La segunda mayor llegada de extranjeros rebaja la caída poblacional de Galicia

Las áreas de A Coruña, Santiago y Vigo atraen inmigración, mientras que Verín, Otergal y Muros son las de peor saldo migratorio


Vigo

Galicia acoge solo a 100.524 extranjeros. Son únicamente el 3,7 % de la población, pero el colectivo de los llegados de otros países constituye la mayor baza para evitar que siga desplomándose la curva demográfica gallega. Así lo demuestra el saldo migratorio del 2018, difundido ayer por el Instituto Galego de Estatística, en el que se destaca que la llegada de extranjeros no solo neutraliza las tasas de emigración hacia el resto de España y a otros países, sino que además contribuye a rebajar la pérdida de población que Galicia sigue sufriendo a causa de un bajo número de nacimientos frente a un volumen de fallecimientos que no deja de crecer, circunstancia que hecho que el censo haya caído ya por debajo de los 2,7 millones de personas (2.698.875 exactamente).

El año pasado fue el segundo de mayor llegada de extranjeros desde principios de los años noventa, solo superado por los que recalaron en la comunidad en el 2007, justo antes de que la crisis económica cortase una evolución creciente de 16 ejercicios seguidos. Se instalaron en los 313 concellos a lo largo del 2018 un total de 17.478 personas con pasaportes de otros países. Con ellos, el volumen de llegada de foráneos creció un 35,7 % respecto al ejercicio anterior, pero sumando a ellos los españoles que retornan o que hacen el camino de vuelta de sus antepasados emigrantes, el saldo migratorio aumentó nada menos que un 85,4 % el año pasado. Han llegado 24.183 personas de fuera de España y se han ido 11.168, dejando un saldo positivo de 12.391, frente a los 6.683 del 2017.

Las cuatro provincias han tenido un comportamiento similar, con más llegadas que salidas, y solo 47 ayuntamientos y 16 comarcas han saldado el ejercicio con un balance migratorio negativo: Verín (-108); Ortegal (-92); Muros (-60); A Limia (-56); Tabeirós-Terra de Montes (-31); A Fonsagrada (-30); Terra de Soneira (-29); Barbanza (-23); Terra de Trives (-21); Chantada (-15); A Mariña Central (-15); O Sar (-8); Caldas (-8); Fisterra (-6); Xallas (-3), y Terra de Caldelas (-1). Verín es el municipio con mayor contraste negativo entre la bolsa de los que se han ido y los que se han instalado en la localidad, seguido de Valdoviño, Cambados, Salceda y Arbo, si bien esa resta solo en el caso ourensano se acerca al centenar y en el resto supone perder menos de treinta empadronados.

Por el contrario, es la comarca de A Coruña la mejor parada en la cuenta resultante de inmigrantes menos emigrantes, con un saldo a favor de sus padrones municipales de 3.258 residentes más en el último año por la vía de la captación. Le sigue la comarca de Santiago (1.857); Vigo (1.637); la de Ourense (953); la de Lugo (562) y Pontevedra (546). Por delante del área de Ferrol, se sitúan Betanzos, Deza, O Salnés, O Carballiño, Terra de Celanova y Terra de Lemos.

Concretando en el mapa municipal, los focos de atracción para la inmigración son por orden de su saldo migratorio del último año: A Coruña (1.485); Ourense (839); Santiago (815); Vigo (561); Lugo (488); Ames (380); Ferrol (363); Pontevedra (327); O Carballiño (257); Lalín (238); Oleiros (221); Culleredo (219), y Vilagarcía (217).

Lo que aún tiene un signo negativo es el saldo migratorio de Galicia con el resto de España, que refleja en los últimos seis años una fuga mayor hacia otras autonomías. En esta ocasión se fueron 19.198 residentes de Galicia y llegaron 18.574. Madrid es el destino de la mayoría de los que dejan Galicia por otra comunidad, seguida de Cataluña y Canarias. Sin salir de Galicia cambiaron de localidad 64.362 residentes.

Uno de cada cuatro inmigrantes llega de Venezuela, de donde retornan 2.517 españoles

La crisis económica, social y política que atraviesa Venezuela convierte al país sudamericano en el primer emisor de inmigración hacia Galicia. Un 25 % de los llegados a la comunidad gallega el año pasado desde el extranjero lo hicieron de dicho país, sumando 5.888 casos. En ese éxodo tienen un papel prioritario los lazos de la emigración gallega, fundamentalmente de los años cincuenta y sesenta que ahora retornan buscando la estabilidad perdida, u oportunidades que no encuentran allí sus hijos y nietos que cuentan igualmente con pasaporte español. El año pasado llegaron 2.517 retornados desde Venezuela por 3.371 nacionales del mismo país.

En una medida mucho menor, pero siguiendo una pauta similar, figura la inmigración llegada de Suiza, con 788 personas asentadas el año pasado en Galicia para vivir, de las que 723 contaban con pasaporte de España. Brasil, Colombia y Portugal son los tres siguientes focos de emisión de inmigrantes en favor de Galicia, pero en todos ellos los retornados son minoría.

En total, el año pasado regresaron 6.705 gallegos o sus descendientes frente a los 17.478 que recalaron en Galicia con pasaporte de otros países.

El grupo de edad mayoritario entre los inmigrantes es el que abarca de los 30 a los 54 años, con expectativa de encontrar trabajo por tanto. Del extranjero llegaron el año pasado 9.365 personas y otras 8.562 lo hicieron del resto de España de esa franja. Entre los emigrantes también son mayoritarias las mismas edades.

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