Dolores Villarino: «Soy diferente en todo»

Fue la primera mujer presidenta del Parlamento de Galicia. Hablamos con esta ourensana de política y de lo que no es política. ¿Sus aficiones: «Las cosas normales», dice


Es difícil mantener distancia con Dolores Villarino (Xinzo de Limia, 1945). Ella se encarga de acortarla y de engrasar una charla divertida, propia de esa gente que tiene edad y carácter para decir lo que le apetece. Al menos aparentemente. El marco: un despacho prestado en la sede del PSOE de Santiago.

-Ourensana...

-De pura cepa.

-Tanto que fue concejala en Vigo, que supongo que es algo muy ourensano.

-Sí, ja, ja. Mi hijo nació en Alemania, aunque se crio en Vigo; mi hija nació en Vigo y mi marido también. En una época había más gente en Vigo nacida fuera que nacida allí. Ahora creo que ya no.

-¿Cómo se metió en política?

-Yo estuve en Madrid preparando oposiciones, aunque en realidad estaba pasándolo bien, para qué nos vamos a engañar. Luego tuve que volver, pasé un año en Xinzo y allí coincidí con Carlos Casares; éramos los dos bichos raros del pueblo. En ese momento fue cuando me perfilé en mi vida política. Luego fui a Santiago a estudiar en el curso 68-69 y a los 15 días ya tuve mi primera reunión clandestina. Y hasta hoy.

-Un curso legendario.

-Yo quiero aclarar dos cosas: cuando me dicen que «las mujeres nosequé» contesto que yo soy una mujer, nacida en dos posguerras, en el interior de la provincia de Ourense y llegué donde llegué. Así que es mejor que no me vengan con historias. Todo cuesta trabajo, pero hay que remar. Y también soy rencorosa con la dictadura. Cuando hablan de exhumar los restos de Franco, yo añado: «Y además dinamitarlos». Yo viví 30 años en la dictadura y aunque ahora la lucha contra la dictadura se ve como algo romántico, algo simpático... no había nada de eso. Yo siempre tenía mucho miedo.

-¿Llegó a ir a la cárcel?

-No. Una vez intentaron quitarme el pasaporte.

-Y fue comunista, que hoy es una cosa feísima de decir.

-Sí, ja, ja. Fue donde milité en primer lugar. Por eso me duelen en el alma algunas cosas. Pero bueno, yo era de los socialdemócratas que había en el PCE.

-Fue presidenta del Parlamento, ¿quién fue su diputado más díscolo?

-Ismael Rego, que era el portavoz del PSOE. Fue el que más trabajo me dio y el que se portó peor, aunque, en general, se portaron todos muy bien conmigo.

-¿Y el más brillante?

-El más profundo, el que decía las cosas más seriamente, era Emilio Pérez Touriño. Pero con diferencia. Fraga era muy buen parlamentario también.

-¿Cómo era de pequeña?

-Bastante inquieta, me costaba estar sentada, era la típica fuguillas. Mi madre pretendía que mi hermana y yo fuéramos unas señoritas, pero yo era muy traste.

-¿Se ha enamorado mucho?

-No. Lo justo. Tengo un marido y una familia que no me merezco; me han aguantado lo indecible porque llegar hasta aquí no ha sido fácil.

-Defínase en cuatro adjetivos.

-Tengo una opinión mala de mí. Soy terca, porque tengo convicciones profundas. Soy muy cariñosa con los míos... Y soy diferente en todo.

-Defina ahora a Galicia.

-Es un país con unas riquezas increíbles; tiene de todo pero tenemos una población que cree que vive en el siglo XVIII. Lo que le toca a los gallegos es convencerse de que estamos en un país que tiene que cambiar el chip. Por ejemplo, el rural tiene que ser una oportunidad, pero no nostálgica. Galicia tiene que ser un país moderno.

-¿Celta o Dépor?

-El Celta y el Barça.

-Su lugar favorito.

-Xabarís. Un sitio maravilloso.

-¿Qué tal cocina?

-¡Aprendí ahora! Y se me da bien. Los guisitos sobre todo.

-Ahora que tiene tiempo, ¿qué le gusta hacer?

-Lo primero que descubrí fue el placer de estar en mi casa. ¡Saco a pasear a mi perro! Las cosas normales son mi mayor afición.

-Disfrutando de la normalidad igual se pregunta si todo aquello valió la pena.

-Si hago esa reflexión me pego un tiro. Cada cosa tiene su tiempo y probablemente yo no habría valido para hacer lo que hago ahora durante toda mi vida. Pero esta tranquilidad creo que me la he ganado.

-El mejor día de su vida.

-No sé... Cuando nacieron mis hijos, o el día que me casé. Aunque el día que murió Franco fue un buen día para mí.

-¿Se casó por la Iglesia?

-Sí, porque siendo profesora tenía que apostatar para no casarme por la Iglesia. Pero mire, yo soy atea. Antes decía que era agnóstica, pero ahora digo que soy atea porque lo de agnóstica hay gente que no sabe lo que es.

-¿Qué se le da mejor?

-En mi casa le dirían que nada, ja, ja.

-¿Y peor?

-Buf, coser, por ejemplo. O planchar.

-Una canción.

-Me pone en un aprieto.

-Ya era hora.

-No sé... alguna de Siniestro Total.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Dormir tranquila. Sin lastre.

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