Un inmigrante rescató a un ribadense cuando era apaleado en la calle
21 ene 2013 . Actualizado a las 02:45 h.Se llama Ismael y es senegalés. Su historia es común: un joven africano que llega a España y se busca la vida como vendedor ambulante. Su familia directa, sus hermanos y su madre, están diseminados por Europa y Estados Unidos. Su padre falleció hace 12 años. En Senegal, su casa familiar espera mejores tiempos. Con estos mimbres quizá muchos se vendrían abajo, pero Ismael esboza una sonrisa sincera cuando habla. Dice ser feliz yendo y viniendo los fines de semana de Gijón, donde reside, a Ribadeo. En ello está desde hace años, ganando amigos, discreto, callado. Pero estos días ha salido del anonimato por un gesto al que él resta importancia: ayudar a un ribadense cuando era apaleado en la calle.
Fue la víctima, Marco Antonio Dorado, quien no dudó en divulgarlo: «Donde menos nos lo esperamos, a veces hay un héroe». Así comenzaba el artículo que publicó en La Voz. «No me conocía, se gana la vida con su carrito vendiendo gafas de sol y otros objetos... los de aquí miraban y él, sin tener por qué, intervino», cuenta Marco Antonio. Era la madrugada de un sábado y estaba recibiendo una paliza: «Me cogió de un brazo y tiró de mí hasta cruzar la calle y ponerme a salvo en un portal, dando la cara para que nadie me pudiese pegar ya más hasta que llegó la Guardia Civil», recuerda. Días después buscó a Ismael, para agradecérselo y ayer se encontró con él en Ribadeo.
Un tanto abrumado, Ismael se encoge de hombros: «Nunca me había pasado algo así, pero si ves a un chico sangrando, al que están pegando... pues le ayudas. Yo me llevo bien con todo el mundo. Soy muy feliz en Ribadeo». Llueve mucho. La noche no se presenta prometedora. Ismael sonríe.