El Tribunal de Cuentas detecta irregularidades en la paralización de obras del AVE entre el 2014 y el 2017

Relata un sinfín de retrasos, descoordinación, falta de previsión y decisiones que no se ajustaron a la ley en parte de los dieciocho contratos suspendidos

El viaducto de Teixeiras, una de las estructuras que ponían en riesgo las obras del AVE
El viaducto de Teixeiras, una de las estructuras que ponían en riesgo las obras del AVE

redacción / la voz

El Tribunal de Cuentas acaba de publicar el informe de fiscalización sobre la suspensión de obras que afectaron a distintas líneas de alta velocidad, entre ellas la gallega, en la que llegó a haber 18 contratos que fueron objeto de alguna paralización entre el 2014 y el 2017, período en el que Ana Pastor (PP) era ministra de Fomento (diciembre del 2011 a junio del 2016) y Gonzalo Ferre, presidente del ADIF (enero del 2013 a noviembre del 2016). Estos tajos comenzaron a ser desbloqueados cuando llegó al ministerio Íñigo de la Serna, que debido a esas incidencias retrasó a diciembre de este año una línea que estaba prevista para finales del 2018, un plazo que pactó con el Gobierno gallego.

Estas suspensiones, que obedecían a distintas causas, motivaron que el nivel de ejecución presupuestaria no llegara ni a la mitad (49,2 %) de lo que estaba previsto invertir, y provocaron una serie de demoras que aún arrastran las obras. Pero lo más relevante es que el Tribunal de Cuentas encuentra distintas irregularidades en algunos de los once expedientes que ha fiscalizado. Así, en la vía izquierda de Vilariño-Campobecerros se aprobaron obras complementarias para los problemas detectados en los túneles de Bolaños que se deberían haber tramitado como proyecto modificado. Pero el tribunal constata que se evitó esta fórmula «ya que dicho contrato fue objeto de dos modificaciones del proyecto» y otro más excedería el 10 % del precio de adjudicación, algo que la ley no permite.

En diciembre del 2016 se acordó la suspensión total de las obras, cuando se había ejecutado el 100 % del importe de adjudicación. Esto se debió a una nueva modificación del proyecto, «si bien no resulta coherente que se acuerde la suspensión de las obras para tramitar una modificación del contrato si se había ejecutado ya la totalidad del mismo», se asegura en el informe.

En otros casos, como el proyecto de la variante de Ourense entre Seixalvo y la estación, Cuentas detecta «una falta de coordinación entre las administraciones intervinientes». El montaje de la vía entre Olmedo y Pedralba de la Pradería «fue objeto de trece ampliaciones del plazo de ejecución que lo incrementaron en sesenta meses» como consecuencia de la tramitación de un modificado.

Tres años de retraso

El tramo Cerdedelo-Prado sufrió tres suspensiones por una serie de incidencias geológicas, concretamente la presencia de una falla en la excavación de un túnel. En este punto Cuentas ve decisiones contrarias a la legislación vigente, pues se modificó el proyecto constructivo, cuando la normativa solo prevé «variaciones estrictamente indispensables». El plazo para este tramo estaba fijado en tres años y tardó tres años más.

En Vilariño-Campobecerros se aprobó el gasto de la certificación final nueve meses después de la recepción de la obra, algo que va en contra de la normativa, «que establece un plazo de tres meses». Este hecho ocurrió fuera del período fiscalizado por el tribunal, en septiembre del 2018. En el tramo Prado-Porto, el modificado aprobado fue debido, según los fiscalizadores, a una «falta de previsión, al tratarse de trabajos que debían haberse conocido con anterioridad y haberse recogido en el proyecto constructivo originario».

Todo este rosario de suspensiones llevaron a seis adjudicatarios a presentar reclamaciones al ADIF por un importe de casi 80 millones de euros, de los que por el momento solo se abonaron cinco.

La exministra de Fomento, Ana Pastor, en su escrito de alegaciones, asegura que un acuerdo de no disponibilidad presupuestaria suscrito por su predecesor, José Blanco, «conllevó la rescisión de contratos y obligó a reprogramar obras que entonces se estaban ejecutando». Y se remite a las explicaciones que den a este respecto tanto el ADIF como Fomento.

El plazo del AVE que ya nació con retraso

pablo gonzález
Un viaducto terminado, pero sin vías ni catenaria
Un viaducto terminado, pero sin vías ni catenaria

El último ministro de Fomento del PP avisó de que las fechas que él mismo fijó eran muy ajustadas

El mantra de los retrasos del AVE acompañó la campaña de las pasadas generales aupado por el presidente Feijoo, y parece claro que va a servir de munición para las ráfagas de metralleta que se preparan para las trincheras de las autonómicas, unas elecciones en las que hay mucho en juego. El candidato socialista, Gonzalo Caballero, reza todos los días para que el retraso técnico de las obras sea reversible -o al menos, más asumible- con los tres turnos de trabajo que el ADIF impuso en los tajos más retrasados. Ayer se apuntó a la teoría de Javier Losada, con cierta razón de ser, de que los retrasos hay que buscarlos en aquellos 17 tramos que estuvieron paralizados durante casi dos años en el mandato de Ana Pastor en Fomento y el de Gonzalo Ferre en el ADIF, con Rajoy en la Moncloa. Según Caballero, «nin un só minuto de retraso do AVE pode ser atribuído ao Goberno de Pedro Sánchez». También tiene parte de razón la conselleira Ethel Vázquez cuando dice que el Gobierno de Sánchez debe admitir que hay un retraso, aunque sea de carácter técnico, y no cuestione que el actual equipo de Fomento hizo lo que estaba en su mano.

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