«Para avisar del riesgo usé el canal de toda la vida. Comunicarlo a mis jefes»
GALICIA
El maquinista que advirtió del peligro en Angrois negó ser vocal de la comisión de seguridad
08 mar 2014 . Actualizado a las 14:39 h.Un hombre solo frente a una maquinaria quizás demasiado reglamentista. Esto es la conclusión que se desprende de la declaración de ayer de José Ramón Iglesias Mazaira, el jefe de maquinistas de Ourense que denunció la falta de seguridad en Angrois y avisó del riesgo de accidente el 26 de diciembre del 2011. El cargo de Renfe no se amilanó ante las consecuencias que puede traerle dar este paso adelante y ratificó ante el juez que instruye el caso Alvia que envió el aviso directamente a dos cargos de Renfe: su superior inmediato, José Luis Rodríguez Vilariño, y un mando de la gerencia de Seguridad en la Circulación, Ángel Lluch Perales, con el objetivo de que se tratara en una reunión de seguimiento de los nuevos trenes S-121 en la línea Santiago-Ourense.
«No conozco otro cauce. Usé el canal de toda la vida. Poner esta información en conocimiento de mis jefes», dijo, en referencia a el informe que Renfe entregó en el juzgado en el que se aseguraba que no había seguido el cauce reglamentario, concretamente llevar el asunto a la comisión de seguridad en la circulación, donde efectivamente, según las actas, nunca se trató este asunto. Sin entrar en discusiones sobre lo que es reglamentario o no, el testigo sí concluyó que era la vía adecuada para que se conociera la situación de riesgo.
La empresa también deslizó en ese informe, como queriendo descargar la culpa sobre el propio mensajero -el maquinista jefe que advirtió del riesgo y la deficiente señalización-, que Iglesias Mazaira era vocal en la comisión de seguridad en la circulación del Noroeste, que suele reunirse en León. El jefe de maquinistas de Ourense negó categóricamente este extremo y precisó que solo asistía a esas reuniones cuando algún superior suyo no podía ir. Sin embargo, el abogado de Renfe, sin ser demasiado duro en su interrogatorio, le recordó que su firma figuraba en algunas actas. Efectivamente, Iglesias Mazaira no es uno de los vocales oficiales en esas reuniones, como dijo Renfe, sino un sustituto ocasional del gerente de Viajeros.
A Iglesias Mazaira también le preguntaron qué pretendía con el aviso, cuál creía él que era la solución al problema en la vía de Angrois. Contestó sin dudarlo que había que articular un cambio en el reglamento de circulación, pues efectivamente las transiciones significativas de velocidad -en el caso de Angrois una reducción de 200 a 80 por hora- no estaban contempladas en la normativa, como tampoco las señales de limitación permanente de velocidad que él solicitaba en su escrito. Hay que recordar que las respuestas de la empresa a esta posibilidad siempre fue que la reducción aparece reflejada en el cuadro de velocidades que lleva el maquinista y que la señalización se adaptaba a la normativa. El propio Ángel Lluch reiteró esta posición en su declaración.
También preguntaron al maquinista jefe por las acciones formativas que Renfe asegura haber tomado tras el aviso de Angrois. Declaró que ya se hacían antes de su informe, pues insistían en el riesgo de determinados puntos singulares o complejos, como el de la curva donde perdieron la vida 79 personas y otros dos más en la línea no relacionados con la seguridad.