Aspas sigue siendo el de siempre

El moañés se reencontró con el gol y volvió a ser el jugador determinante que acostumbra


Vigo / la voz

Por mucho que se hiciera esperar, pocos dudaban de que Aspas recuperaría su mejor versión y, sobre todo, se estrenaría en la faceta goleadora en la temporada 2019/2020 más pronto que tarde. Ayer fue el día. Apareció y, como casi siempre que lo hace, fue determinante, porque del moañés fue el gol que valió un triunfo fundamental frente al Athletic Club. Con suspense y previa revisión del VAR, el tanto de la estrella celeste subió al marcador y terminó con la sequía del máximo goleador español de las últimas tres temporadas.

Venía Aspas de fallar contra todo pronóstico un penalti en Eibar y de siete jornadas sin ver portería y sin disponer de demasiadas ocasiones. Ayer terminó con todo de un plumazo, porque más allá de batir a Unai Simón, dispuso previamente de otras dos oportunidades y fue capaz de generar peligro ante uno de lo rivales más sólidos defensivamente y que menos opciones conceden.

El solitario gol de la victoria de ayer llega, además, a balón parado, que no es uno de los puntos fuertes ni del equipo ni tampoco del propio Iago. El encargado de sacar los córneres, Denis Suárez, puso un balón para Santi Mina, que cabeceó con fuerza pero sin que su intento encontrara portería. Ahí apareció Aspas en el segundo palo para tirarse en plancha y enviar el balón al fondo de la red.

En primer término, cuando tanto los jugadores como Balaídos enteró festejaban el tanto, el colegiado indicó que estaba fuera de juego y lo invalidó momentáneamente. Pero tras unos instantes de suspense hasta conocer el veredicto del VAR, este fue que debía subir al marcador. Las imágenes no dejaban dudas sobre la legalidad de la acción y hubo segunda celebración en el municipal vigués cuando quedaba todavía un cuarto de hora más el descuento.

Jugada ensayada

El técnico del Celta, Fran Escribá, explicó en sala de prensa que el gol era fruto de una jugada que habían trabajado durante la semana. «Estamos contentos porque no es una suerte en la que seamos un equipo potente, no tenemos especial altura, pero se habló, se trabajó y aun encima se gana el partido así», celebró el valenciano. «Siempre se trabajan esas situaciones sabiendo que el remate directo es difícil, pero a lo mejor con una prolongación, y fue como salió. A veces ensayas algo mucho y es un desastre y otras trabajas y sale», añadió al respecto el preparador.

También destacó Escribá que después de mucho hablar de la falta de ocasiones del equipo, la primera jugada fue una oportunidad de gol y que Aspas fue el protagonista. «Habíamos hablado de que se llegaba a tres cuartos y no se generaba y la primera jugada fue un centro lateral y una ocasión», indicó en referencia a esa acción.

También dijo el valenciano, satisfecho de que el moañés se reencontrara con el gol, que Aspas fue ayer «el delantero que todo el mundo sabe que es» y que es una gran noticia para el equipo que su «jugador más determinante», como le definió, haya recuperado su faceta goleadora. Más allá del gol, dispuso de seis tiros, de los cuales uno fue a puerta, tres fuera y los dos restantes bloqueados. Su acierto en el pase fue del 73 % y en el regate ascendió a un 100 % con tres de tres.

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