Kioto explora la despensa gallega

Patricia Calveiro Iglesias
p. calveiro RIBEIRA / LA VOZ

GALICIA

Un grupo de cocineros japoneses conocen de la mano de pementeiras, marineros y mariscadores los productos gastronómicos, con David Chipperfield como anfitrión

03 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Algunos se estarán frotando todavía los ojos después de ver a un grupo de japoneses paseándose por los campos de Herbón, escudriñando el producto en las lonjas de Ribeira o siguiendo la pista por mar de percebeiros y polbeiros. No andaban perdidos, ni mucho menos, sino que forman parte de una expedición de cocineros de Kioto interesados en conocer de cerca la despensa gallega y los sabores autóctonos.

Uno de los arquitectos más reconocidos internacionalmente, el británico David Chipperfield, que desde hace años pasa junto a su familia los veranos en el refugio que se construyó en Corrubedo, fue quien hizo de embajador junto a su mujer, Evelyn Stern. «Una amiga nuestra, Yuko Kuwamura, tiene uno de los grandes restaurantes tradicionales en Kioto, el Wakuden, y una vez al año lleva a sus cocineros a conocer la cultura gastronómica de algún lugar alejado, por lo que los invitamos a que vinieran a la ría de Arousa», cuenta ella.

Llegaron el lunes, acompañados por una bloguera especializada en gastronomía, y ese mismo día se desplazaron hasta la comarca de O Sar, en donde pudieron conocer de la mano de una cooperativa local el proceso de producción de los auténticos pimientos de Herbón y probaron las mermeladas que elaboran a partir de ellos. Tras comer en Padrón, hicieron una parada en la lonja de Ribeira, en la que acabaron comprando unos chocos que el propio Chipperfield se encargó de cocinar en una cena de bienvenida.

«Comimos unas habas con choco muy ricas, una de las muchas recetas que colecciona David desde que vinimos a Galicia, hace ya 24 años», explica su esposa, quien reconoce que el arquitecto es el cocinero de la casa, «especialmente si estamos aquí».

Manjares de la ría de Arousa

La ruta continuaba ayer por mar. A las diez y media de la mañana salían del puerto de Corrubedo junto a un exclusivo guía. El propio patrón mayor de Aguiño, José Antonio Santamaría, les enseñó el trabajo de los percebeiros locales. Una ría calma, como pocas veces se puede ver al año, permitió que la lancha se acercara a las rocas, por lo que pudieron admirar de cerca cómo los extractores se jugaban el tipo en sus regates al mar para conseguir el codiciado manjar. «Ahora entiendo por qué es tan caro el percebe», sentenciaba todavía impresionado el único componente del grupo que habla español, Katsu Kikuchi, un ceramista que vivió en España y que fue invitado también a la ruta.

Además, tenían interés en saber cómo se capturaba el pulpo con las nasas y, con Santamaría a bordo, dieron por satisfecha su curiosidad. El patrón mayor aprovechó la ocasión para enseñarles la isla de Sálvora y contarles su historia, antes de acabar en la playa de A Catía, en donde vieron a los navalleiros en acción, para luego asistir a su puja. «Tenemos navajas en Japón, pero más finas, y la carne aquí tiene un sabor más fuerte», explicaba Kikuchi, quien no duda cuando se le pregunta si gustarían en su país. «Te lo juro que sí», afirma.

La dueña del Wakuden coincide con él: «Me encantan los productos y que sean cocinados de una forma tan simple, sin perder ese sabor tan fresco y auténtico». No en vano, las palabras que han llegado a aprender en dos días son «muy bueno» y «gracias».

Las dos furgonetas en las que se desplazan tienen todavía muchas otras paradas previstas en los próximos días. Hoy se acercarán al mercado de A Pobra y, para comer, los cocineros kiotenses se encargarán de preparar un pulpo de la ría para sus anfitriones. También está previsto que vayan a Carril (Vilagarcía), en donde se calzarán las botas para unirse a las mariscadoras de la zona, y una segunda expedición marítima entre Ribeira y Rianxo en la que conocer el trabajo de los bateeiros.