¿Quién intoxicó a Asunta?

a. mahía SANTIAGO / LA VOZ

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Los análisis de los expertos en toxicología no despejan las principales incógnitas sobre la sedación, como la hora de la ingesta

21 oct 2015 . Actualizado a las 16:55 h.

Sigue sin saberse quién administró el lorazepam a Asunta ni cuándo. El misterio no se despeja pese a que los análisis del Instituto Nacional de Toxicología afinan un poco más en las horas de su muerte, pues la sitúan entre 3 y 4 horas después de la comida. En ese margen de tiempo, según lo declarado por los acusados, ya no estaban con Asunta. Que el lorazepam estuviese en el contenido gástrico tampoco despeja dudas sobre el momento en que le administraron el medicamento.

¿Quién sedó a Asunta durante los tres últimos meses de su vida?

Dejando por sentado que Asunta fue sedada con dos medicamentos distintos entre julio y septiembre del 2013, si se le pregunta a los acusados, responden que son ellos los primeros sorprendidos, pues dicen no tener ni idea de cómo Asunta pudo haber estado ingiriendo el fármaco durante su último verano. Si la cuestión va dirigida a las acusaciones, lo tienen claro. Basta con echar la vista atrás y escuchar a las profesoras de música y ballet de la niña. De los tres episodios en que acudió dormida a clase, en uno, el 4 de julio, había dormido en casa de Alfonso y fue él quien la llevó a clase por la mañana. En los otros casos, la víctima había pasado la noche con su madre, si bien fue el padre el que la llevó a la academia. Los análisis capilares no pueden precisar en qué momentos se produjeron las intoxicaciones.

¿Qué comieron y dónde el día del crimen?

Asunta madrugó. Había dormido en casa del padre porque la madre, la víspera, lo llamó para que se ocupara de ella, pues iba a llegar tarde -pasó el día con su amante-. A las 9.30, la niña acude a clase de chino, mientras su padre va a inglés. La mañana transcurre sin nada significativo hasta que a las 13.30 la víctima regresa de nuevo a casa del padre para ver Los Simpsons, su serie preferida. Mientras, Alfonso prepara la comida. Ambos esperan la llegada de Rosario, que lo hace a las 14.30. Llega con huevos, pues su exmarido se los había pedido para hacer un revuelto. Los acusados, según declararon, estaban sentados a la mesa sobre las tres de la tarde. Luego jugaron a las cartas hasta que a las 17 horas Asunta se va para su casa y Rosario lo hace 5 minutos después.

¿Podría salir de casa del padre caminando si le hubiesen echado lorazepam en la comida?

Los expertos en toxicología no lo descartan, pero les parece muy complicado. Estiman que los efectos de ese fármaco comienzan entre 15 y 45 minutos después de ingerirlo. Si la comida fue a las 15 horas, a las 17 es muy difícil que Asunta se tuviera en pie y pudiese desplazarse sola a casa de la madre. ¿Pudieron sedarla en varias fases durante la sobremesa? Es posible, según los peritos, pero siempre teniendo en cuenta que los efectos se aprecian a los 45 minutos.

¿Qué ocurre a partir de las cinco de la tarde, cuando madre e hija se quedan solas?

Alfonso se quedó en su casa. Rosario tenía planeado ir a la finca de Teo a airear la casa y coger unos bañadores para ir a la playa al día siguiente. En un principio, iba a ir sola, pero en el piso la niña le dice que la acompaña. Están en casa hasta las 18.00 horas. 21 minutos después, una cámara de seguridad de la gasolinera de Galuresa capta el vehículo en el que se aprecia a Asunta en el asiento del copiloto. Llegan a la finca a las 18.31. A partir de ahí, las versiones de las defensas y de las acusaciones se separan. Rosario mantiene que nada más llegar a la casa, su hija le pide que la lleve de nuevo a Santiago porque no se encuentra bien, cosa que hace. La deja en la plaza de Puente Castro y regresa a Teo. Ninguna cámara la graba en ese viaje de ida y vuelta que dijo haber hecho.

¿A qué hora falleció?

Los médicos forenses que realizaron la autopsia no pudieron precisar más que la muerte se produjo entre las 4 y las 8 de la tarde. Ayer, los expertos en toxicología afinaron un poco más en base al contenido gástrico, situando el momento del fallecimiento entre 3 y 4 horas después de haber comido. Eso supone que pudo haberse producido entre las 6 y las 7 de la tarde.

¿Dónde estaba Alfonso Basterra en ese momento?

Alfonso Basterra se encontraba en casa leyendo. Su móvil no realizó conexión alguna durante la tarde. Pero un testigo lo sitúa en la calle junto a su hija sobre las seis. Aparte de eso, nadie sabe nada de él hasta que se pone en contacto con su exmujer a las 21 horas, llamada en la que ella le dice que acababa de llegar a casa y Asunta no estaba.

¿Y Rosario Porto?

Si se dan por buenas sus palabras, deja a Asunta en una calle de Santiago próxima a su domicilio y regresa a Teo. Las mismas cámaras de seguridad que la captan en el viaje de ida a la finca familiar con su hija al lado, no lo hacen en ese trayecto. «Si hubiera pasado la vería sí o sí», testifica el guardia civil que revisó horas y horas de imágenes, descartando muchas de ellas. En caso de que al agente se le hubiese escapado, tal y como sostienen las defensas, Rosario llega de nuevo a la casa de Montouto y poco después se traslada al Decathlon para comprar una pelota para Asunta. Al llegar se percata de que se olvidó la cartera y regresa de nuevo a Teo. A las 20.53 sale de Montouto y tarda 40 minutos en llegar a Santiago.

Las cuerdas no tenían ADN de nadie

Los peritos que examinaron las cuerdas halladas junto al cadáver de Asunta que, presumiblemente, sirvieron para atar a la víctima, no hallaron restos biológicos de nadie. Ni siquiera de la niña. Por supuesto, tampoco de los acusados. Esto no significa que la cuerda no fuese tocada por nadie o que fuera limpiada. Los expertos han explicado en la sala, y no se han cansado de repetir a lo largo del juicio, que el hecho de que en una prueba no exista ADN no supone que nadie haya estado en contacto con ella o que hayan sido borradas, sino que en el laboratorio no se ha podido sacar una muestra de esos restos orgánicos para su análisis.

Las amigas de la víctima la echaron en falta durante la tarde en que la asesinaron

Sábado, 21 de septiembre del 2013, día en el que Asunta Basterra Porto fue asesinada. A las 15.25 horas Asunta se despide de sus amigas en el grupo de WhatsApp que tienen: «Alah (sic) Ahora digo yo adiós porque me voy a hacer los deberes». Un minuto más tarde insiste: «Me voy a hacer los deberes». Le contestan varias chicas con «Alaaa», «chao», «afuos» (sic, por adiós), «Ok, chao» y «OC» (sic).

El grupo de adolescentes no deja de wasapear en toda la tarde, como queda patente en el informe del móvil de la pequeña. Asunta no da signos de vida en todas esas horas. Ni un solo mensaje. Tanto silencio llama mucho la atención de su mejor amiga, que la echa por primera vez en falta a las 20.09 horas.

Ella no lo sabe, pero la pequeña ya estaba muerta. La han matado tras drogarla con un medicamento, Orfidal, y la han asfixiado con un objeto blando tras atarla de pies y manos.

-¿Alguien vio a Asunta hoy por la tarde? ¿Está con alguno de vosotros?

-Nopo (sic, por no).

Las demás amigas no parecen preocupadas. Continúan con una conversación intrascendente y distendida, propia de adolescentes. Hablan de música, se mandan grabaciones de voz cantando, se ríen. Algunas han quedado juntas.

Nadie ha echado en falta a Asunta, salvo esta amiga, a la que está más unida. Es la misma a la que el 5 de julio contó el episodio del hombre de los guantes de látex que la noche anterior había entrado en casa.

La mejor amiga de la niña la echó en falta por primera vez a las 20.09 horas del día del crimen e insistió por el grupo de WhatsApp que tenía: «¿Está con alguno de vosotros?»

A las 20.32 horas esta chica insiste y vuelve a escribir en el grupo de WhatsApp.

-Repito: ¿Alguien estuvo con Asunta hoy?

-¿O la vio?

Le contestan con negativas escuetas. Tres noes se suceden. La mejor amiga de Asunta insiste y a las 20.33 horas queda registrado otro mensaje que evidencia que está empezando a angustiarse.

El último registro que aparece en el móvil de la niña asesinada es el de un amigo más mayor al que Asunta había llamado y él no le había contestado. A las 22.04 horas le contesta: «Dime Asunta, tengo poca batería y no vi tu llamada». Entonces, Porto y Basterra ya están de camino a la comisaría.