Fox cumple su palabra y ordena un primer repliegue del Ejército en Chiapas

MAR MARÍN. Efe MÉXICO

INTERNACIONAL

Más de 18.000 soldados siguen estando presentes en la región Pocas horas después de asumir la presidencia de México, Vicente Fox demostró ayer que sus promesas de diálogo con la guerrilla zapatista iban en serio. El dirigente mexicano ordenó la retirada de 1.500 efectivos de la zona conflictiva, en vísperas de la reaparición del «subcomandante Marcos».

02 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Durante su discurso de toma de posesión, Vicente Fox reiteró su compromiso con la paz en Chiapas y anunció que el martes enviaría al Congreso un proyecto de ley que recogiese los acuerdos de San Andrés, firmados en 1996 entre el Gobierno de Ernesto Zedillo y la guerrilla y nunca cumplidos. Sin embargo, el presidente sorprendió pocas horas después de jurar su cargo con la orden de retirar los retenes militares de varias comunidades de la zona de conflicto, como señal de buena voluntad, aunque el Ejército mexicano mantiene más de 18.000 soldados en la región. Comparecencia de «Marcos» La decisión de Fox se produjo en vísperas de la reaparición del subcomandante Marcos, el líder de la guerrilla zapatista, ante la prensa. Las tropas que Fox ha mandado retirar estaban desplegadas precisamente en la zona de La Realidad, donde se esperaba que Marcos compareciera ante los medios a última hora de ayer. Marcos, que había mantenido un absoluto silencio desde finales de junio, tenía previsto hacer una valoración del nuevo Gobierno mexicano, además de evaluar la situación que atraviesa la guerrilla. Tanto Fox como Marcos son conscientes de la importancia de sus actuaciones de cara a la opinión pública. El líder guerrillero, reputado por su gran conocimiento de los medios de comunicación, trata de atraer la atención internacional sobre el conflicto de Chiapas, que ha causado centenares de muertos y 10.000 desplazados desde 1994. Además, su comparecencia acabará con los rumores que han circulado en los últimos meses sobre una supuesta enfermedad grave y un motín de la guerrilla en su contra. Para el Gobierno mexicano, la retirada de tropas es una buena publicidad, ya que, por primera vez desde que estalló el conflicto, los cientos de periodistas que acudan a La Realidad no serán detenidos cada pocos kilómetros por soldados, ante los que tendrían que justificar su presencia en la zona.