El secuestrado: Abel Diéguez, la cara exitosa de una saga maderera

A. Mahía / e. Mouzo / P. Barro A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

Guardia Civil

Fundó en el 2012 Playa Forestal tras romper la relación y una sociedad con su hermano

25 ene 2014 . Actualizado a las 18:20 h.

A Abel Diéguez Neira lo secuestraron con 41 años cuando lo único que hizo en su vida fue trabajar e intentar sacar adelante una empresa maderera ubicada en Pravio (Cambre), donde nació. No se le conocen borrones ni deudas. Ni enemigos. Hablamos de un hombre afable, de «una persona muy seria y currante hasta la extenuación», según sus vecinos.

Este industrial, padre de un niño pequeño, dedicó sus inicios y desvelos al crecimiento de la empresa familiar fundada por su padre, Maderas Diéguez. Los principios fueron buenos, pero les vinieron mal dadas y pasaron muy malos momentos, con serios problemas de liquidez y deuda. Eso ocurrió hace años, cuando la nave la llevaban Abel y su hermano Jorge.

No eran capaces de salir adelante, «pero no solamente las dificultades se encontraban en la crisis, que afecta a todos los sectores, y el de la madera no es ajeno a ello. La mala suerte también se encuadraba dentro de las relaciones familiares, entre los dos hermanos», contaron fuentes próximas a la investigación. Y el viento soplaba tan fuerte entre Jorge y Abel que los árboles no eran capaces de ponerse derechos, «hasta el punto de que, en su día, le llegaron a precintar parte de las instalaciones de la empresa», subrayaron estas mismas fuentes.

Aquel revés distanció a ambos. Tanto, que liquidaron Maderas Diéguez y cada uno cogió un camino distinto. Abel continuó en el sector de la madera, creando Playa Forestal, mientras que Jorge se volcó en la jardinería y aventuras varias. Si al primero le fue bien, al segundo no tanto, según fuentes de la investigación.

Ahora le van bien las cosas

El industrial maderero hizo crecer su empresa desde los cimientos y a día de hoy, pese a tener solo poco más de año y medio de vida, «no le puede ir mejor», según allegados a la familia. Constituida el 30 de abril del 2012 con el objetivo de «compra y venta de maderas y todo tipo de plantas forestales; así como adquisición, manipulación, fabricación, transformación y comercialización de productos agroforestales susceptibles de su transformación en combustibles (sólidos, líquidos o gaseosos) utilizables por todo tipo de maquinaria», Playa Forestal no tenía una sola deuda con nadie. No lo dicen ellos, lo dice la Guardia Civil.

Otra cosa es la empresa del hermano. La Guardia Civil investiga si tiene algún tipo de vencimientos incumplidos. Si se mira ahora hacia ahí es para buscar una razón al secuestro, pues no se descarta que los delincuentes que mantuvieron cinco días a Abel malviviendo en un galpón se equivocaron de persona y su objetivo verdadero fuese su hermano Jorge; si bien esta línea de investigación no está confirmada.

La Guardia Civil trabaja intensamente para descubrir la trama, un secuestro planeado durante largo tiempo en cuyo guion aparecía Abel Diéguez Neira, «que lo único que hacía todos los días era entregarse por entero a su empresa, a sus empleados, y sobre todo a su hijo y a su mujer. Y el día que lo raptaron no pudo ir a buscar a su pequeño».