El amor gallego de Jessica Bueno

Jota, José Ignacio Peleteiro Ramallo, soñó más de una vez con ser un futbolista famoso


Jota, José Ignacio Peleteiro Ramallo, soñó más de una vez con ser un futbolista famoso. No está lejos de conseguirlo porque ya jugó algunos minutos en el Celta, el equipo de sus amores, y este año también en el Real Madrid Castilla, de Segunda División. Pero le falta dar el salto definitivo, el más difícil. Todavía no alcanzó ese nivel de deportista que va por la calle y la gente se gira a su paso o le pide autógrafos o una foto. No, Jota no hizo méritos suficientes en el terreno de juego. Pero esta semana fue a la playa de Carragueiros, en Boiro, y sorprendentemente muchos bañistas lo reconocieron y discretamente se fueron acercando a la zona en la que tenía la toalla. ¿Futboleros incondicionales de la segunda división? No, lo que querían comprobar es si estaba por allí su novia, Jessica Bueno. La ex de Kiko Rivera, con el que tuvo un hijo, o sea, un nieto de Isabel Pantoja, no lo acompañaba en esta ocasión. Jota estaba con unos amigos, como es lo normal en un chaval que acaba de cumplir 22 años. Casi sin darse cuenta, este gallego protagoniza una de las relaciones del verano gracias a su idilio con esta modelo sevillana habitual de la prensa rosa. Un aspecto curioso del incipiente e intenso romance es que ellos mismos, Jota y Jessica, Jota Jota, son sus propios paparazis. A través de Twitter van contando que si van a pasar unos días a Ibiza, a jugar al pádel o de cena romántica, e incorporan las fotos. El jueves, por ejemplo, escribía Jessica: «Si tan solo te vieras con mis ojos y te sintieras como yo lo hago, creo que también te enamorarías de ti! Te extraño mucho!». Y el de Barbanza contestó: «Sabes que todo eso es al revés mi amor! Tengo muchas ganas de verte», y adjuntaba un primer plano de su novia. De hecho hubo quien los criticó a través de la misma red y les aconsejaba que mejor que se enviasen whatsapp, que son privados. Razón no le falta, porque los mensajitos son un tanto empalagosos, pero... ¿quién no ha sido joven y ha estado enamorado? Lo que pasa es que antes no existían redes sociales.

En la costa de Aguiño

De la vida de Jessica conocemos detalles debido a la sobreexposición pública que conlleva haber mantenido una relación con el hijo de la Pantoja, pero ¿quién es Jota? Aunque la prensa rosa nacional lo sitúa en Vigo, lo cierto es que es de A Pobra do Caramiñal, pero empezó a jugar al fútbol con siete años en el Xuventude de Aguiño. Siempre que hablo de esta localidad cercana a Ribeira recuerdo lo bien que me lo pasé hace unos años en su fiesta del percebe, que ya debe de ser dentro de poco, y en otra ocasión que fui con un amigo de Madrid. Nos sentamos en la terraza de un restaurante al lado del mar y preguntamos si había algo de marisco. «En la terraza no servimos marisco», contestó la camarera. «Pues vamos dentro», le dijimos. «Dentro no hay sitio, tienen que esperar un buen rato, pero lo veo difícil», respondió la joven empleada. Mi amigo madrileño se quedó sin marisquito pero aprendió otro aspecto de la cultura gallega que desconocía, el de las normas hosteleras sin sentido.

Padres vegetarianos

En el equipo del Aguiño Jota fue entrenado por Matilde Alonso, la misma que formó a Verónica Boquete, la mejor futbolista gallega, y con 12 años fichó por el Celta. El primer año su padre lo llevaba a los entrenamientos y el segundo ya se quedó en Vigo. Sus progenitores, José Ignacio y Lupe, son vegetarianos, bastante deportistas (practican footing) y muy conocidos en la zona, como todos los Peleteiro. Son una familia de clase media alta. José Ignacio trabajó en Caixa Galicia y ahora dirige una gestoría, entre otros negocios. Es el propietario, junto a un hermano, de la cafetería Brisas, una de las referencias hosteleras de A Pobra. Ahora falta por saber si Jessica Bueno se dejará caer por Barbanza este verano y si Jota le muestra el lugar de San Isidoro de Postmarcos, donde está situada la vivienda familiar. Si va, seguro que nos enteramos, porque lo contarán en el Twitter.

Otro regreso de Moncho

Cada vez que el gran Moncho Borrajo anuncia un nuevo espectáculo hay quien se pregunta si este hombre no se había retirado. La respuesta es sí, y no. Es cierto que se despidió de los escenarios para poder disponer de tiempo para cuidar a su padre. Pero tras el fallecimiento de este, decidió volver, como este verano, que presenta Yo, Quevedo, a finales de julio en Vigo y a mediados de agosto en A Coruña.

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