¿Podrá reinar Mette-Marit de Noruega tras sus estrechos vínculos con Jeffrey Epstein?

B. P. REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Royalportraits Europe / Bernard Rubsamen / Bestimage

La princesa plebeya afronta sus horas más duras tras una brusca pérdida de apoyo popular que se suma al juicio contra su hijo, Marius Borg, y su débil salud

05 feb 2026 . Actualizado a las 10:57 h.

Los nuevos «papeles de Epstein», una remesa de documentos desclasificados el pasado viernes, han sacado a la luz los alargados tentáculos que el pederasta norteamericano extendía por gran parte del mundo occidental entre figuras destacadas a nivel mundial en ámbitos empresariales, tecnológicos, políticos y de algunas casas reales. De todos los nombres que aparecen entre sus contactos, una de las más salpicadas en los últimos días ha sido la princesa Mette-Marit de Noruega, acorralada por una sucesión de acontecimientos que ha llevado a casi la mitad de los ciudadanos de su país a pensar que nunca debería reinar. Las revelaciones surgidas de entre los miles de documentos del multimillonario coinciden en el tiempo con el comienzo del juicio contra su hijo de soltera por cargos de violación y maltrato y por haber filmado sin su consentimiento a varias mujeres. El pasado fin de semana, horas antes de que comenzara el proceso, el joven fue detenido de nuevo por cometer presuntamente nuevos delitos. Además, la mujer del príncipe Haakon arrastra desde hace años un empeoramiento de su fibrosis pulmonar, diagnosticada en el 2018, y que, según anunciaron sus médicos, podría hacer necesario un trasplante en un futuro no muy lejano.

Mette-Marit Tjessem Høiby (Kristiansand, 1973) llegó a la casa real noruega por su boda, en el 2001, con el príncipe Haakon. Durante más de dos décadas, parecía haber logrado que la regia institución olvidara no solo su condición de plebeya, sino también el pasado que enturbiaba su idoneidad para el puesto de consorte del heredero al trono escandinavo. Era una chica sin sangre azul que empezó varias carreras y no acabó ninguna, que en su juventud había sido detenida y deportada desde la India y que había mantenido una relación con Morten Borg, un hombre que había estado en prisión por tráfico de cocaína. En 1997, con apenas 24 años, se convirtió en madre del hijo de este, Marius Borg. Estando embarazada, acudió a un programa de citas en televisión para buscar pareja donde el método de selección consistía en palpar a los pretendientes con los ojos tapados, según trascendió por entonces. El suyo no era el expediente más previsible para casarse con un chico al que conoció a finales de los noventa en un concierto de rock y que resultó ser el futuro rey de su país. Aquella relación sigue poniendo a prueba hoy en día hasta qué punto se puede tensar la cuerda de una institución basada en el protocolo y la buena imagen.

En los comienzos de la relación se llegó a barajar la posibilidad de que Haakon se apartase del camino al trono y dejara que su hermana, la princesa Marta Luisa, fuese la heredera, pero el amor triunfó por encima de todo y con una única condición: su hijo de soltera se integraría en la familia, pero no en la monarquía. Mette-Marit ocupó su lugar, se formó y se incorporó a los actos oficiales en representación de la corona noruega.

En el 2019 trascendió por primera vez su conexión con Jeffrey Epstein. El pederasta se había suicidado ese mismo año en prisión antes de ser juzgado por múltiples delitos sexuales con menores. Mette-Marit pidió entonces perdón. La casa real restó importancia al vínculo asegurando que la princesa se había reunido con él entre el 2011 y el 2013 de forma esporádica y siempre con más personas presentes.

Los documentos ahora desclasificados muestran, sin embargo, que, durante una época, el vínculo entre ambos fue más estrecho y frecuente de lo admitido. Ella se alojó en la casa del financiero en Miami y ambos se escribían con asiduidad, casi siempre en tono amistoso, de coqueteo a veces, para contarse cosas personales y orquestar citas. «¿Qué tienes que hacer además de verme?», dice ella en un mensaje. «Estoy cazando esposas. París está interesante, pero prefiero a las escandinavas», le escribe Epstein, a lo que ella responde: «París es bueno para el adulterio. Las esposas escandinavas son mejor material». En otro intercambio de mensajes, Epstein le pregunta: «¿Me vas a dar una lección?» «No del tipo que realmente necesitas», contesta ella. «¿Y de qué tipo sería?», añade él.

Si en el momento de su llegada a la monarquía la princesa obtuvo la absolución de los ciudadanos, la polémica actual no puede escudarse en los tropiezos de juventud. Mette-Marit ha vuelto a disculparse, avergonzada, tras las nuevas revelaciones. «Nunca me habría relacionado con el señor Epstein si hubiera sabido la gravedad de los crímenes que cometió. Debería haber investigado su pasado más profundamente y siento no haberlo hecho», afirma la princesa. Sin embargo, en uno de los correos desclasificados confiesa haber buscado su nombre en Google, algo que debería haberla puesto sobre aviso de que, desde el 2008, estaba inscrito públicamente en el registro de delincuentes sexuales tras ser juzgado por sus delitos contra menores.

Hoy, casi la mitad de los noruegos creen que Mette-Marit no debe llegar a ser reina, según un sondeo difundido esta semana por el canal de televisión TV2. Un 47,6 % se oponen, mientras que el 28,9 % defienden que pueda llevar la corona algún día.