El Ayuntamiento aseguró a la jueza que desconocía la situación
03 abr 2014 . Actualizado a las 14:21 h.Una imputada en la operación Pokémon, porque supuestamente entregó un reloj del año 1800 al exconcejal lucense Francisco Fernández Liñares cuando trabajaba en un departamento de la concejalía que él dirigía, volvió a ser contratada en el Ayuntamiento de Lugo. La jueza Pilar de Lara se interesó por este caso y la institución municipal contestó, a través de la jefa del servicio de personal, diciendo que en el momento de la contratación se desconocía que la afectada estuviera imputada en la macrooperación.
La imputada estuvo contratada en el Ayuntamiento de Lugo desde el 18 de abril del año 2002 hasta el 17 de febrero del 2003. Esa contratación, destacó la institución municipal, se hizo previa oferta genérica del Servizo Galego de Colocación para la confección, dirección y certificado final de las obras a realizar en la zona rural como consecuencia de los daños producidos por los temporales en el invierno del 2000 y 2001. Ese contrato fue prorrogado en dos ocasiones y finalizó el 17 de octubre del 2003.
Con posterioridad fue nuevamente contratada a través de un anuncio registrado en la oficina de empleo de Lugo. En este caso, el objeto del contrato era la elaboración de proyectos de obras para la zona rural del municipio de Lugo. El período abarcó del 2 de febrero al 31 de diciembre del 2004. Le fue prorrogado en dos ocasiones más llegando hasta el 31 de diciembre del 2007.
La mujer consiguió el empleo en el área de la que se encargaba el principal implicado en el caso Pokémon, Francisco Fernández Liñares. Los investigadores creen que por eso le regaló el reloj del año 1800 al por aquel entonces concejal. Ese obsequio no está exento de polémica. Liñares, en sus declaraciones, asegura que fue un regalo, pero la implicada negó categóricamente tal extremo.
El reloj en cuestión formaba parte de una colección que la funcionaria tenía. Según declaró por conversaciones mantenidas con el exedil supo que este también tenía la misma afición hasta el extremo de que llegaron a hablar de las piezas que tenía cada uno. Liñares, dijo la imputada, le pidió que le enseñara fotos de los que tenía ella en casa y finalmente acabó interesándose por uno de ellos.
La imputada declaró a la jueza que ella no le regaló el reloj al que era el concejal del cual dependía, sino que se lo vendió, y aseguró que no se lo pagó.
El Concello de Lugo destaca también en su contestación a la jueza que la mujer imputada se presentó en noviembre del año 2008 a una oposición para una plaza de ingeniero técnico agrícola. En ese proceso superó únicamente el primer ejercicio y acabó incluida en unas listas por orden de puntuación.
El 8 de enero del 2013, con la operación Pokémon en plena efervescencia, el jefe del servicio de ingeniería, conforme a lo establecido por el concejal de zona rural, solicitó un funcionario interino por seis meses. El Concello tiró de la listas para sustituciones y el puesto le correspondía a otra persona, pero esta, dice la información aportada a la jueza, rechazó la oferta porque ya estaba trabajando. Entonces fue cuando llamaron a esta mujer, «desconociéndose en ese momento que estuviera imputada».
