Galicia suma cien nuevos kilómetros a las áreas con riesgo de inundación

La comunidad supera ya los mil kilómetros de suelos fluviales y costeros anegables


redacción / la voz

Trece personas perdieron la vida en Mallorca como consecuencia de las inundaciones que ocasionó una gota fría el día 9. Desde este jueves, zonas de Levante están en alerta roja por el riesgo de lluvias torrenciales. Aunque en Galicia el otoño todavía no ha traído inundaciones, estas no son un fenómeno ajeno a la comunidad. Las directivas europeas establecen que la evaluación del riesgo de inundación debe realizarse cada seis años. El último análisis se había hecho en el 2011, así que era necesario elaborar un nuevo diagnóstico del estado de las dos demarcaciones gallegas, Galicia-Costa (dependiente de la Xunta) y Miño-Sil (cuya gestión corresponde al Ministerio de Transición Ecológica). Ambos informes tienen fecha de septiembre de este año y los dos se encuentran en período de exposición pública. El contenido de estas revisiones añade 103 nuevos kilómetros a las zonas con riesgo de inundación en Galicia, 42,7 en Galicia-Costa y 60,9 en el territorio gallego de Miño-Sil (esta demarcación abarca también parte de la provincia de León). La comunidad sumaría 1.057 kilómetros de tierras inundables, frente a los 952 de la evaluación anterior. 587 kilómetros estarían en Galicia-Costa, que comprende la provincia de A Coruña, parte de la de Pontevedra y el norte de la de Lugo, mientras los 470 restantes pertenecen a Miño-Sil (parte de las provincias de Pontevedra, Lugo y Ourense). A ellos todavía habría que sumar 6,7 kilómetros más en la provincia de Ourense en las cuencas del Támega y del Bubal, que corresponden a la demarcación del Duero.

En el caso de Galicia-Costa se analizaron los episodios de inundaciones que tuvieron lugar durante estos seis años y se determinaron 41 tramos para estudiar en detalle. De este estudio resultaron significativos cuatro tramos, que finalmente acabaron plasmándose en el informe en la propuesta de dos nuevas ARPSI (siglas de áreas de riesgo potencial significativo de inundación) y la ampliación de otras dos ya existentes. Las dos nuevas zonas peligrosas que se proponen son la de Rego Maior en Sada y Rego da Ucha en Cambados. En la primera se produjeron inundaciones importantes en el 2016 y, tras el análisis, se decidió que un tramo de 600 metros debería incorporarse a las zonas de riesgo. En el caso de Cambados, el informe explica que, aunque se han realizado obras de canalización, todavía no se ha comprobado su efectividad, de manera que Augas de Galicia propone que se cree un área de riesgo de 1,2 kilómetros. Además, se plantea la necesidad de ampliar en 3,9 kilómetros el área del río Gallo en Cuntis, y en 2,9 la del Umia en Caldas, que pasaría a tener 11 kilómetros. La revisión con respecto al plan inicial incorpora también tres nuevas ARPSI costeras que suponen un incremento de 36 kilómetros de zonas inundables.

En el caso de Miño-Sil, la propuesta de revisión supone la incorporación de 60 nuevos kilómetros de zonas inundables hasta sumar un total de 470. Los kilómetros inundables en Pontevedra han pasado de 85 a 90; en la provincia de Ourense, de 123 a 161; y en Lugo, de 201 a 219. En esta última provincia, la Confederación propone agregar una nueva agrupación de áreas de riesgo en Chantada.

«Contra a auga non podes facer nada, só vela subir»

rosa estévez

Eloy Iglesias vive muy cerca del riachuelo que se desborda en Valga cuando llueve

Cada vez que unas lluvias torrenciales provocan inundaciones en cualquier punto del país, al alcalde de Valga, José María Bello Maneiro, una sensación de inquietud le recorre el cuerpo. Su municipio, cruzado por una maraña de ríos y regatos que van en busca del Ulla, es proclive a sufrir anegamientos. Tanto es así que hace años Augas de Galicia elaboró un «plan de enchentes» en el que se recogían varias intervenciones encaminadas a minimizar los riesgos. Parte de las actuaciones ya se han hecho; otras están en marcha. Y aún quedan unos cuantos proyectos por salir del cascarón. «Esperemos que os novos responsables de Augas de Galicia teñan mellor trato para este municipio que os anteriores», dice, sin morderse la lengua, el regidor popular, para el que «este é un tema prioritario, porque pode chegar a ser un risco para a vida das persoas». Por eso considera urgente acabar con los «puntos negros» que aún quedan.

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España y Portugal estrechan su colaboración para abordar las riadas en zonas fronterizas

España y Portugal comparten fronteras y comparten también varios ríos. En el caso de Galicia, buena parte de la frontera con el país vecino está marcada por el curso del Miño. Reforzar la colaboración entre ambos Gobiernos para tratar de evitar las riadas en esos espacios limítrofes fue el objetivo de una reunión mantenida en Oporto en el mes de julio de este año entre los representantes de los organismos de cuenca españoles y portugueses. En ese foro, y en lo que se refiere a la cuenca del Miño, se analizaron las propuestas de áreas de riesgo por parte de los dos Estados. Se plantea, por ejemplo, que se consideren áreas de riesgo internacionales el curso del río Miño en Salvaterra, en Valença y en Caminha. Además, se acordó el intercambio de datos entre los dos países para poder abordar los mapas de peligrosidad y de riesgo y la unificación de criterios para que los resultados finales de los mapas sean homogéneos.

Las medidas

Aunque la revisión de las zonas de riesgo no incluye la propuesta de medidas para tratar de evitar los anegamientos, estas sí se detallan en los planes originales de gestión del riesgo. En el caso de Galicia-Costa, la ejecución de buena parte de esas medidas corresponde a la Xunta, y en el Miño-Sil al Gobierno central. Estos planes determinan una serie de actuaciones de ámbito general, como las encaminadas a la restauración fluvial, obras de canalización, medidas para mejorar la prevención o de planificación de la respuesta frente a las avenidas. Otro tipo de acciones tienen que ver con la ordenación territorial y urbanística, limitando los usos del suelo en zonas inundables, o con la ejecución de obras de regulación de caudales. Las medidas necesarias en cada caso se determinan en los planes específicos de las cuencas. Todas ellas cuentan con proyectos plurianuales, de manera que algunas de las actuaciones ya han sido ejecutadas y otras todavía están en proceso.

Los expertos recomiendan a los ciudadanos saber si sus propiedades tienen riesgo de inundación. En caso de vivir en zona delicada planean ubicar en lugares seguros los objetos de valor, así como tener seguro y, en caso de avenidas, evitar riesgos innecesarios.

«Perdín moitos miles de euros coas inundacións»

s. g. rial

Lucía Villar Porteiro vio cómo su tienda al lado del Anllóns se cubrió de agua las inundaciones del 2016

Lucía Villar Porteiro recuerda perfectamente las últimas grandes crecidas de Carballo, a finales de marzo del 2016. Tiene una tienda textil al lado del Anllóns, y el agua cubrió casi una cuarta su negocio. «Perdín moitos miles de euros naquelas inundacións», recuerda. Con el seguro recuperó algo, pero no todo. Y el material dañado, que una vez seco seguía nuevo, lo donó a Cáritas. Espera que no vuelva a repetirse. «Limpar o río é fundamental», asegura. Hará falta algo más. El alcalde de Carballo, Evencio Ferrero (BNG), planteó recientemente a Feijoo una serie de necesidades básicas que incluyen obras para impedir inundaciones. «Son medidas preventivas que hai que ir planificando e abordando, con prioridades, calendario...». Ya hay estudios, y el PXOM lo contempla: 2.099 habitantes viven en zona inundable, están afectados cuatro centros educativos y la estación de autobuses. Cerca del Anllóns hay 589 parcelas vacantes, 544 edificadas y 2.147 viviendas. De la otra zona de Rego da Balsa (desemboca en el Anllóns) hay 99 parcelas vacantes, y próximas al Rego de Queo de Abaixo, 46. El plan debería incluir actuaciones para reducir los efectos de las inundaciones, y dar claridad jurídica a los propietarios, para saber qué hacer con sus parcelas. Juan Carlos Díaz, por ejemplo, tiene varias (en el patrimonio familiar) en zonas próximas al cauce. Cree que habría que dejar completar y terminar allí donde ya se ha edificado, y sobre todo ve necesario clarificar qué se puede hacer y dónde. Gracias a que no hay demanda edificatoria, este problema aún no ha emergido, «por iso está a xente tranquila. Pero hai que dicir qué se pode facer». También cree que el Concello debería presionar algo más. Y critica que determinados terrenos que, teóricamente, van a perder mucho valor, siguen pagando la contribución como si fuesen urbanos.

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Máximo nivel de peligrosidad en Vigo, As Pontes, Carballo, Padrón y Caldas

El plan de gestión de Galicia-Costa establece cuatro niveles de peligrosidad: el A se refiere a peligrosidad alta y riesgo alto; el B a peligrosidad alta y riesgo alto, no por encontrarse en lugares de especial peligro sino porque existe mucha población o actividades económicas en suelo inundable. El nivel C determina una peligrosidad alta y riesgo medio-bajo y el D, peligrosidad y riesgo medio-bajo. En la demarcación todas las áreas de riesgo están en zona C excepto 5, en zona A. Se trata de Eume-As Pontes, río Anllóns-Carballo, ríos Ulla y Sar en Padrón, el área del Lagares en Vigo y el Umia en Caldas. La Xunta diseña planes para los cuatro primeros basándose en el del Umia.

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