GONZALO PARENTE VENTANA AL MUNDO
26 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.A los dos años del fallecimiento del rey Hassan II y de la sucesión en el trono de su hijo Mohamed VI, Marruecos acusa numerosos problemas que se evidencian, entre otros signos, por la ruptura de los acuerdos de pesca con la Unión Europea. Por ello podemos preguntarnos: ¿qué pasa en Marruecos? Nuestro vecino del sur es un país que, desde hace un cuarto de siglo, está empeñado en absorber el territorio del antiguo Sáhara español, en contra de los deseos de los saharauis que viven refugiados en la vecina Argelia, en espera del referéndum que gestiona la ONU y que no termina de realizarse. Marruecos ha desplegado un ejército muy numeroso en esa zona, viviendo en condiciones precarias. Con una población de treinta millones de habitantes, la mitad de ellos son mujeres que sufren altas tasas de analfabetismo; el déficit exterior y la inflación van en aumento; el sector agrario produce excedentes que tiene que exportar a Europa y su monarquía está basada en un régimen de carácter político-religioso que necesita reformas profundas. La llegada del joven rey Mohamed forjó ilusiones entre los ciudadanos marroquíes que se están frustrando por momentos, y la oposición política acusa al Gobierno de la ausencia de libertad y de persecuciones a la prensa. La cuestión es que ya se empiezan a oír voces discrepantes en todos los niveles, porque mientras la población se marcha a la emigración, los que tienen el poder no quieren cambios que puedan perjudicarles. Energías malgastadas Las autoridades de Rabat están ofreciendo a los saharauis una autonomía bajo la soberanía de Marruecos, pero los pobladores de desierto prefieren un referéndum que tienen esperanzas de ganar. Así, las energías que se están empleando en esta empresa, podrían servir para abordar la gran transformación sociopolítica que Marruecos debería empezar. El pulso que acaba de echarle a Europa, no ha servido mas que para crear hostilidad y rechazo, en vez de facilitar el entendimiento y la cooperación con los europeos, mas que nadie interesados en la estabilidad y el cambio pacífico que Marruecos a todas luces necesita.