Diana Quer: Los laberintos de la desaparición

A pesar de las preguntas sin respuesta, estos son los pasos que permiten a la UCO estrechar su cerco


Ribeira / la voz

A cuatro días de que se cumpla un año de la desaparición de Diana Quer, las incógnitas se mantienen en el aire. La investigación, un auténtico laberinto, obligó a los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil a no descartar ninguna hipótesis. Por el momento, ni el cotejo de los datos arrojados por el teléfono móvil, ni el trabajo de campo, han permitido desvelar qué pudo pasar aquella noche del 22 de agosto de 2016 en A Pobra. Estos, sin embargo, son algunos de los pasos dados en una de las desapariciones más mediáticas del país.

¿Pudo fugarse Diana?

En el seno del equipo de investigación existe el convencimiento de que la joven no llegó a salir de la comarca de Barbanza. Para cerciorarse, los agentes que se encargan del caso llegaron a supervisar todas las listas de pasajeros, tanto de aviones como de barcos, que salieron de España en los días posteriores a la desaparición, y que tenían por destino otros países europeos u otros continentes. Además, en el teléfono de la madrileña los agentes de la Guardia Civil comprobaron que no existían conversaciones que dieran a entender que la joven habría planeado una fuga de su residencia de veraneo. 

¿Dónde se vio a la joven por última vez?

Los últimos testigos que aseguraron haber visto a Diana Quer la ubican, alrededor de las 2.40 horas del día 22 de agosto de 2016, en el paseo marítimo de O Areal, en dirección a su casa de verano, ubicada en la zona de O Xobre. Los agentes de la Guardia Civil lograron seguir el rastro del móvil a través de las señales que este emite periódicamente a las antenas de telefonía. Gracias a esto, consiguieron ubicar la última conexión del celular en Taragoña (Rianxo), donde se registraron el muelle y varias viviendas. Dos testigos aseguraron ver a una joven, que entendían que podía ser Diana, en esa dársena. Estaba acompañada de varios hombres. Minutos después llegó otro vehículo, al que se subió por su propia voluntad. 

¿Qué lugares fueron inspeccionados?

En los días posteriores a la desaparición de Diana, los agentes de la Guardia Civil recorrieron A Pobra para encontrar pistas de su paradero. El monte de A Curota fue otro de los puntos inspeccionados, aunque, con el paso del tiempo, se amplió el rango de la búsqueda. Diferentes recintos industriales en desuso, en Rianxo y Boiro, fueron objeto de rastreos constantes. Incluso los pozos de estas fábricas y aserraderos fueron abiertos para descartar opciones. Dos de las infraestructuras más relevantes de la zona, el viaducto de la AG-11 y el nuevo puente del AVE a su paso por Catoira, también se revisaron, aunque el resultado de esta búsqueda fue negativo. 

¿Por qué decidió el juez decretar el sobreseimiento provisional del caso?

El 19 de abril el juez Félix Isaac Alonso, que instruye la causa por la desaparición de Diana Quer, decidió levantar el secreto de las actuaciones y decretar el sobreseimiento del caso. La decisión no gustó a la Guardia Civil, que se encarga de la investigación, ni a la familia de la madrileña. El juez defendió en aquel entonces que no existían indicios de criminalidad frente a persona alguna, a la vez que añadía que resultaba desproporcionado mantener el secreto de las actuaciones. A pesar de esta decisión, la UCO siguió trabajando para resolver el caso. 

¿Qué pasó con el teléfono móvil de la madrileña?

En octubre del 2016 un mariscador encontró, en el puente de Taragoña, el teléfono móvil de Diana Quer. Los investigadores vieron como se abría ante ellos una oportunidad única. A pesar de que la Guardia Civil había descargado una copia de seguridad del teléfono que la joven tenía en la nube, todavía faltaba la información referente a los últimos 20 minutos antes de que el teléfono acabase en el agua de la ría de Arousa. El pasado 5 de julio, una empresa israelí consiguió desbloquear el terminal, accediendo así a todo el contenido. A pesar de que este parecía un paso claro para la reapertura del caso, el teléfono no arrojó información relevante, aunque permitió comprobar que la joven no había quedado con nadie esa noche. 

¿Cuáles son las principales teorías que mantiene abiertas la investigación?

Tras descartar que la joven pudo fugarse, la Guardia Civil tiene varias teorías sobre qué pudo ocurrir aquella noche. Una de ellas es que Diana Quer pudo encontrarse con una persona conocida, con la que quiso seguir de fiesta, pero que en cierto momento no terminó bien. La otra tesis que manejan es que, a pesar de que no se encontraron rastros de forcejeos, la madrileña pudo ser raptada. 

¿Qué dispositivo sigue trabajando en el caso?

Cinco profesionales de la UCO siguen trabajando exclusivamente en la búsqueda de Diana Quer. Este grupo suele regresar a la localidad de A Pobra cada mes, donde sigue haciendo trabajo de campo. Cuentan con un despacho exclusivo en la comandancia de A Coruña, donde realizan trabajo informático.

El caso Diana Quer cumple un año sin una línea de investigación que invite al optimismo

La Guardia Civil vuelve a indagar sobre una posible relación de los feriantes con el suceso

a. sevilla/ m. ares

La búsqueda de Diana Quer se ha convertido en una espina que la Guardia Civil arrastra clavada en su orgullo. A pocos días (el próximo martes) de cumplirse un año de la misteriosa desaparición en A Pobra do Caramiñal, los investigadores siguen revisando cada paso dado hasta ahora para llevar a buen puerto un caso marcado por un sinfín de callejones sin salida. Lejos de bajar la guardia en agosto (un mes condicionado por las vacaciones), integrantes del grupo especializado en delitos contra las personas de la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto Armado en Madrid, siguen desplazándose cada lunes a A Coruña para completar el trabajo pendiente, que se divide, principalmente, en dos partes: las pesquisas a pie de campo en la propia comarca de Barbanza, y de despacho en la comandancia herculina, con el análisis de incontables datos facilitados por repetidores de teléfono, cámaras de videovigilancia y testimonios de testigos o de personas que pueden aportar más información de la que, hasta ahora, han dicho conocer.

Basta decir que la investigación, desde hace varias semanas, ha vuelto a uno de sus orígenes: los feriantes que, el 22 de agosto del año pasado, estaban asentados en A Pobra con motivo de las celebraciones del Carme de Os Pincheiros. Personas de este colectivo habrían sido las últimas que, según parece, vieron con vida a la joven cuando, sobre las 2.30 horas, decidió finalizar una noche de fiesta con amigos y regresar a su casa andando.

La vivienda de verano de esta joven madrileña está a las afueras de la villa, y para llegar resulta necesario atravesar la zona donde estos profesionales tenían sus caravanas. El mensaje de texto que la propia joven envió a un amigo, alertándolo de unos comentarios que al menos un hombre le habría dicho («morena, ven aquí»), fue el motivo principal que puso a alguna de estas personas en el punto de mira. 

Análisis de teléfonos

Esta parte de la investigación cogió fuerza al principio, hasta el punto de que cada uno de los feriantes que trabajaron el año pasado en las fiestas estivales de A Pobra tuvo que prestar declaración y sus móviles fueron analizados para conocer sus ubicaciones en la franja horaria en la que tuvo lugar la desaparición.

Fuentes de la investigación indican que dicha labor se hizo de forma concienzuda, pero que, al mismo tiempo, surgió una segunda línea que esperanzó a los agentes. Fue por eso que se habrían volcado todos los esfuerzos en esa hipótesis que parecía solvente, dejando en el aire algunos flecos relacionados con los feriantes. Posteriormente, ya con la entrada de la UCO en el caso y ante la falta de pistas, los investigadores se dieron cuenta de que resultaba necesario revisar algunos extremos que despertaban dudas y que no fueron cotejados en su totalidad. 

Sobreseimiento provisional

El hecho de que el juez instructor del caso, Félix Isaac Alonso, decretase el sobreseimiento provisional no implica que el proceso encallara. Todo lo contrario. El juez, consciente de que las causas, por norma, no pueden demorarse en demasía, pudo tomar esta decisión para no agotar plazos y prolongar la vida judicial del asunto. Es más, hace pocos días que un responsable del caso se desplazó a los juzgados de Ribeira para entrevistarse con el citado juez y con la fiscal asignada, lo que demuestra que la comunicación entre las partes implicadas sigue siendo fluida, aunque sin las pruebas concluyentes necesarias para reactivar el proceso judicialmente y, en consecuencia, ordenar otro tipo de actuaciones policiales.

Lo que resulta evidente, por la presencia regular de agentes de paisano durante los últimos doce meses en A Pobra, es que esta tranquila villa sigue siendo el epicentro de la investigación. Los encargados del caso -que en algunos casos ya participaron en la prolongada búsqueda del niño canario Yéremi Vargas- siguen sosteniendo que el móvil de la desaparición pudo ser sexual y que la joven podía conocer, aunque fuese muy superficialmente, a alguna de las personas que habría participado en su desaparición.

Otra de las hipótesis es que en dicha ausencia habría participado más de un individuo, tal vez no en su inicio, pero sí posteriormente. Dando por ciertos estos supuestos, y otros indicios que no han trascendido, la Guardia Civil puso en su día en el punto de mira a tres individuos gallegos. El motivo de las sospechas eran los coches que, según parece, conducían por separado el pasado 22 de agosto. Dos de ellos fueron descartados, pero hubo un tercero, natural de Rianxo y con antecedentes por tráfico de cocaína a media escala, que fue investigado policialmente, tanto con seguimientos a pie de campo como valiéndose de la tecnología que la Guardia Civil tiene a su alcance.

Finalmente, este tercer sospechoso fue descartado, en parte, al considerar los investigadores que los indicios que manejaban no tendrían recorrido en un juicio. Aún así, en el seno de la investigación no esconden que el caso se resolverá. Tanto es así que algunos de sus responsables no dudan en afirmar: «Va a tardar, pero van a caer».

Los vecinos quieren disfrutar sus fiestas y olvidarse de Diana

Los vecinos de A Pobra arrancaron ayer con la festividad del Carme dos Pincheiros. La comisión organizadora intenta desvincularse de la desaparición de la joven madrileña en la pasada edición y opta por un mensaje de normalidad. «Pudo pasar en cualquier ciudad de España», apuntan. Los atentados en Cataluña pudieron echar atrás la celebración, aseguran, aunque finalmente se mantendrá el calendario previsto.

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