El caso no interesa en Madrid

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

GALICIA

La trama de corrupción pasa casi inadvertida para la prensa de la capital, quizás porque afecta a políticos de la izquierda y de la derecha

17 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Existen corrupciones de primera y de segunda categoría? Si para responder esta pregunta tuviéramos que guiarnos por la atención que determinados medios prestan a algunos de los casos más sonados de los últimos años, tendríamos que concluir que, efectivamente, las corrupciones juegan en diferentes ligas en función de los intereses políticos y mediáticos. Sin que se sepa muy bien por qué, hay casos que ocurran donde ocurran, y al margen de la cuantía de lo defraudado, ocupan, con razón, las primeras páginas de los diarios nacionales, convertidos en interminables seriales periodísticos. Otros, sin embargo, de igual o superior gravedad y con cantidades enormes de dinero pasando de unos bolsillos a otros, son prácticamente invisibles para los lectores de la prensa nacional, que relega la información sobre estos casos a sueltos a pie de página o limita las informaciones a página completa a sus ediciones regionales, tapándolas en las versiones del diario que se leen en Madrid.

Aunque el asunto se repite día tras día, para llegar a semejante conclusión basta echar una ojeada a la prensa de ayer. En sus ediciones a la venta en Madrid, ninguno de los dos periódicos de mayor difusión en España dedican una sola línea a la operación Pokémon, en la que hay más de un centenar de imputados, a pesar de que la jueza del caso, Pilar de Lara, haya levantado el secreto de 122 tomos del sumario, en algún caso de forma parcial. El asunto, sencillamente, no existe en las páginas de unos diarios que informan profusamente de otros escándalos, como el caso Gürtel o el que afecta al Gobierno de Navarra.

No se trata de que no dispongan de información, porque alguno de ellos dedica hasta dos páginas al caso Pokémon en su edición de Galicia, sino de que, por alguna extraña razón, consideran que ni una sola línea de esa información tiene relevancia suficiente como para ser difundida en toda España. La prevaricación, el cohecho y el soborno de cargos públicos son, al parecer, asuntos de interés estrictamente local.

Quizá en el origen de ese proceder esté el hecho de que, a diferencia de otros, el caso Pokémon afecta a políticos del PSOE, del PP y del BNG. Y, por tanto, también a diferencia de otros, no puede ser utilizado como arma arrojadiza contra ninguno de esos partidos, porque aquí hay para todos. La Pokémon se convierte así en un asunto mediáticamente molesto, en el que hay que estar dispuesto a no casarse con nadie y a enemistarse con todos si se quiere informar con rigor en toda España. Es más cómodo hablar de Gürtel para atacar al PP desde la izquierda, o de los ERE para acosar al PSOE desde la derecha.

Al vergonzoso pacto político de no agresión de los partidos gallegos sobre la Pokémon se une así un intento de apagón informativo sobre uno de los casos de corrupción más graves registrados en España.

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