Galicia lidera el ránking mundial de lugares con más superficie forestal desaprovechada

Mario Beramendi Álvarez
mario beramendi SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

M. Marras

En 25 años, ha gastado más en incendios que en ordenar el monte, el objetivo del plan de 1992

15 abr 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Comparada con otras potencias a nivel mundial, Galicia cuenta con una de las más extensas superficies forestales desaprovechadas. Hasta un 30 % de su territorio. De los algo más de dos millones de hectáreas de monte, hay 600.000 que no se encuentran arboladas, lo que quiere decir que una gran parte del territorio forestal está infrautilizado para usos industriales. Este porcentaje es más del doble que el estimado en países como Finlandia o Austria, y también muy superior al de Suecia o Estados Unidos.

Un dato que nos lleva a una primera conclusión: esta autonomía es una potencia forestal, pero podría serlo mucho más. «Galicia y sus empresas no extraen el mayor provecho a una riqueza existente en su tierra; por ejemplo, el 40 % de todo el territorio de Ourense es improductivo», apunta el catedrático de Economía Fernando González Laxe.

En este contexto, la primera pregunta que surge es por qué la comunidad infrautiliza una parte de su territorio forestal. Y la respuesta está en la estructura minifundista de la propiedad: Galicia contabiliza 680.000 propietarios forestales, de los que solo 80.000 cortan regularmente madera. Se trata de dueños de pequeñas porciones que, de forma aislada, tienen escaso valor y no resulta rentable su explotación. 

La ordenación

El propietario gallego medio posee dos hectáreas repartidas en ocho parcelas, y solo un 3 % participan en fórmulas de cooperación, tal y como recoge un informe elaborado por la Fundación Barrié. Por tanto, pese a que el debate forestal se centra en Galicia sobre la conveniencia o no de una determinada especie, como ha sucedido con el eucalipto, lo cierto es que el gran reto estructural es otro: ordenar el monte, ganar dimensión y darle viabilidad, de forma que pueda impulsarse el desarrollo rural y se fije población.

El principal desafío al que se enfrenta la comunidad para las próximas décadas es, precisamente, trazar una estrategia que permita reducir el porcentaje de superficie forestal desaprovechada. Y poner en valor un sector infrautilizado. De ahí el objetivo de aprobar un plan para el monte, ahora a debate entre la Administración autonómica y el conjunto de la cadena de valor, que al menos hasta ahora se ha opuesto al diseño planteado por la Xunta.

Galicia ya aprobó un plan en 1992. Y lo hizo en el Parlamento gallego, por unanimidad de todos los grupos. Tenía una vigencia de 40 años (hasta el 2032) y preveía una inversión anual equivalente al 3 % del presupuesto autonómico. El objetivo era ordenar el recurso.

Galicia incumplió aquella estrategia, y el hecho de que ahora sea necesario recuperarla evidencia el fracaso de un territorio que, año tras año, ha invertido más dinero en apagar incendios que en ordenar sus montes. Los datos que se han divulgado sobre el incumplimiento del Plan Forestal de 1992 son demoledores: las diferencias anuales entre las ejecuciones presupuestarias y las previsiones del plan han venido oscilando entre los 36 y los 52 millones de euros, es decir, que el déficit de inversión productiva en el monte suma más de 600 millones de euros.

El inventario forestal de 1998 trazaba una foto sobre el recurso forestal en Galicia muy similar a la del último disponible, del año 2009, lo que muestra que apenas se avanzó en esos años. A pesar de que se encuentra pendiente de actualización, tampoco parece que haya habido progresos desde entonces hasta ahora, según el sector. Este es otro de los deberes que tiene la comunidad encima de la mesa: actualizar el inventario, conocer cuál es el estado real del recurso. En Galicia se sabe, por ejemplo, que el 30 % del monte se encuentra desaprovechado, pero habría que precisar con una mayor exactitud qué proporción se encuentra realmente abandonada. Hay superficie forestal arbolada que se encuentra en ese estado.