El salto definitivo de Rubén

El mosense acumula 33 partidos consecutivos en la portería del Celta, rebajó la media de goles encajados a 1,1 por cita y mantuvo su arco a cero tres veces


vigo

El niño de los guantes de oro, que llegó al Celta desde el Santa Mariña siendo infantil de primer año, se hace mayor. La temporada 19/20 suena al salto definitivo de Rubén Blanco, que camina hacia un año completo en la titularidad de la portería del Celta y en este inicio de liga se está convirtiendo en un jugador fundamental para el cuadro vigués. A día de hoy presenta el tercer mejor promedio de la liga con 3,5 paradas por encuentro.

Rubén ha sido la única apuesta de Escribá desde su llegada al Celta. El mosense jugó los doce partidos que dirigió el valenciano la temporada pasada y este verano le volvió a dar la alternativa pese a que una lesión le tuvo parado hasta la antesala de la temporada. En total acumula 33 encuentros consecutivos defendiendo la portería viguesa.

El dato es la confirmación del crecimiento de un portero que asombró con su puesta de largo en los dos últimos partidos de la salvación del 4 %, que vivió una travesía en el desierto de dos temporadas y que tras crecer a la sombra de la rivalidad con Sergio Álvarez ha pegado el estirón definitivo. No es una percepción. Porque si en la campaña 16/17 con Berizzo jugó 11 partidos de liga, a la siguiente con Unzué dobló la cifra (22), el curso pasado elevó su cuota en tres para absorber el 65,7 % de los encuentros. Este ejercicio el ratio se disparó hasta el 100 % computadas ocho jornadas de campeonato.

De un modo paralelo a su crecimiento en número de partidos se ha incrementado el de goles encajados, alcanzando el peor registro el curso pasado con 40 tantos (a 1,6 de media por contienda). No obstante, Rubén ya brilló la pasada temporada en partidos clave para la permanencia. Su actuación de Huesca para salvar el 3-3 y salir airoso, para suscribir la victoria, de dos uno contra uno con Ekambi ante el Villarreal son dos claros ejemplos.

Este temporada, el mosense y el paso adelante defensivo del equipo ha bajado el ratio a 1,1 goles encajados por partido, con tres contiendas, además, con la portería a cero, la mitad de las veces que lo consiguió el curso pasado en las 25 contiendas disputadas. «Tengo la sensación de que el potencial de Rubén es el que está dando ahora. Es un jugador que llegó muy joven al equipo. Por desgracia, sufrió una serie de lesiones que le iban impidiendo sumar muchos partidos», comentó Fran Escribá en una comparecencia.

Porque el aumento del protagonismo está basado en la continuidad y esta en la ausencia de lesiones, que lastraron al jugador durante varias temporadas. Tres lesiones de rodilla, una fractura de clavícula, tendón de Aquiles, problemas musculares... en total acumula en su trayectoria en el primer equipo 37 jornadas perdidas por lesión. Pero todo parece haber quedado atrás de un modo definitivo. Si las tarjetas no lo impiden, solo lo expulsaron una vez en su vida (en Las Palmas), no se puede descartar que cumpla el objetivo de disputar una temporada completa.

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