Anova y Podemos, ¿divorcio a la vista?

Carlos Punzón
C. Punzón VIGO / LA VOZ

GALICIA

benito ordoñez

La relación entre los dos partidos se agria a causa del pulso que libran por determinar el modelo de alianza para las autonómicas

09 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Se entienden por interés electoral, pero la relación entre los socios de En Marea está muy lejos de encontrarse en su mejor momento. «Cada vez hai máis voces que propoñen romper», apunta un destacado miembro de la coalición tripartita que admite que entre Anova y Podemos se ha establecido un fuerte pulso para posicionarse ante las elecciones autonómicas y la posible repetición de las generales. Podemos ya dejó claro en Santiago que no comparte la idea de convertir a En Marea en partido, propuesta que es en cambio una prioridad para Anova ya que así vería más equiparadas las fuerzas internas.

Pero ese no es el único pulso. Anova está planteando en estos días a las asambleas de las mareas municipales la entrada en el órgano de coordinación de la coalición tripartita de miembros de candidaturas locales afines a la formación nacionalista y así lograr más peso en la mesa de En Marea, planteamiento del que EU y Podemos recelan.

Pugnas internas

Hacia afuera las pugnas se explican como parte de un normal debate político interno, como interpretaba el viernes el alcalde de Santiago, Martiño Noriega la carta con la que Podemos advirtió de su retirada de Compostela Aberta si se optaba por convertir a En Marea en partido. Aviso de ruptura que fue así asumido por diversos participantes en la asamblea y de distinto signo político, pero que tras rechazar explicar primero, ahora matiza Podemos Santiago para indicar que esperarán a un dictamen de su dirección en Madrid para saber si apoyar a Compostela Aberta contraviene los estatutos del partido una vez que la organización que respalda al alcalde compostelano optó por respaldar hacer de En Marea un partido político.

Los desencuentros en el seno de la coalición son reconocidos desde dentro, aunque ellos descarten que acaben provocando un divorcio político, pues los dirigentes de la alianza construida para las pasadas elecciones generales saben que tendría un efecto directo en las urnas de los comicios gallegos. «Quen rompa iso pagará os custes», ha advertido Xosé Manuel Beiras. Pero entre los socios de la coalición se auguran tensiones aún mayores, relación que les ha acompañado casi desde su estreno en las Cortes.

La primera muestra de que el éxito electoral no era un pegamento suficiente la dio el aún secretario xeral de Podemos, Breogán Rioboo, a los veinte días de los comicios de diciembre. A su juicio el nacionalismo había quedado «sobrerrepresentado» en En Marea, el proyecto electoral no había sido lo «transversal» que quería Podemos Galicia, y por ello abría la puerta a concurrir en solitario a las elecciones autonómicas.

Disparidad reiterada

Pablo Iglesias trató de zanjar ese debate reiterando su apuesta por la coalición tripartita En Marea para las elecciones gallegas en un momento en el que estaba amenazada la unidad de su puesta en escena en el Congreso al haberse instalado una tormenta sobre la coalición gallega por no poder cumplir su promesa de constituir grupo propio en la cámara.

Los testimonios sobre la escasa complicidad entre algunos de los diputados de la coalición son frecuentes, pero más allá de la interpretación de sus gestos, la más evidente muestra de las tensiones la dio Anova dos meses después de las elecciones. El partido de Beiras llegó a asegurar estar «moi incómodo» en la coalición. «Non se está a presentar un suxeito político galego e diferenciado no Congreso», clamó la dirección de Anova. Que Galicia no apareciese expresamente en el documento de negociación entregado por Podemos al PSOE, tensó aún más la cuerda, que perdió varios de sus hilos cuando el senador coruñés García Buitrón argumentó que tampoco figuraba «Extremadura o Castilla la Mancha».

Beiras llegó a lamentar «falta de axilidade» en la coalición, fallos que se han vuelto a repetir al tramitar la petición de investigación del accidente de Angrois; al ser En Marea la única formación que se quedó sin intervenir en el pleno del Congreso sobre los refugiados o escenificar esta semana los diputados de la coalición disparidad de criterio a la hora de acudir a negociar con PSOE y Ciudadanos. Anova decidió no ir a la cita pero Podemos Galicia sí estuvo representada en la mesa con el coruñés Antón Gómez-Reino.

Pese a desmarcarse de las negociaciones con Ciudadanos, Anova, a través de Alexandra Fernández, sí optó en cambio por aparecer el viernes junto a Pablo Iglesias en el Congreso para escenificar la ruptura de una conversación que dividió a En Marea.