El Frente Polisario evacúa a dos gallegos de Tinduf por no poder protegerlos
GALICIA
Camen Quintela llegó ayer a Madrid y un problema con el cambio de billetes ha retenido un día más a Basilio Camiña
23 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Solo diez días ha podido aprender del pueblo saharaui Carmen Quintela, una periodista gallega que el día 12 llegaba a los campamentos de Tinduf para tomar parte en un proyecto educativo organizado por las instancias de ese país junto a otros diez compañeros. Eso, y no poder despedirse apropiadamente de los que deja en África, es lo que más le pesa a esta joven, que en ningún momento había sentido «inseguridad» en los campamentos. Hasta el lunes, cuando mientras estaban en clase recibieron una llamada del servicio de protocolo. Lo cuenta Carmen desde Madrid, a donde no ha llegado todavía el otro gallego, Basilio Camiña, aunque es previsible que viaje en las próximas horas. «Nos dijeron que íbamos a tener una reunión por la tarde sobre medidas de seguridad» ante la situación que se estaba dando en Mali y después del secuestro de una planta de gas en territorio argelino. Alguna señal había habido en días anteriores. «Ya nos había dicho que si estábamos inseguros o si nuestras familias estaban intranquilas podíamos volver a casa», aclara Quintela, que sin embargo matiza que también les trasladaron «que en principio no había problemas».
Hacer las maletas
La situación dio un giro de 180 grados a lo largo de la jornada del lunes. Después de la primera llamada, llegó otra. Les explicaron que tenían que hacer las maletas. Así que «nos fuimos a la jaima y nos pusimos a hacer equipaje» sin apenas tiempo para despedirse de las familias que los habían acogido, que no dudaron en hacerles regalos improvisados. Se montaron un jeep «escoltados por el Frente Polisario y el Gobierno de Argelia» y emprendieron el camino. Fue en un cruce cuando descubrieron que no irían a la reunión sino directamente al aeropuerto. Al llegar, un delegado del Frente Polisario les aclaró que la medida de sacarlos de la zona se había tomado por su propia seguridad, pero también por la de las familias saharauis ante lo que estaba ocurriendo. En el aeropuerto se unieron todos los cooperantes de los otros países, excepto los equipos médicos, que se quedan. Carmen Quintela sigue dispuesta a volver. «Si me lo dijesen mañana, volvería sin dudarlo».