La princesa de Noruega, en plena polémica por sus vínculos con Epstein y el juicio a su hijo Marius, al que le piden siete años de cárcel, estaría a la espera de un trasplante de pulmón
23 mar 2026 . Actualizado a las 15:37 h.Después de unos meses muy convulsos, con el juicio a su hijo Marius Borg —al que le piden más de siete años de cárcel— y sus polémicos vínculos con Jeffrey Epstein, Mette-Marit estaría pasando un delicado estado de salud. Estos datos no son nuevos, desde el palacio ya anunciaron después del verano que la fibrosis pulmonar crónica que sufre Mette-Marit había empeorado, lo cual la obligó a cancelar totalmente su agenda durante varias semanas. Y poco después los médicos ya hablaron abiertamente de que la princesa, esposa del príncipe Haakon, necesitaría un trasplante a corto o medio plazo.
En los últimos días la princesa Mette-Marit ha sido fotografiada usando una máquina de oxígeno portátil. En las imágenes se puede ver a la princesa, con unas cánulas en la nariz, conectadas a un carrito de oxígeno que lleva su marido, el príncipe Haakon. A su lado va parte de su equipo médico, y parece que van dando un pequeño paseo.
Ha sido el periódico Se Og Hour, el que ha publicado, entre otros medios noruegos, las comentadas imágenes. «Nos acercamos al momento de realizar un trasplante de pulmón y estamos realizando los preparativos necesarios para que sea posible cuando llegue ese momento. Aún no se ha decidido cuándo la princesa heredera entrará en lista de espera para un trasplante de pulmón», advirtió el jefe de departamento y profesor del departamento de neumología del hospital Rikshospitalet.
En las últimas semanas Mette-Marit ha permanecido totalmente alejada de los medios, pese a que numerosas voces críticas pedían que diese explicaciones por sus contacto con Epstein, años después de que él fuese ya incluido en la lista de depredadores sexuales. Hace tres días, la princesa de Noruega, que ha sido cuestionada hasta de si podría llegar a ser reina por estos motivos, daba una entrevista y aseguraba que fue engañada y manipulada por Epstein. «Me siento tan manipulada. Y cuando te manipulan, una no se da cuenta al principio. Te va llegando información en momentos distintos. Creo que ahora me doy cuenta de hasta qué punto me manipularon. Está claro que lleva tiempo procesarlo, pero hubo una serie de hechos que hicieron que pensase que algo no estaba bien», aseguró.
En esa aparición no se le vio que llevase el respirador. «Es muy importante para mí asumir la responsabilidad por no chequear su pasado de forma más detallada y por ser tan manipulada y engañada como lo fui. Pero también es importante precisar que nadie me tiene que tener lástima, sino a todas las víctimas que sufrieron los duros ataques y merecen justicia», dijo Mette-Marit, quien dijo desear «no haberlo conocido nunca».
La princesa —quien estuvo acompañada en la entrevista por su esposo, el príncipe heredero Haakon— dijo sentir «mucha rabia» por que las víctimas no hayan recibido justicia y calificó de «muy problemático» que haya podido contribuir «a legitimar a Epstein de alguna manera».
Epstein era amigo de un buen amigo de la princesa y le fue presentado por varios conocidos de «confianza» que trabajaban con la salud y las organizaciones internacionales en 2011, cuando Mette-Marit trabajaba para el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida. «Fue una relación de amistad. Era amigo de un amigo mío, ante todo. Si la pregunta es si la relación era de otro tipo, la respuesta es no», afirmó la princesa, quien califica el tono de las conversaciones como de «camaradería», pero no íntimo.
En un correo de octubre del 2011, dos años después de que Epstein saliese de la cárcel tras cumplir una pena por comprar servicios sexuales a menores, la princesa le confiesa al millonario que había googleado sobre él y que «no tenía buena pinta». Mette-Marit dijo no recordar qué había encontrado y negó saber algo entonces de su pasado. «No sé lo que encontré, no lo recuerdo, fue hace 15 años, es difícil para mí saberlo. Pero no sabía que era un delincuente sexual o un agresor», dijo.
La princesa calificó de «broma» otro correo en el que Epstein le cuenta que está en busca de una esposa en París pero que prefiere a las escandinavas, a la que aquella le responde que es una buena ciudad para las infidelidades y que las escandinavas son mejor material.
Sobre su visita a la residencia de Epstein en Palm Beach (Florida) en enero del 2013, aseguró que a un amigo común le habían dejado prestada la casa, por eso accedió. «Todas las personas que he conocido con Epstein han sido siempre adultos, nunca he visto nada ilegal», explicó.