«No pretendemos cambiar los cerebros»

Pablo González
PABLO GONZÁLEZ PRISTINA

INTERNACIONAL

Juan Ortuño Such, general español y comandante en jefe de la Kfor El cuartel general de la Kfor en Pristina está en un edificio que antes albergaba unos estudios cinematográficos. Los actores, las actrices y los técnicos dejaron paso a estos hombres vestidos de caqui que caminan apresuradamente por los pasillos. Entre ellos hay uno especialmente apurado. Es el general Juan Ortuño Such, que desde hace tres meses es comandante en jefe de la Kfor en Kosovo. Cuando tomó posesión anunció que su prioridad era proteger a las minorías serbia y gitana. Ahora, desde su puesto, comprueba lo difícil que es conservar los sueños. Sobre todo ese que imagina un Kosovo multiétnico, la gran quimera.

13 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Ortuño tiene prisa. Acaba de reunirse con los líderes del UCK, ex-guerrilleros metidos a políticos o miembros de protección civil. La situación es tensa, pues acaban de encontrar un arsenal de los que bate récords, un obstáculo más en la difícil carrera a la normalidad en este experimento de la comunidad internacional que se llama Kosovo. _¿Cómo valora el cumplimiento de las resoluciones de la ONU en el futuro, en especial el retorno de los serbios? _Estamos en un proceso muy nuevo. La comunidad internacional está tratando de reconstruir Kosovo desde la base y estamos a tan sólo un año. En este tiempo se han dado muchos pasos adelante. Para mí el más importante de todos ha sido la recuperación económica, recobrar el pulso de la vida normal en Kosovo. Este proceso ha sido rapidísimo, más rápido que en Bosnia. La tensión entre las comunidades es muy fuerte, especialmente contra la minoría serbia. Pero si volvemos la mirada a Bosnia, el regreso se produjo varios años después del conflicto. _Pero el tiempo siempre juega en contra cuando hay que reasentar a refugiados. _Aquí ya estamos organizando pequeños retornos, en tono bajo, pero están empezando a funcionar en algunas áreas. Hay signos positivos, como las manifestaciones de líderes políticos albanokosovares contra la violencia. Aunque la situación es tensa, se han dado importantes pasos. _También existe el problema de que no hay dinero para reconstruir las casas de la comunidad serbia. _La cuestión que me plantea está ya bastante organizada por un comité de retornos. Se eligen asentamientos abandonados que no fueron escenario de confrontaciones duras, también se establecen contactos con la población albanesa de los alrededores y, una vez que se dan las condiciones de seguridad, se contacta con las familias. Todo este proceso se lleva a cabo con una gran discreción para no crear más tensión. Funciona a un ritmo suave, pero lo importante es empezar. _¿Cómo ve la reconversión del UCK en un servicio civil? ¿Están convencidos de que se acabó su vida militar? _No puedo decir que estén todos convencidos, ni mucho menos. El proceso de reconfiguración de un ejército de liberación en un servicio civil es nuevo, es prácticamente la primera vez que se hace. Una mayoría entiende que jugarán un papel importante en la reconstrucción. Pero no podemos pretender cambiar los cerebros a la gente.