El escenario perfecto para el fuego

Pablo González
Pablo González REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Viento, calor, una bajísima humedad en el aire y en el suelo, y una desaforada actividad incendiaria explican el caos vivido

16 oct 2017 . Actualizado a las 10:50 h.

Los incendios que asolan en pleno otoño buena parte del sur de Galicia y de la montaña lucense y ourensana han encontrado el escenario perfecto para su rápida expansión y su dificilísimo control. La mayoría de las zonas en las que ayer había fuego en los montes no estaban dentro de los parámetros de los tres treintas (más de 30 grados de temperatura, menos del 30 % de humedad y vientos de más de 30 kilómetros por hora), pero en casi todos había valores muy próximos, con un aumento progresivo de las rachas de viento -por el influjo del ciclón extratropical Ophelia-, una temperatura superior a los 25 grados -mayor ayer cuanto más al norte, también por la influencia del aire cálido del ciclón- y sobre todo una humedad relativa del aire muy baja para esta época en Galicia, que se mueve precisamente en el entorno del 30 %, en aumento con la llegada de las lluvias hoy, que ayudarán a la extinción de los fuegos.

 

La fórmula del 30-30-30 es un buen instrumento para alertar del riesgo o de la propagación, explican los expertos, pero apenas un 35 % de los grandes incendios ocurren dentro de estos parámetros, aunque la provincia de Ourense es la que está entre las que sufren más grandes incendios dentro de los registros de esta fórmula. Al margen de estos factores, hay otros más decisivos en la oleada de incendios de esta semana, que alcanzó su cénit en la jornada de ayer, pues a partir del mediodía se declararon 25 incendios, que se suman a los 55 del sábado.

Así, la falta de humedad del suelo -en valores cero en la mayoría de los puntos-, la sequía prolongada en el tiempo -Galicia está en prealerta desde el 11 de enero y en alerta en algunas zonas- y la mayor desecación de la vegetación por estos factores son otros elementos decisivos que intervienen en la magnitud de los incendios otoñales.