«Me estoy pasando al jazz»

Ricardo García Mira es profesor universitario y parlamentario del PSdeG


Cazo al veterano profesor de las universidades de A Coruña y Bath entre viaje y viaje a la capital, donde hace ya dos años que ejerce como diputado. Ricardo García Mira (A Coruña, 1956) apenas altera el suave tono de voz durante la hora larga que conversamos en una cafetería de A Coruña. Su querencia es siempre a la charla seria, pero con algo de perseverancia se averiguan otras cosas.

-¿Qué tal de diputado?

-Es una experiencia muy enriquecedora, un aprendizaje increíble de cosas que no se pueden aprender en la universidad. Por ejemplo, cómo funciona el aparato del Estado. Además, en este Parlamento tan fragmentado, la adopción de acuerdos es más difícil.

-Pocos acuerdos, poco trabajo.

-No crea. Se han tramitado miles de iniciativas en estos dos años. Lo que sí es cierto es que los recursos de comunicación no son muy buenos. No existe una conexión adecuada de wifi o vídeo. De haberla, podríamos evitar alguna vez ir al Congreso y optimizar mejor los tiempos. A veces tienes que estar seis horas sentado en un escaño, que son horas que podrías estar haciendo otras cosas.

-No sé si eso se lo entenderán muy bien. Los diputados tienen fama de ir poco por el Congreso...

-Sí. Sé que hay una realidad percibida de que el diputado no acude pero, si no está, es que anda en otras obligaciones. A veces estás con un pie en el hemiciclo y con otro recibiendo a alguna organización. Hay una dinámica de estrés a la que contribuye el deficiente paquete tecnológico que nos proporcionan.

-¿Que es lo peor de tener que viajar tanto a Madrid?

-La cantidad de conferencias que tengo que desatender.

-Está usted en la comisión que estudia el cambio climático. A veces da la impresión de que no hay nada que hacer con las posturas de EE.UU. o China.

-Yo creo que la actuación de Trump no se corresponde con la realidad de Estados Unidos. Él se ha descolgado de los acuerdos de París, pero hay otras 300 ciudades allí que los mantienen. En cuanto a China, ya se ha dado cuenta de que la lucha contra el cambio climático es un buen negocio, que genera empleo. China va a liderar la lucha contra el cambio climático.

-Exponga un consejo sencillo para mejorar las cosas.

-Fomentar la cooperación y la participación. Hay un gran potencial de ideas para cambiar las cosas.

-¿Cómo ve a Galicia?

-Tenemos unos índices de calidad de vida aceptables pero, frente a ese afán de conectar a Galicia con Madrid, tendríamos que pensar en potenciar el eje atlántico. Con Portugal tenemos una conexión cultural, una lengua común que nos enlaza con 250 millones de personas, que podrían ser un espacio económico para nosotros. Yo no voy a defender la independencia de Galicia, pero la confluencia lusófona es una ventaja económica que no deberíamos ignorar.

-Si fuera presidente, ¿cuál sería su primer decreto?

-Una apuesta por la innovación. Porque el país que no apuesta por eso, no saldrá nunca de la crisis.

-¿Cómo era de niño, le echaron de clase alguna vez?

-Era bastante formalito. No recuerdo que me echaran de clase pero sí que, con 11 años, en 1967, expulsaron a nuestro profesor de matemáticas. Aquello provocó que 30 estudiantes dejáramos el centro y acabáramos el curso en el chalé de este profesor.

-Su lugar favorito.

-Siempre me gusta volver a Laxe. Mi familia materna es de allí. Tengo grandes recuerdos de la infancia.

-La mujer más atractiva que ha conocido.

-La madre de mis hijos.

-¿Qué tal cocina?

-Bastante bien. Si viniera usted a mi casa, podría agradarle con un salpicón de lubrigante, por ejemplo.

-Defínase en cuatro palabras.

-Soy polifacético, adoro la música, disfruto viajando y soy tremendamente dependiente de la gente, aunque lo compagino con momentos de soledad.

-¿Toca algún instrumento?

-Sí, la guitarra. Me estoy pasando del folk al jazz. Mi concierto más destacado fue en el festival intercéltico de Lorient en 1980. Viajamos en aquel autobús, Cumbre, que éramos nosotros, Milladoiro, la coral Toxos e Froles y Eidos, que era otra coral. ¡Vaya viaje!

-¿De qué se arrepiente?

-He sido afortunado a lo largo de mi vida, no me arrepiento prácticamente de nada. Tuve unas buenas orientaciones desde mi familia que me han servido de mucho.

-Exprese un sueño.

-En lo personal, me gustaría llegar a dar un concierto de jazz, o al menos interpretar una pieza, ja, ja. Un sueño sería que la innovación social fuera uno de los pilares sobre los que se sustente la acción política.

-¿Baila?

-Sí. Me lanzo alguna vez. Soy atrevido.

-Una canción.

-Let it Be.

-Lo más importante en la vida.

-La honestidad.

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