El aparato de poder de Milosevic cae en un relevo más pacífico de lo esperado

JAVIER OTAZU. Efe BELGRADO

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Serbia celebrará elecciones legislativas anticipadas el 19 de diciembre Poco a poco, todo el aparato en el que se apoyaba el depuesto Slobodan Milosevic cae sin hacer mucho ruido, dando paso a una transición en Yugoslavia que está resultando mucho más pacífica de lo que todos esperaban. Dos días después de que Vojislav Kostunica jurase su cargo de presidente, el primer ministro yugoslavo, Momir Bulatovic, presentó su dimisión, y el presidente serbio, Milan Milutinovic, convocó elecciones legislativas anticipadas en Serbia para el 17 de diciembre. Estos comicios permitirán formar un nuevo Parlamento y un Gobierno es esa república más afines a Kostunica, ya que los actuales están en manos socialistas.

09 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El Parlamento serbio se reunió ayer por primera vez tras la victoria de Kostunica y aprobó una nueva ley electoral para convertir a Serbia en circunscripción electoral única y aprobar un sistema proporcional, medidas que favorecerán a los partidos minoritarios o a los que están hoy de capa caída. Del Parlamento saldrá a su vez un Gobierno que ponga fin al mandato del primer ministro serbio, Mirko Marjanovich, próximo a Milosevic. En cuanto al Gobierno federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), se espera que Kostunica lo forme en un plazo de diez a quince días, tras negociaciones con el sector montenegrino que participó en los comicios, y que lo hizo en alianza con Milosevic. Cohabitación En los próximos dos meses se va a producir una cohabitación entre las nuevas instituciones y las del antiguo régimen que sin duda será difícil, de ahí la urgencia de desmontar los aparatos del poder serbio. Incluso partidos como el Movimiento Serbio de Renovación, del impredecible Vuk Draskovic (que no quiso apoyar a Kostunica en las recientes elecciones), o el ultranacionalista Partido Radical Serbio, de Vojislav Seselj, hacen lo posible por allanar el camino de la transición y propician el relevo en las instituciones. El ultra Seselj es cada vez más impopular. Ayer tuvo que hacer frente a una muchedumbre de estudiantes que lo abucheaba a la salida del Parlamento y sólo pudo zafarse gracias a que sus guardaespaldas dispararon dos veces al aire. La atmósfera en Belgrado es muy tranquila. Muchos ciudadanos se paran a mirar con pesar los daños en el Parlamento yugoslavo. En cambio observan satisfechos los saqueos en la tienda de Marko Milosevic, el adorado hijo de Slobo, considerado uno de los más odiados símbolos de la corrupción del régimen.