Povisa y Sergas, condenados a convivir

137.000 pacientes asisten con asombro al preconcurso de acreedores del único hospital no público de la red de la Xunta


Vigo / la voz

El mayor hospital privado de Galicia navega en la inestabilidad. El 28 de septiembre se declaró en preconcurso de acreedores y echó toda la culpa de su agujero financiero al Sergas.  

¿Por qué Povisa es diferente de los demás hospitales privados gallegos?

Por dos cosas: su tamaño y su relación con el Sergas. Según datos del Ministerio de Sanidad, Povisa es el tercer hospital privado con más camas de España. Es el único centro sanitario privado gallego que funciona como hospital de referencia para una parte de la población. Está incrustado en la sanidad pública desde los tiempos del Insalud. Su primer concierto con el Sergas para atender un área de referencia es de 1993. Actualmente tiene a su cargo 137.000 pacientes -el tope es de 139.000-. Además, tiene actividad privada, con seguros y particulares, y su plantilla de 1.400 trabajadores es la segunda de Vigo.  

¿Es mala su situación financiera?

Desde el 2014, cuando entró en vigor el concierto actual, los libros de cuentas reflejan pérdidas que suman 10,4 millones netos. El mes pasado, La Caixa le retiró un aval y tuvo que demorar el pago del IRPF a Hacienda.  

¿Pero cuánto cobra?

En el año 2001, el Sergas pagó al centro del Grupo Nosa Terra 46 millones de euros. En el 2008 ya eran 74 millones. La cifra creció con el PP y creció con el bipartito. En esta década, el hospital está ingresando en torno a 80 millones anuales (82 el pasado).  

¿Qué cambió el concierto del 2014?

Povisa dejó de cobrar por la actividad que hacía y pasó a recibir 540 euros al año por cada paciente que tiene asignado y, aparte, por las especialidades de referencia: servicios a los que se envía a cualquier enfermo del sur de Galicia y que el Sergas descartó crear en los hospitales públicos porque Povisa ya los tenía, como cirugía maxilofacial o quemados, entre otros. Además, cada año se le permite a parte de la población de Vigo elegir entre el Chuvi o Povisa. Y lo más importante: con este concierto, el Sergas pone objetivos al hospital privado. Gracias a ello, hoy la espera media para una operación es de 81 días. El mismo día que se firmó el concierto eran 200.  

¿Por qué pierde dinero?

Los problemas están en dos ámbitos: uno es la farmacia y otro la cartera de servicios. Sobre el primero, el hospital asume medicamentos de alto impacto -los más caros- y también los tratamientos a pacientes que no están ingresados. La factura se ha disparado en los últimos años. En este aspecto ya hay acuerdo entre las dos partes: el Sergas asumirá los costes. Sobre el segundo, un ejemplo: si una mujer ingresada en Povisa necesita una prueba PET, como el hospital no tiene esa máquina, deriva a la enferma al Meixoeiro; y el Sergas le pasa la factura. Lo mismo ocurre con otras pruebas. Povisa demandó al Sergas porque consideraba que no debía pagar. El juez falló a favor de la Xunta, pero Povisa insiste en que no debe pagar.  

¿Cómo ha llegado a esto?

En el 2010, Povisa planteó un ERE para despedir a 1.200 trabajadores porque el Sergas no firmaba un nuevo concierto. Acabó suscribiéndose en el 2014, pero las relaciones quedaron tocadas. Este contrato establece un complejo sistema de actualización de la cápita que ha permitido que, hasta ahora, el gasto farmacéutico se haya disparado, pero que la tarifa de 540 euros no haya variado.  

¿Qué pide?

Dice que actualmente pierde doce millones al año por culpa del concierto y que necesita no perder nada para ganar dinero con el sector privado. Recuerda sobre la mesa que al Sergas le sale más barata la asistencia en Povisa que en sus propios hospitales.  

¿Puede el Sergas prescindir de Povisa?

«No estamos trabajando en ese escenario», dijo a La Voz el gerente del Sergas, Antonio Fernández-Campa, después de que el hospital plantease la posibilidad de que el Sergas asuma sus 137.000 pacientes. El Sergas cuenta con Povisa y Povisa prefiere seguir con el Sergas. Un informe del Consello de Contas del año 2008 ya dijo: «A presenza continuada de Povisa desde mediados dos anos setenta condicionou o desenvolvemento do sistema sanitario público na área de Vigo». Pero incluso el bipartito, que diseñó el nuevo hospital, preveía mantener Povisa. Hoy por hoy, el hospital de Vigo no tiene capacidad. Y Povisa lo sabe.

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