Un plan que sirve de ensayo general

La Xunta lo ve como el primer paso para modernizar todo el transporte gallego de pasajeros por carretera

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redacción / la voz

El plan que la Xunta ha presentado para renovar una parte del transporte de viajeros -que la patronal y sindicatos consideran «catastrófico» y al que se oponen con huelgas intermitentes-, es la primera de las dos partes con las que el Ejecutivo gallego pretende modernizar las líneas de autobuses que intercomunican Galicia. En diciembre del 2019 el transporte de viajeros por carrera estará totalmente actualizado. Estas son algunas de las claves del proceso:

¿Por qué ahora?

En marzo del 2016, una sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia echó por tierra el plan que la Consellería de Infraestruturas había diseñado en el 2009 para el transporte interurbano. Tras este varapalo, se aprobó una ley para garantizar el servicio a los vecinos hasta diciembre del 2019 -cuando tendrá que existir un plan nuevo-, pero muchas líneas caducaron y las empresas quisieron abandonarlas por deficitarias. En Galicia había 143 acuerdos, pero se ha renunciado a 77 (el 54 %) de ellos.

Con la potestad de la Administración, la Consellería de Infraestruturas ha obligado a las compañías a mantener el servicio al menos hasta agosto. Pero, a la vez, la situación exigía que la consellería propusiese con urgencia un proyecto, que se presentó a finales de mayo. Para las empresas del sector no hay tanta prisa, ya que la prórroga de la Xunta puede ser de un año más.

¿Cómo es el nuevo plan con las rutas?

Los 77 contratos se han agrupado y convertido en 42, para que resulten más atractivos a las compañías: 38 de corta y media distancia y 4 de larga distancia.

Una característica del plan es que tendrá dos años de vigencia (hasta diciembre del 2019). Otra novedad, es que permite la creación de uniones temporales de empresas para ofertar servicios más competitivos. Sobre el papel, también contempla la subrogación de los trabajadores, pero las compañías creen que va a ser imposible realizarla en la práctica, condenado a la precariedad y al contrato por horas a las conductores.

Sin duda la gran novedad es la fusión de las rutas escolares y de transporte de pasajeros. Ya hubo un plan piloto (Tes + Bus). Esta decisión ha generado malestar entre las ANPA y dudas entre el sector, que dicen que llevará a la desaparición del transporte escolar (los alumnos pasan a ser unos pasajeros más).

¿Qué pasará con el servicio escolar?

Patronal del transporte por un lado, y asociaciones de padres y madres por otro, todos temen que este sea el primer paso para eliminar las líneas de transporte escolar, fusionándolas con las de pasajeros en los lugares con menos movimiento de vecinos.

Frente a estas dudas, Infraestruturas es tajante: el servicio prioritario será siempre el escolar, cuyas necesidades, paradas y acompañantes obligatorios -a cargo de las empresas- serán intocables. Además, la propia conselleira, Ethel Vázquez, aseguraba que el diseño que supone compartir autobús adultos y niños no se basa en cuestiones económicas, sino en mejorar el servicio en las áreas rurales.

¿Hay candidatos para gestionar las líneas?

Las ofertas que ya tiene la Xunta sobre la mesa dicen que sí. Se registraron 346 ofertas de 81 compañías para los 42 contratos. Una de las firmas, de ámbito nacional, propone quedarse con el paquete completo de las 578 líneas de transporte. Pero hay rutas con más o menos pretendientes. Por ejemplo, las de Baixa Limia, Terra de Celanova y Carballo-Tablilla tienen cada una solo dos compañías interesadas. En el otro extremo, Lugo-Ourense- Santiago, O Grove-Vilagarcía y Marín-Pontevedra-Poio parecen ser rutas muy rentables porque hay 15 firmas que compiten para cada una de ellas.

Infraestruturas considera que se pueden incluso concentrar más los contratos para que esas líneas menos apetecibles no se queden sin concursantes.

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