La Guardia Civil estima que la banda que asalta los peajes busca dinero rápido con golpes fáciles y ágiles

El cierre de los establecimientos de hostelería y la falta de recaudación en máquinas tragaperras y bares pudieron desviar a los deslincuentes hacia las cabinas de las autopistas

Peaje de la AP-9 en Teo
Peaje de la AP-9 en Teo

vigo / la voz

Dinero rápido, aunque sea poca cantidad, con golpes fáciles y ágiles que permitan abandonar la escena del asalto en cuestión de segundos. Ese es el modo de actuar que la Guardia Civil dibuja después de analizar las imágenes de los seis golpes perpetrados contra las cabinas de peaje automáticas que han sido asaltadas en dicha oleada en menos de dos meses este año. Los encapuchados, que actúan como mínimo en parejas, destrozan los cajetines de las cabinas tras acceder a la zona de peaje por vías de servicio de las autopistas, la AP-9 y la AG-57 (Vigo-Baiona).

La investigación estima que los ladrones priman la facilidad y agilidad en el golpe a la propia cantidad que puedan conseguir, unos 600 euros como mucho, ya que los asaltos los han realizado en pasos de baja densidad de tráfico y de madrugada.

Todos los golpes se han llevado a cabo en el área de Vigo (O Porriño en tres ocasiones, A Ramallosa, Gondomar y Moaña), por lo que no se descarta una posible participación de ladrones procedentes en Portugal. Sin embargo, el cierre de la frontera añadiría una notable dificultad en los movimientos de la banda, al estar vigilados con patrullas las 24 horas todos los pasos entre los dos países.

Aunque las imágenes grabadas por las cámaras de las dos concesionarias de ambas autopistas han dejado constancia de que en todos los asaltos los participantes actuaron con la cabeza y el rostro tapado, su manera de proceder los vincula a los periódicos asaltos que se registran en Galicia a máquinas tragaperras y expendedoras de bares, cafeterías y restaurantes, hasta este pasado viernes sin práctica actividad debido a las limitaciones impuestas al sector de la hostelería frente al coronavirus. Esa nula recaudación les habría llevado a reventar con idénticos métodos las cabinas de cobro automáticas de las dos autopistas gallegas.

Tanto Audasa como Autoestradas de Galicia, ambas concesionarias pertenecientes al grupo Itínere, guardan silencio respecto a los atracos sufridos, poco habituales en ambas autopistas, más allá de sucesos puntuales registrados en el 2017 y el 2011.

Los golpes contra los peajes de las autopistas sí se han dejado notar en los últimos años en viales del Mediterráneo, especialmente en Cataluña, donde un grupo de bosnios se saltó el año pasado incluso el confinamiento en 39 ocasiones para, además de otros robos, llevarse 500 euros de la recaudación de una cabina de la autopista AP-7 utilizando un coche también robado en un concesionario de Gerona. Otra banda reventó en el 2013 en varias ocasiones cabinas de la AP-7 en Valencia, como en el 2007 un nuevo grupo se hizo con hasta 7.000 euros en una veintena de golpes en peajes y gasolineras de Cataluña. Tres años antes, otros ladrones hicieron lo mismo en la AP-2 en Zaragoza.

Así funciona la banda que ha asaltado ya seis veces las cabinas de peaje en Galicia

Carlos Punzón
Cabinas de telepeaje en la AG-57, en imagen de archivo
Cabinas de telepeaje en la AG-57, en imagen de archivo

En apenas dos meses han actuado en la AP-9 y la AG-57; el botín medio está entre 600 y 700 euros por cada caso

La oleada de asaltos a las cabinas de peaje de las autopistas gallegas suma un nuevo golpe. La máquina de cobro automático del ramal de salida de la AP-9 en O Porriño volvió en la madrugada del jueves a convertirse por tercera vez en objetivo de la banda que viene reventando desde el 11 de enero cajeros de dicho vial de pago y de la AG-57 (Vigo-Baiona). En total van seis robos entre ambas autopistas.

El último operativo siguió exactamente el mismo patrón que en las ocasiones anteriores y a sus autores, enmascarados y con las capuchas de sus sudaderas cubriéndoles la cabeza, no les importó estar siendo grabados por las cámaras que registran los movimientos en todos los sentidos en las áreas de peaje. Las imágenes, que están sirviendo de hilo conductor en las investigaciones a la Guardia Civil, recogen cómo los asaltantes acceden a la autopista desde un camino de servicio de la propia infraestructura, y entre varios revientan las máquinas de cobro. El botín estimado en cada golpe es de unos 600 o 700 euros.

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