El conflicto del Concello de Ourense, originado por la ruptura del gobierno bipartito a raíz de la operación Pokémon, alimentado por la evidente división interna en el grupo socialista que desde octubre gobierna en minoría y agudizado a raíz de la crisis de los pagos del PSOE en ron y ginebra con cargo a los presupuestos municipales, se ve de distinto modo en la cúpula gallega de los antiguos socios políticos. BNG y PSdeG están actuando de modo distinto ante la que hoy parece una segura reprobación del alcalde socialista, no solo por los once concejales del PP y los dos de Democracia Ourensana, sino también los tres del Bloque.
El portavoz nacional del BNG, Xavier Vence, dejó claro el inequívoco respaldo a la decisión de los tres concejales, que no están haciendo otra cosa que no sea seguir los dictados del consello local de la organización.
Vence, en una rueda de prensa celebrada en Santiago, se mantuvo fiel al discurso sobre el «desgoberno» de la ciudad, del que no quieren ser «cómplices» por la ruptura interna en el PSOE. Es a este partido, que tiene la responsabilidad única del gobierno local, al que corresponde «atender aos problemas de desgoberno e falta de coordinación interna».
Sin apoyar al PP
El BNG deja claro que el apoyo a la reprobación, que solo tiene consecuencias «políticas», no supone apoyo alguno a argumentos «doutros», en referencia al Partido Popular. El Bloque, según Vence, no va a favorecer el «control total e absoluto da provincia de Ourense» por parte del PP.