Redacción / La Voz

Apostolos Mangouras, el capitán del petrolero Prestige, de 85 años de edad, no tendrá que volver a estar en la cárcel ni un solo día a pesar de la condena de dos años que le impuso el Tribunal Supremo en el 2016 y que ha estado en suspenso desde entonces. Hoy se dio a conocer un auto de la sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña por el que se declara la remisión de la pena al marino. Si en el plazo de tres días (que vencen la próxima semana) no se presenta un recurso de súplica, la decisión será firme.

Esta medida de la Audiencia se toma después de un proceso anterior, el de la suspensión de la condena. Fue en mayo del 2016, tres meses después de la sentencia condenatoria, cuando la Audiencia decretó la suspensión de la pena por un plazo de tres años; la condición era que el marino no volviese a delinquir. Así ha ocurrido y por tanto lo que era suspensión temporal se ha convertido en decisión permanente: «Cumplidos los trámites establecidos en la ley, informando el Ministerio Fiscal en sentido favorable y habiendo transcurrido el período de suspensión sin que el penado haya sido condenado por otro delito, no consta la existencia de causa legal que imponga la revocación del beneficio otorgado», dice el auto.

Apostolos Mangouras era el capitán del Prestige cuando el barco vertió 63.000 toneladas de fuel frente a las costas gallegas el 13 de noviembre del 2002. Tras años de proceso, en enero del 2016 fue condenado a dos años de cárcel por un delito contra el medio ambiente relacionado con los episodios de desobediencia a las autoridades marítimas españolas durante el rescate del buque, que finalmente se hundió.

Tres meses en Teixeiro

Una vez fue evacuado del barco, Mangouras, como máximo responsable del petrolero, fue detenido y pasó tres meses en la cárcel de Teixeiro. Después estuvo casi dos años de libertad vigilada en Barcelona y volvió a Galicia, con la obligación de presentarse en comisaría cada quince días. Llegó el juicio del Prestige, en el que fue declarado responsable civil, y durante los ocho meses que duró estuvo viviendo en A Coruña. Tras la suspensión de la pena, Mangouras volvió a su residencia en Atenas y a su isla natal, Icaria; en las condiciones de la suspensión de la condena se incluía informar de cada cambio de domicilio, extremo que cumplió durante todo el período.

Desde el primer momento, los abogados de Mangouras solicitaron la suspensión de la pena por la avanzada edad del marino -cuando ocurrió el vertido, el capitán tenía 68 años- así como por su delicado estado de salud. 

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Mangouras queda libre definitivamente de la cárcel