Cuenta atrás para que las cabinas desaparezcan de las calles

En Galicia quedan apenas un millar de estas instalaciones, que serán desinstaladas a finales del 2021. Apenas registran una llamada cada cinco días


Redacción / La Voz

Su imagen pertenece a otro tiempo, como caminar con el móvil colgado al cinturón o escuchar música en un discman. Con estática parsimonia, las cabinas de teléfono cuentan sus últimos días ancladas a las aceras. En Galicia hay unas 1.000, elementos obsoletos y con caducidad próxima. Pero ahí siguen. Resulta ya paradójico localizar una tirando de aplicación en el móvil. Así, en A Coruña solo aparece una sobre el mapa. Está a pocos metros del cementerio de San Amaro, decorada con un garabato y cubierta con pegatinas desgastadas. El altavoz no da tono al descolgar. Una joven se mete dentro para usarla como parapeto contra el viento mientras envía un audio desde su móvil con tecnología 4G, otro oxímoron que ni podía imaginar quien instaló esta cabina.

Hay alguna más en la ciudad, aunque ninguna de R frente a las 37 que llegó a haber. Tampoco las hay de esta operadora en el casco urbano de Lugo. Repartidas por toda la comunidad quedan, entre la operadora gallega y Telefónica, 1.002 aparatos, la mayoría de esta última, con 882. Las zonas de mayor concentración, en el caso de R, son capitales de provincia y otras ciudades: nueve en Vigo, dos en Pontevedra, una en Ourense y catorce en Santiago.

Por provincias, Telefónica cuenta con 341 cabinas operativas en A Coruña, 312 en Pontevedra, 136 en Lugo y 93 en Ourense. Según la compañía, las cabinas irán desapareciendo de forma gradual en todo el país en la segunda mitad del próximo año, cuando se espera que entre en vigor el anteproyecto de Ley General de Telecomunicaciones. En R le dan una esperanza de vida algo mayor a sus 120 cabinas, hasta el 2022, si bien se desconoce aún a qué ritmo lo harán. La regulación, por cierto, elimina también las guías telefónicas y, a pesar de suprimir las cabinas, mantiene el derecho al teléfono fijo en el entorno rural.

Cada año queda desierto el concurso para prestar el servicio de las antiguas cabinas públicas, ya que «ningún operador quiere hacerse cargo de estos elementos que registran una media de uso de 0,17 llamadas al día», argumenta Telefónica. Es decir, una operación cada 5 ó 6 días.

El ingreso medio al mes entre las cabinas de R apenas supera el euro por aparato

La media de tarificación en todas las cabinas de R es de de 175 euros al mes y unas 345 llamadas. Con la retirada de otras tres cabinas antes de que finalice el año, el ingreso medio por llamadas entre las 117 instalaciones restantes apenas supera el euro.

Las tareas de mantenimiento, aún así, continúan. Cada mes, los teléfonos se limpian, las infraestructuras son revisadas y se realizan llamadas de prueba. Las cabinas que se suprimen son recogidas por una empresa de reciclaje, por lo que nada quedará de estos icónicos elementos urbanos más que su recuerdo.

El coste de mantener las cabinas en todo el país es de unos 4,5 millones de euros anuales, según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). A día de hoy, según datos de Telefónica, existen unas 15.346 cabinas en la vía pública en España, cuatro veces menos que a finales de los noventa.

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