Dos bueyes de Mazaricos acabarán en asadores de Madrid y del País Vasco
07 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Aclarado el hecho de que, en este caso, Mou y Pep son bueyes, para tranquilidad de los aficionados al fútbol y de aquellos poco dados a fijarse en las fotos, conviene advertir de lo caprichoso que es el azar y de lo parecidos que son, a veces, personas y animales.
El ejemplo evidente es el de estos dos bueyes de Mazaricos a los que su dueño, madridista confeso, decidió bautizar del mismo modo en que son conocidos los ya exentrenadores de Real Madrid y Barcelona. «Pareceume simpático. Cando os merquei foi cando chegou Mourinho á bancada do Madrid e como había tanta rivalidade con Guardiola, pois decidín poñerlle eses nomes. Ademais eran curtos e fáciles de dicir», sentencia Manuel Bermúdez, dueño de las reses, que reconoce que su elección resultó ser premonitoria.
«Ao final acertei porque Pep é tranquilo, cariñoso, máis dominable, e Mou -el ejemplar de los cuernos- algo máis revoltoso. Ten peores pulgas, vaia», apunta. Bermúdez cree que «pese a todo», el mejor de los dos, el de mayor calidad, es el homónimo del entrenador portugués. «Que che vou dicir, eu son do Madrid. Teño que defender aos meus aínda que sexan ruíns», matiza entre carcajadas.
En lo que también coinciden las reses y los famosos preparadores es en que tendrán nuevo destino en los próximos meses. Mientras los de verdad se irán a entrenar a equipos de Alemania e Inglaterra, los animales no disfrutarán de un retiro tan dorado y, tras pasar por el matadero pontevedrés de Bandeira, acabarán, previsiblemente, en los más reputados asadores de Madrid o del País Vasco. Allí, a buen seguro, harán disfrutar tanto a los que tengan la suerte de degustarlos como lo hará el juego del Chelsea o del Bayern a sus seguidores.
«No que non se parecen en nada é no diñeiro que moven uns e os outros», bromea el criador, pese a las buenas cifras que suelen pagarse por este tipo de animales. Sobre todo en los restaurantes donde el kilo de chuletón acostumbra a alcanzar con facilidad los cien euros. De hecho, tal y como apuntan responsables de la sala de matanza de Bandeira, lo más valioso de estos animales es el despiece del chuletero, una pieza que apenas alcanza el 20 % del peso en canal del animal.
Hasta que piten el final de su partido, los animales disfrutan tranquilos de harina de maíz a discreción y del verde de la finca donde pastan. En la foto, por aquello de guardar las apariencias, lo más lejos posible el uno del otro. Como la vida misma.