Los docentes apuestan por clases con menos alumnos para una atención personalizada

La normativa fija un máximo de 25 estudiantes en primaria y 30 en secundaria, repetidores aparte


redacción / la voz

No se trata de peticiones para el día de Reyes, sino de cambios que según los profesores deben acometerse, o al menos iniciarse, ya. Los sindicatos de docentes opinan sobre los retos de este 2019 y la Xunta les contesta, mientras las familias proponen un camino muy semejante pero desde otra perspectiva. 

Horario lectivo

Situación actual. Durante el Gobierno de Touriño los profesores gallegos de infantil y primaria tenían 21 horas de clase a la semana y los de secundaria, 18; con los recortes impulsados por el ministerio y los cambios en la consellería ahora tienen 25 y 21, respectivamente. 

Lo que piden los sindicatos. La carga lectiva es el principal caballo de batalla de los sindicatos. Para Suso Bermello (CIG) y Julio Díaz (ANPE) es la cuestión número uno. El nacionalista destaca que volver a la situación precrisis permitiría aumentar en más de 2.000 el número de profesores. Paula Carreiro (UXT) lo pone en segundo lugar, y recalca que con menos horas de clase un colegio dispondría de más docentes para hacer desdobles (dividir la clase puntualmente en dos grupos para que la atención sea mejor) y tiempo para mejorar las actividades conjuntas y la coordinación. Lo mismo le ocurre a Luz López (CC. OO.), quien recuerda que «non se reducen as horas de traballo no centro, só na clase»

Lo que dice la consellería. Destaca que cuando se aumentaron las horas lectivas se hizo «para equiparalas á tendencia maioritaria das comunidades autónomas», y aunque ahora el ministerio permite reducirlas otra vez, «trátase dunha proposta feita de costas ás comunidades, sen soporte económico ningún». Entienden desde San Caetano que lo mejor sería que «se unifiquen criterios a nivel estatal, que existan as mesmas oportunidades de recibir unha educación de calidade independentemente de onde viva o alumno»

Ratios

Situación actual. La normativa gallega indica que el número máximo de alumnos es de 25 por aula en infantil y primaria y 30 en secundaria. Los repetidores no cuentan y no hay un factor de corrección para cada alumno con necesidades educativas especiales (NEE), es decir, cuentan como un estudiante más. 

Lo que piden los sindicatos. Paula Carreiro (UXT) lo pone en el primer punto de la lista. «A calidade do ensino para o alumnado -explica- pasa por atender mellor a diversidade dos alumnos, e moitas veces temos 32 rapaces na aula e iso dificulta a atención». Recuerda un caso en primero de primaria «con 29 rapaces, porque había 4 repetidores», algo que puede ocurrir con la Lomce, que permite la repetición en cualquier curso de primaria (con la LOE solo se puede proponer la repetición al fin de cada ciclo, en los cursos pares). Suso Bermello (CIG) lo sitúa en segundo punto de sus prioridades (seguido de la carga burocrática de los docentes) y añade a la consideración básica de alumnos por aula otra, «o total de alumnos aos que lles dá clase o profesor». Explica que durante la crisis «profesores que antes tiñan cento e moitos alumnos agora teñen sobre 300» en diferentes cursos. Eso hace absolutamente «imposible coñecer ao alumnado» y ofrecer un tratamiento personalizado. Las ratios son para Luz López (CC. OO.) y Julio Díaz (ANPE) el tercer asunto en importancia, «aínda que nas estatísticas Galicia sae ben parada porque, como no rural hai poucos rapaces, as ratios xerais son boas», tal y como recalca López. La sindicalista considera que se podrían ir dando pasos, aunque fuesen pequeños, para reducir el número máximo de estudiantes por clase. 

Lo que dice la consellería. Desde Educación se recuerda que «Galicia é a comunidade autónoma con menor número de alumnos por profesor, con 10,5 alumnos. Ademais, en Galicia non se incrementaron as ratios de 25 e 30 alumnos cando a normativa estatal permitiu facelo». 

Interinos

Situación actual. Tras la crisis, la oferta pública de empleo, es decir, las oposiciones, pueden cubrir el 100 % de las plazas perdidas (por fallecimientos o jubilaciones). Los aspirantes deben aprobar una fase para pasar a la siguiente, y no pueden suspender ninguna prueba; el listado final valora también los años de experiencia. 

Lo que piden los sindicatos. Para Comisións este es el primer asunto a tratar. Luz López propone no solo reducir la temporalidad, sino recuperar el empleo perdido: «Hai que aplicar unha taxa do 108 % de reposición, e esperamos que neste mes de xaneiro xa haxa reunións nese sentido». La CIG, por su parte, aboga por un acceso diferenciado entre los interinos y el resto, y es que Bermello señala que «hai especialidades que levan 15 anos sen ser convocadas» y las condiciones vitales de esos profesores no son las mismas que las de un recién titulado para preparar una oposición. También propone el sindicato que haya menos opositores por tribunal, que se extienda al máximo el anonimato de las pruebas y que el tribunal no se encargue de los baremos. 

Lo que piden las familias. Confapa-Ceapa entra de lleno en las oposiciones, pero en un sentido muy diferente a lo que dicen los profesores. La federación de familias de la escuela pública que preside Rogelio Carballo pide que se revise el acceso a la función docente, porque es la misma de hace treinta años, y propone que haya más control sobre los profesores a lo largo de su carrera. El espejo en el que quiere mirarse, dice, es el de la sanidad pública. 

Para las familias, lo más urgente es mejorar la atención a la diversidad

Las familias asumen que las ratios y las horas lectivas son importantes, pero lo primero es la atención a la diversidad, algo que los profesores vinculan a clases con menos estudiantes y más tiempo para refuerzos y desdobles.

En la actualidad, sobre el 90 % de los alumnos con necesidades educativas especiales (NEE) están integrados en los centros ordinarios y por ley deben tener el apoyo necesario para desarrollarse como cualquier otro estudiante. ANPAS Galegas, federación de AMPA de la escuela pública, pone la mejora de esta atención como primer asunto. Fernando Lacaci, su vicepresidente, es claro: «Fai falla máis diñeiro para contratar a profesionais de apoio nas clases ordinarias, porque non se pode facer máis con menos». Exige también «orientadores estables cun estatuto que regule a súa función sen depender en todo da dirección do centro» . También es el asunto principal para Congapa (Concapa a nivel estatal), que agrupa a las AMPA de concertados; María José Mansilla, su presidenta, denuncia que «el concierto de primaria no contempla que haya PT [pedagogos terapeutas], AL [especialistas en audición y lenguaje] y orientadores en esta etapa. El alumnado con NEE está muy bien atendido en los colegios concertados, pero gracias al esfuerzo que hacen los centros».

Para los sindicatos, la atención a la diversidad no se puede garantizar sin ratios y profesionales adecuados. Paula Carreiro exige que cada centro tenga un orientador propio, no compartido; Suso Bermello, que el número de profesionales se adapte al centro -«non pode ter un só orientador un colexio de 1.000 rapaces»- y que cada alumno con NEE compute de una forma diferente en la ratio de la clase. Julio Díaz comparte esta idea, y la extiende a los repetidores, que en la actualidad ni siquiera cuentan para marcar el máximo de estudiantes por aula. 

Enfermería

Otro de los asuntos claves para las familias es tener personal sanitario en el centro. Hoy no lo hay y, en caso de tener un alumno con alguna enfermedad, se prepara un protocolo para una crisis.

Es una reclamación de todas las federaciones de madres y padres y todos aluden a que en Madrid, por ejemplo, hay 500 enfermeros en centros escolares. A esta petición se unen sindicatos como CC. OO. y ANPE, que recalca que «non ten que ser persoal fixo» y que el mismo sanitario puede atender varios centros.

Fin a la financiación irregular de los «500 folios por rapaz»

Sindicatos y familias proponen mejoras en muchos otros ámbitos. Estos son algunos: 

Gratuidad total. ANPAS Galegas quieren que se garantice: «En moitos centros públicos non chegan os cartos e pídenlle ás familias dende diñeiro para os sobres de matrícula ata os famosos 500 folios que cada rapaz achega», dice Lacaci. 

Ayudas al comedor. También de gratuidad habló María José Mansilla (Congapa), quien reclama ayudas para el comedor para familias de la concertada: «Queremos recibir la misma cantidad que si nuestro hijo fuese a un colegio público, según la renta familiar». 

Opciones de bachillerato. «Se vives nunha cidade tes opcións de bacharelato, pero se vives nunha vila, non». Fernando Lacaci propone «aumentar o profesorado e garantir o desprazamento». En la misma línea (de apoyo a la escuela rural) se posicionaron Carreiro y Bermello, exigiendo dinero y recursos para estos centros. 

Artes como grado. Luz López cree que deberían regularse los estudios artísticos superiores para igualarlos de hecho al grado, y que alumnos y profesores tengan categoría universitaria.

Recuperar el salario perdido. Las pagas extras de entre el 2013 y 2016 no se le olvidan ni a Julio Díaz ni a Luz López. 

Un sistema único. Rogelio Carballo (Confapa) no comprende cómo cada colegio elige la plataforma para comunicarse con los padres: «Hay que ponerle apellidos a la autonomía de los centros», resume.

El próximo año hay pruebas TIMSS y los resultados de Talis y PISA 

Redacción / La Voz

Este 2019 será un año con mucha información para la educación española y, en menor medida, gallega. La que se considera la principal evaluación educativa, PISA, tendrá nuevos datos, aunque habrá que esperar a diciembre para que se publiquen. En la prueba, Galicia tiene información propia, con la participación de 1.600 alumnos de 60 colegios, que deben cumplir los requisitos que indica la OCDE para que los resultados tengan validez estadística. Hasta ahora, la tendencia de la comunidad ha sido positiva: tercera comunidad en Ciencias con 512 puntos (la primera fue Castilla y León y la segunda, Madrid; Navarra está empatada con Galicia); cuarta en Lectura con 506 (tras Castilla y León, Madrid y Navarra); y un poco peor, octava, en Matemáticas, con 494 (detrás de Navarra, Castilla y León, La Rioja, Madrid, Aragón, Cataluña y Cantabria). Está por ver si Galicia mejora en Matemáticas, el gran reto del anterior equipo de Educación, que aumentó las horas semanales.

Antes, entre abril y junio, se celebrará la prueba TIMSS, que mide cada cuatro años el conocimiento matemático de los niños de 4.º de primaria. En España se desarrollará en 535 centros y no habrá datos diferenciados de Galicia. Y en junio también se conocerán los resultados de Talis, la encuesta a profesores de los tres primeros años de secundaria, y que este año se ha ampliado a primaria. Hasta ahora no ha habido datos separados de Galicia. 

Selectividad en julio

Además, este año la selectividad de septiembre desaparece y la convocatoria extraordinaria pasa a julio, concretamente a los días 10, 11 y 12.

Ocho claves de los buenos colegios

Sara Carreira

Coordinar el trabajo de docentes y familias y confiar en el alumno son factores que se repiten en los centros destacados

¿Qué hace que un colegio sea bueno? El equipo de investigación de Luis Lizasoain, profesor de Métodos de Investigación en Educación en la Facultad de Educación del País Vasco, realizó un estudio a partir de datos estadísticos y lo completó con una visita a los centros y un análisis de su funcionamiento. Todo esto le ha permitido establecer de forma objetiva las claves de los «centros de alta eficacia escolar», que podemos traducir coloquialmente por «buenos colegios».

El término técnico hace referencia al centro que está sustancialmente por encima de la media de su entorno, ya que los estudios apuntan a que el nivel sociocultural de la familia es el factor diferenciador del alumnado, más allá de la titularidad del centro, el barrio de residencia o el país de procedencia del estudiante. Cada grupo social tiene unas puntuaciones medias y aquel que supera en mucho lo habitual de su espacio sociocultural podría definirse como buen colegio. El estudio de Lizasoain destacó aquellos centros que mejoraban en 22 puntos la media asignada a los colegios del mismo ISEC (un indicativo de ingresos familiares) y aquellos que estuviesen 22 puntos por debajo.

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