Los datos, la prueba del algodón

Los números confirman los motivos del año difícil vivido por el Celta


Es 13 de julio de 2018, el capitán del Celta, Hugo Mallo, se sienta en rueda de prensa para valorar el arranque de la pretemporada: «El primer objetivo es Europa, menos no». Cinco meses después (12 de diciembre del 2018), Brais Méndez realiza las siguientes declaraciones: «Claro que creo que el objetivo tiene que ser Europa». Celta y Rayo empatan a dos en el último partido de la temporada (18 de mayo de 2019) y Iago Aspas, el buque insignia del proyecto, sale ante los medios para declarar: «No me vale estar luchando por no bajar. Seguir en Primera división es el mayor premio, pero creo que tenemos para mucho más que acabar el 16 o el 17 en la clasificación». ¿Qué ha pasado en 10 meses para que se haya tenido que cambiar el discurso? Analizamos estadísticamente la temporada del Celta y los posibles cambios para la nueva campaña.

El sentir general apunta a una mala planificación a la hora de confeccionar la plantilla (en ambas ventanas de fichajes) y el rendimiento defensivo del equipo. Además, la afición ha señalado específicamente el rendimiento de algunos jugadores (los silbidos a Brais son el claro ejemplo de ello). Pero, ¿qué nos dicen los datos? En un análisis línea por línea se puede ver que:

PORTERÍA

Jugó el doble Rubén, pero no supuso una mejora de rendimiento

El paso de Rubén al once titular no ha supuesto una mejora notable en el rendimiento de la portería celeste. Esta temporada Rubén ha jugado el doble de minutos que Sergio, ambos con números muy similares. Tanto uno como otro han rechazado el 65% de los tiros recibidos. Rubén ha ocupado el puesto 24/35 y Sergio 31/35 en cuanto al rendimiento esta temporada según el Index que genera la empresa InStat.

DEFENSA

Siete parejas de centrales y dos tríos

La línea defensiva ha sido la más cuestionada durante la temporada. A pesar de la llegada de Néstor Araujo como teórico titular, este no ha conseguido ser indiscutible en el centro de la zaga. Durante la temporada, los tres entrenadores han utilizado 9 combinaciones distintas de centrales (7 parejas y 2 tríos), no acabando por imponerse ninguna de ellas. Cabe destacar además, que el Celta es, junto al Espanyol, el equipo que menos ataca por la banda izquierda. La aparición de Olaza (2 asistencias en 967 minutos) comparada con el rendimiento en la primera vuelta de Juncá (3 asistencias en el triple de minutos jugados) cambió esta dinámica. Para finalizar el análisis defensivo del equipo, advertimos que solo Hugo Mallo entra entre los 20 mejores defensores de la liga según su rendimiento estadístico (puesto 19).

CENTRO DEL CAMPO

Un equipo partido en dos bloques en muchos partidos

En la sala de máquinas se acabó imponiendo la pareja Stan Lobotka-Okay Yokuslu, en detrimento del centro del campo con dos interiores y un mediocentro defensivo utilizado de las últimas temporadas en Vigo. Okay aportó el trabajo y la eficacia defensiva en la zona central que le faltó a Lobotka durante la temporada (61% vs 49% disputas defensivas ganadas), viéndose en muchas ocasiones el equipo partido en dos bloques, donde el turco debía abarcar mucho campo sin recibir la ayuda del eslovaco.

Del resto de centrocampistas de la plantilla, ninguno llegó al 50% de las disputas defensivas ganadas durante la temporada, destacando el 31% del argelino Ryad Boudebouz y el 20% de Pione Sisto.

DELANTERA

Decisiva para conseguir la salvación

La delantera fue la línea decisiva para conseguir la salvación. La Aspasdependencia es mas que evidente. Iago Aspas ha generado 1 gol (marcando o asistiendo) de media por partido en la temporada. En este apartado solo es superado por Messi (1,5 para el argentino por partido). Maxi ha mostrado problemas para aportar goles durante la ausencia del de Moaña, solo un tanto en los partidos sin Aspas. A pesar de ello, cabe destacar que Iago Aspas y Maxi han participado en el 56% y el 52% respectivamente de todos los goles del equipo.

DISEÑO DE PLANTILLA

Carencias que no se consiguieron corregir

El diseño de la plantilla en el mercado de verano mostró algunas carencias que no se consiguieron corregir en la última ventana de fichajes. Así, el Celta inicia la temporada con solo dos delanteros en la plantilla y con Eckert como único recambio (247 minutos jugados, solo 2 tiros entre palos). En la apertura del mercado, el hispano-alemán sale con destino Holanda, por lo que la plantilla queda tremendamente descompensada en la punta del ataque. El movimiento de la secretaría técnica del club fue incorporar otro mediapunta, Boudebouz (con 5-6 jugadores en la plantilla pudiendo actuar en esa posición), que no ha destacado en su carrera precisamente por su capacidad goleadora (dos goles en 30 partidos la temporada pasada). La lesión de larga duración de Aspas hizo más notable las carencias del equipo en ataque: un gol de Maxi en 10 partidos sin Aspas de acompañante.

Además, en el último cambio de entrenador y sabiendo la carencia de la plantilla en el puesto de delantero, la secretaría técnica apuesta para la salvación por un entrenador cuyo sistema principal de juego es el 1-4-4-2, con el riesgo que suponía una nueva lesión/sanción de Aspas o Maxi.

MERCADO INVERNAL

Olaza, el que tuvo mayor protagonismo

Durante el mercado de invierno el club trata de corregir los problemas defensivos mostrados en la primera vuelta con las salidas de Júnior, Roncaglia y Mazan y la llegada de Olaza y Hoedt. Solo el uruguayo acaba por consolidarse en el equipo titular, mostrando un gran rendimiento.

ENTRENADORES

La influencia de Fran Escribá en el desenlace final

El cambio más significativo con la llegada de Escribá se observó en la parcela defensiva: el valenciano consiguió reducir drásticamente la diferencia de goles con respecto a Cardoso (-7 vs -16). Para ello, optó por bajar la altura de la línea defensiva para hacer el equipo más compacto, formando un bloque y con las líneas más juntas (11 vs 14 recuperaciones en campo contrario de media por partido).

En ataque cambió la dinámica de juego. El equipo se veía lastrado en la salida de balón por el número de pérdidas en campo propio, buscando ser más verticales con Escribá, asumiendo menos riesgos al inicio de los ataques (12 pérdidas de media por partido vs 19 con Cardoso y 16 con Mohamed). Se redujeron las acciones individuales (25 regates de media por partido vs 27). Los laterales tuvieron más presencia en el juego de ataque del equipo, incrementando el número de pases al área (31 vs 27). Además, consiguió mejorar la eficacia en la finalización (13 vs 9 ataques finalizados con tiros a puerta por partido). Esta mejora en la eficacia finalizadora también fue patente en las acciones a balón parado (33% vs 35% de las jugadas finalizadas con tiro a puerta por partido).

POSIBLES SOLUCIONES

Subir la media de edad e intentar corregir la Aspasdependencia

Las posibles soluciones para la temporada 2019-2020 pasan por subir la edad media de las incorporaciones (23,8 la temporada finalizada) para no acusar la inexperiencia en Primera división o en el debut en La Liga viniendo de ligas europeas menores.

Contratar jugadores con más aportación ofensiva en la finalización (a pesar del buen dato de esta temporada, donde los canteranos aportaron el 50% de los goles del equipo). Intentar corregir la Aspasdependencia con la llegada de Gabriel Fernández (5 goles en 18 partidos en 2019), pero no debería ser la única incorporación en ataque, especialmente ante la más que probable salida de Maxi Gómez.

Apuntalar el centro de la defensa. Cubrir las bajas de Cabral y Hoedt con las incorporaciones de dos centrales, uno de ellos con el rol de central titular, debiendo aportar experiencia y veteranía a una línea defensiva que está necesitada de seguridad y tranquilidad en la salida de balón.

Haydée Agras es una analista profesional viguesa y exjugadora de fútbol sala

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