Galicia se sube a la bicicleta

Jorge Casanova
JORGE CASANOVA REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Dos ciclistas pasean por las calles de Vigo, ciudad donde no hay sistema de alquiler.
Dos ciclistas pasean por las calles de Vigo, ciudad donde no hay sistema de alquiler. XOÁN CARLOS GIL< / span>

La crisis aumenta el número de ciclistas urbanos, aunque decae el alquiler municipal

30 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Ni la orografía, ni la meteorología, ni mucho menos el urbanismo hacen de las ciudades de Galicia entornos favorables al uso de la bicicleta. El ciudadano gallego ha preferido tradicionalmente ser un peatón con paraguas antes que un ciclista. Sin embargo, la tendencia se ha revertido en los últimos años: «Si miramos una década hacia atrás, no hay punto de comparación en el uso de la bicicleta», afirma Emilio González, presidente del colectivo Arousa en Bici. Su opinión es común entre las asociaciones de usuarios y promotores de este tipo de transporte. Los gallegos se han subido a la bicicleta.

Entre las razones que han contribuido a despertar el instinto ciclista en las ciudades se encuentra el beneficio físico que supone su uso, ampliamente promocionado y, sobre todo, la crisis que ha encerrado en el garaje miles de coches en todo el país. Efectuar pequeños trayectos en bicicleta puede ser más rápido y barato, más eficaz. El fenómeno se ha visto estimulado en los últimos años por la puesta en marcha de servicios de alquiler gestionados por los ayuntamientos que han tenido un éxito desigual. Mientras que ciudades como A Coruña o Ferrol mantienen su oferta de alquiler de bicicletas, otras como Pontevedra, Santiago o Lugo lo pusieron en marcha y, por diferentes razones, acabaron por cerrarlo. No obstante, la implantación del servicio supuso en todos los casos un incremento en la venta de bicicletas y un mayor uso ciudadano de estas.

Poca infraestructura

El incremento de ciclistas en las vías públicas no ha redundado, sin embargo, en una mayor dotación de infraestructuras para el ciclista, que, tras el peatón, es el eslabón más débil del tráfico: «El carril bici es fundamental -expresa desde Pontevedra, José María Solla, responsable de una extinta asociación de ciclistas en la ciudad- y debe ser eficaz. Un carril bici que no comunica zonas de la ciudad solo sirve para pasear». Así que buena parte del transporte que se ha desviado sobre las dos ruedas de una bicicleta sortea el tráfico de las ciudades aprovechando al máximo las aceras, una situación no siempre legal aunque normalmente permitida.

Si el uso de la bicicleta ha crecido sustancialmente en Galicia, con porcentajes de incremento de ventas anuales en algunas ciudades del 20 %, no se puede decir lo mismo del casco, cuya obligatoriedad está en la agenda del Gobierno: «Si se aprueba, será el fin definitivo para las iniciativas de alquiler municipal», pronostica Ricardo Tuimil, empresario del ramo y promotor del servicio en ciudades como A Coruña, Ferrol o Lugo. Considera que los usuarios descartarán el servicio si tienen que acarrerar con el casco. La medida cuenta con el rechazo frontal de ciclistas y empresarios del ramo: «Pero yo creo que tenemos que ir acostumbrándonos porque, a largo plazo, es una batalla perdida», considera Joaquín Vilas, responsable del colectivo A Coruña en Bici.

Con casco o sin él, cada día son más los gallegos que se atreven a sacar la bici del armario: «Es muy significativo ver bicicletas aparcadas por las noches», subraya Vilas: «Un síntoma del uso creciente». Otro es también el hecho de que las calles se vayan llenando también de vehículos muy frágiles guiados a veces por ciclistas con poca experiencia, con el aumento de riesgo que ello supone. Este extremo nadie lo niega, aunque también es cierto que, en A Coruña, el sistema de alquiler no ha registrado en cuatro años y cientos de miles de usos ningún accidente de gravedad.

La mejor ciudad

¿Cuál es la mejor ciudad para ir en bici? Probablemente A Coruña. Su primer valor es el entusiasmo con el que la ciudadanía acogió el sistema público de alquiler, que no ha hecho más que crecer en cuatro años. También destaca por sus kilómetros de carril bici, si bien es cierto que son poco prácticos para comunicar las diferentes zonas de la ciudad. La orografía no ayuda demasiado, pero es la ciudad donde la bicicleta se ha normalizado más en los últimos años.

Pontevedra es otra ciudad amable con el ciclista, como Lugo, con amplias zonas peatonales y limitación de velocidad, aunque los sistemas de alquiler no llegaron a cuajar. Vigo estaría en el lado contrario, con demasiadas cuestas y un tráfico especialmente agresivo. En Ourense, Ferrol y Narón, el sistema de alquiler se mantiene, aunque ha perdido bastantes clientes en los últimos años.