Uno de los momentos más emotivos en la capilla ardiente fue la llegada de algunos ramos de flores, como el que rosas blancas que una niña dejó con la frase: «Gracias por cuidarme». También llegaron ramos de la Policía Federal de México o de la Asociación de Mujeres Policías, o de las unidades de la UFP de Cádiz o Murcia. En la tarde de ayer no faltó nadie: policías locales y autonómicos y los bomberos. Los compañeros que vigilaban el portalón recibían continuos abrazos de sus colegas. Un veterano lamentaba que «cuando sales a la calle a hacer uno de estos servicios y te sale un loco de estos no hay remedio». Recordó a la joven como «callada, tranquila, buena gente». Un oficial aseguró que «era una buena policía, pero, por coincidencias, se produjo esta desgracia».