Cuenta atrás para que las cabinas desaparezcan de las calles

Manuel Varela Fariña
M.varela REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

En Galicia quedan apenas un millar de estas instalaciones, que serán desinstaladas a finales del 2021. Apenas registran una llamada cada cinco días

04 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Su imagen pertenece a otro tiempo, como caminar con el móvil colgado al cinturón o escuchar música en un discman. Con estática parsimonia, las cabinas de teléfono cuentan sus últimos días ancladas a las aceras. En Galicia hay unas 1.000, elementos obsoletos y con caducidad próxima. Pero ahí siguen. Resulta ya paradójico localizar una tirando de aplicación en el móvil. Así, en A Coruña solo aparece una sobre el mapa. Está a pocos metros del cementerio de San Amaro, decorada con un garabato y cubierta con pegatinas desgastadas. El altavoz no da tono al descolgar. Una joven se mete dentro para usarla como parapeto contra el viento mientras envía un audio desde su móvil con tecnología 4G, otro oxímoron que ni podía imaginar quien instaló esta cabina.

Hay alguna más en la ciudad, aunque ninguna de R frente a las 37 que llegó a haber. Tampoco las hay de esta operadora en el casco urbano de Lugo. Repartidas por toda la comunidad quedan, entre la operadora gallega y Telefónica, 1.002 aparatos, la mayoría de esta última, con 882. Las zonas de mayor concentración, en el caso de R, son capitales de provincia y otras ciudades: nueve en Vigo, dos en Pontevedra, una en Ourense y catorce en Santiago.

Por provincias, Telefónica cuenta con 341 cabinas operativas en A Coruña, 312 en Pontevedra, 136 en Lugo y 93 en Ourense. Según la compañía, las cabinas irán desapareciendo de forma gradual en todo el país en la segunda mitad del próximo año, cuando se espera que entre en vigor el anteproyecto de Ley General de Telecomunicaciones. En R le dan una esperanza de vida algo mayor a sus 120 cabinas, hasta el 2022, si bien se desconoce aún a qué ritmo lo harán. La regulación, por cierto, elimina también las guías telefónicas y, a pesar de suprimir las cabinas, mantiene el derecho al teléfono fijo en el entorno rural.