La recaudación por bienes inmuebles creció en 125 millones desde el 2006
09 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La espectacular escalada que acumula en los últimos años el recibo del impuesto de bienes inmuebles (IBI) ha permitido a los concellos neutralizar el principal efecto del pinchazo de la burbuja del ladrillo en sus arcas, el desplome de ingresos procedentes del tributo sobre construcciones y obras (Icio). En solo cinco años, del 2006 al 2011, la recaudación de los 315 ayuntamientos gallegos por el IBI creció más de un 40 %, hasta afianzar al tributo como el más rentable para las arcas locales. Por contra, las aportaciones por el Icio cayeron un 63 % en ese período. Los más de 125 millones adicionales que reciben los concellos por el IBI compensan los 71 que ha dejado de recaudar del tributo que grava las obras.
El impuesto sobre bienes inmuebles aporta uno de cada cinco euros que ingresan los concellos. Su modalidad de mayor peso, la que grava los bienes de naturaleza urbana, generó 396 millones de euros en el 2011, que equivalen casi al 18 % de los 2.235 millones que ingresaron los ayuntamientos en ese ejercicio. La recaudación media por el IBI urbano fue de 141 euros por habitante. Esos ingresos se dispararon el año pasado, con la fuerte subida que experimentó el impuesto tras su inclusión por el Gobierno de Rajoy en el real decreto de medidas urgentes que aprobó en diciembre del 2011 para corregir el déficit. A la espera de la liquidación de las cuentas del 2012, el municipalismo gallego calculó que ese encarecimiento de los recibos, que osciló entre el 10 y el 50 % en función de la última fecha de actualización del catastro, podía elevar la recaudación por el IBI en 50 millones más. Esta subida, que aquí penalizó más al contribuyente por ser mayor el porcentaje de municipios con tipos de gravamen más reducidos, aproximará los ingresos que el impuesto procura en Galicia (141 euros por habitante) a la media española (214). Con todo, entre los 22 concellos de más de 20.000 vecinos y los 293 restantes hay más de 100 euros per cápita de diferencia en recaudación.
Menos ladrillo, menos caja
El protagonismo del Icio en la contabilidad local ha ido menguando en paralelo al frenazo de la construcción. Pese al ligero repunte de 2,5 millones en el 2011, el comportamiento de ese tributo corrobora que el bum inmobiliario no alcanzó su techo al mismo tiempo en todos los concellos. Así, los de menos de 50.000 habitantes obtuvieron sus mayores ingresos por el gravamen de construcciones y obras en el 2006; las cuatro ciudades de 50.000 a 100.000 (Santiago, Lugo, Pontevedra y Ferrol), en el 2007; y las que superan los 100.000 (Vigo, A Coruña y Ourense), en el 2008. En el período analizado, Galicia pasó de visar 47.470 viviendas en el 2006 a tramitar solo 4.687 en el 2011.
Por esto, el Icio es el único tributo local que pierde peso. Los 111 millones que insufló a las haciendas locales en el 2006 se quedaron en 40,4 en el 2011. El resto de los tributos de la cesta local, descontado el IBI, tienen una evolución más estable. El que se aplica a los vehículos de tracción mecánica (IVTM) supone 130 millones al año; el de actividades económicas (IAE), 78; y el que grava el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana (IVTNU), 28.
Pero la primera vía de financiación local es el Estado. Los 315 concellos se repartieron 485 millones en el 2011 en concepto de participación en los ingresos estatales, el 21,7 % de los recursos totales. Y sin embargo Galicia recibe menos por habitante (173 euros en el 2011) que la media española (211). Esta distorsión, que fundamenta la reivindicación del municipalismo gallego de un nuevo modelo de financiación, procede de que el sistema en vigor desde el 2004 favorece a las ciudades y en general a los ayuntamientos con más capacidad económica, en detrimento de los menos poblados. Mientras Vigo, A Coruña y Ourense ingresan del Estado una media de 210 euros por persona, los 179 concellos que tienen censados entre 1.000 y 5.000 vecinos solo perciben 144. Estos desajustes se compensan en parte a través del fondo de autonómico de cooperación local, que prima a los pequeños municipios y que en el 2011 distribuyó 113,7 millones.