La Xunta intenta corresponsabilizar a los alcaldes en la limpieza de los ríos

Fija los tramos en los que los concellos y la Administración gallega tendrán competencias

Limpieza del río tras las inundaciones que sufrió Viveiro en noviembre
Limpieza del río tras las inundaciones que sufrió Viveiro en noviembre

santiago / la voz

Cada uno a lo suyo. La Xunta se ha esmerado en la elaboración de una aplicación informática de acceso público en la que se definen con exactitud cuáles son los tramos de ríos que son de su competencia -dentro de la demarcación Galicia-Costa, que excluye a la provincia de Ourense y al interior de Pontevedra y Lugo- y los que deben ser conservados y gestionados por los ayuntamientos, que se corresponden con las zonas más urbanizadas. Es la primera comunidad autónoma que lo hace, y el resultado es que Augas de Galicia se hará cargo de unos 15.000 kilómetros de ríos, mientras que los concellos tendrán que cuidar de cerca de 300.

La competencia municipal llevará consigo, como es obvio, la responsabilidad sobre estos espacios urbanos, tal como resolvió una sentencia del Tribunal Supremo del año 2017, que puso en la picota a los alcaldes que durante años se han escudado en la indefinición del articulado del Plan Hidrológico Nacional para dejar correr el agua.

El problema no es exclusivamente urbano, pero en algunos puntos de la geografía gallega más manoseada por el hombre el descuido y la falta de mantenimiento saltan a la vista. Y en ese punto la Xunta quiere buscar la implicación de las instituciones. «É unha necesidade actuar, porque o urbanismo afectou ao funcionamento hidráulico, e nun contexto de cambio climático hai inundacións inevitables, pero en moitos casos pódense minimizar os riscos e as consecuencias», explicó la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez. La máxima responsable de Augas de Galicia, que asumió esta gestión en la última crisis del Gobierno de Feijoo, en septiembre, se encontró de bruces a los pocos días de hacerse con las riendas del departamento con la desgracia en un barrio de Viveiro, donde se produjeron unas lluvias torrenciales -80 litros por metro cuadrado en dos horas- que constataron un problema latente de limpieza del cauce del río Xunqueira. Con una persona muerta, faltó tiempo para que volasen los reproches entre las administraciones autonómica y local.

Empresas y particulares

La Xunta, que ayer publicaba en el DOG las primeras directrices técnicas para la conservación fluvial, reparte responsabilidades con más actores. Así, los titulares de carreteras y de líneas férreas, y en su defecto las concesionarias de las mismas, se deberán encargar de cuidar los tramos de ríos en los que tengan influencia, ya sea por la construcción de puentes o cauces. Y lo propio tendrán que hacer los particulares que posean tomas de aguas o que, por ejemplo, hayan construido elementos de protección como muros o presas, cuyo mantenimiento debe correr por su cuenta.

Tanto la conselleira como la directora de Augas de Galicia, Teresa Gutiérrez, insistieron en que la Xunta va a colaborar con los concellos a nivel técnico y de asesoramiento, y mantendrá una línea de ayudas de dos millones de euros para este tipo de actuaciones de conservación, que van a vigilar de cerca al haber detectado en los últimos años algunas limpiezas «excesivas» que alteraron gravemente unos ecosistemas que, especialmente en las tramas urbanas costeras, sufrieron demasiadas presiones hasta el punto de desaparecer.

El presidente de la Fegamp cree que «echan balones fuera» tras la tragedia de Viveiro

El presidente de la Fegamp, Alfredo García, no oculta su sorpresa por el tono de las directrices para los cauces fluviales. Sin entrar a cuestionar la sentencia que apunta a los alcaldes como responsables de los tramos urbanos, cree que la Xunta ha perdido la oportunidad de abordar el «desastre evidente de los ríos» desde un punto de vista colaborativo. «Echan balones fuera porque aquí ha habido un problema en Viveiro», sospecha el también alcalde de O Barco. El dirigente socialista, que en su caso concreto tiene que lidiar con la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, detecta con preocupación que en la circular redactada por la Administración gallega «no te dejan mover ni una piedra de las orillas, y, cuando llegan las riadas, todos a correr». Y denuncia las dificultades que ya hay en la actualidad para retirar árboles que pueden generar balsas y propiciar inundaciones, «porque las competencias son nuestras, pero eso sí, la Xunta sigue con el control absoluto de todo».

García pide por ello un plan negociado con los alcaldes porque, al igual que con las franjas forestales, las arcas municipales tienen verdaderas dificultades para afrontar nuevos dispendios públicos. A su juicio, los ayuntamientos podrían asumir un mantenimiento anual, pero ve complicado que se hagan cargo de actuaciones más profundas y caras en áreas urbanas que ya están muy degradadas.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

La Xunta intenta corresponsabilizar a los alcaldes en la limpieza de los ríos