El Vietnam de Putin

REDACCIÓN A CORUÑA

INTERNACIONAL

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Rebeldes chechenos atacaron un helicóptero ruso, mientras tres soldados moscovitas eran abatidos en Grozni Las predicciones fallaron. Chechenia debía ser un estado independiente este año, según los acuerdos de paz firmados en 1996, pero la guerra «electoral» iniciada en 1999 rompió el espejismo. Los rusos acusaron a los chechenos de proteger a los terroristas islámicos culpables de varios atentados en el país y reactivaron un conflicto que se remonta ya al siglo XVIII. Ayer se escribió otro capítulo. Tres soldados rusos morían abatidos a tiros en Grozni, mientras los rebeldes disparaban contra un helicóptero.

11 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La fiebre del oro negro enferma Chechenia. Rusia no está dispuesta a conceder la independencia a un territorio estratégicamente situado en torno al mar Caspio. Estados Unidos ya le echó el ojo en 1999, cuando firmó un acuerdo con Turquía, Georgia, Azerbaiyán y Turmekistán para construir un oleoducto que lleve a Occidente el petróleo y el gas que alberga el mar Caspio. Pero son las mafias las que dominan la exportación ilegal de petróleo, el comercio ilícito de armas y el tráfico de drogas. El placer de la revancha -el ejército ruso perdió en 1996 una cruenta guerra inciada en 1994 y en la que se contabilizaron 50.000 víctimas- y la consolidación de Vladimir Putin como el nuevo líder de Rusia son las otras claves de la contienda. El que fue primer ministro de Boris Yeltsin consiguió sentarse en el sillón más alto del Kremlin en marzo del 2000. El conflicto fue su arma electoral. Algunos sectores acusaron al antiguo gabinete presidencial de organizar la campaña de Chechenia para promocionar al delfín y proteger a los colaboradores de Yeltsin, tachados de corruptos. Putin lleva ya más de un año en el poder y la guerra no cesa. Los chechenos, que aprovecharon la tregua de 1997-1998 para rearmar a sus tropas y guerrillas, con cohetes antitanque y cañones de montaña, seguirán una rebelión iniciada ya en el siglo XVIII. La primitiva guerra santa en pro del Islam fue transformándose en una lucha por la independencia. A principios del siglo XX, los chechenos confiaron en Lenin, pero Stalin rompió su sueño. Fueron expulsados de su tierra por colaborar con los nazis y, al volver, se encontraron que su territorio había sido colonizado por otras etnias. En 1991, el general Dudáev, proclamado presidente de Checenia, declaró la independencia. Rusia no la reconoció y en 1994 inició una guerra que duró 21 meses. Los balazos siguen sin apagarse en Grozni. Los rebeldes dispararon ayer contra un helicóptero ruso que tuvo que efectuar un aterrizaje de emergencia en la ciudad de Chali -25 kilómetros al sureste de Grozni-. Tres soldados rusos tampoco pudieron esquivar los balazos chechenos. Y la guerra sigue.