El entorno del buque ha construido un complejo laberinto jurídico de cara a la vista oral
19 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El reparto de papeles es perfecto. Un abogado se encarga de la defensa de Apostolos Mangouras. Otro de la propietaria registral, Mare Shipping. Y una letrada más asume la acusación de Mare Shipping contra el Estado español en el juicio que se retomará el próximo 13 de noviembre. Hay un triángulo, pero en realidad es un pentágono. Faltan dos actores fundamentales: la aseguradora, el London P&I Club, y la operadora-armadora Universe Maritime. La primera ha sido convenientemente citada e informada de que es responsable civil solidaria, pero no ha tenido a bien personar un abogado en la causa. De alguna manera, todos los letrados antes citados trabajan indirectamente para ella, pues es la única empresa con solvencia acreditada de todo el entramado y, si hay condena, estaría obligada a pagar. Está en la sombra, pero todas las decisiones importantes pasan por sus oficinas de Londres y por el amplio y caro equipo legal que desplegaron, por ejemplo, cuando el Tribunal de Estrasburgo decidió -en favor de España- sobre Mangouras.
La segunda empresa, Universe Maritime, no ha sido citada. Mientras que Mare Shipping es solo una firma en un papel en el registro de Liberia -los otros cinco barcos tenían su correspondiente empresa pantalla en ese país-, Universe Maritime llevaba todo el peso de la gestión operativa de los petroleros. Tenía aparentemente un patrimonio material que era atractivo para que el juzgado de Corcubión comenzara a asegurar fianzas y embargos. Lo intentó dos veces: la primera, en el 2005, cuando imputó al responsable técnico de la operadora -armadora, como prefiere llamarla la Fiscalía-, por una cantidad de 87 millones. La segunda, al final de la instrucción (2010), cuando fue declarada responsable civil subsidiario, por 1.200 millones. No hubo nada que hacer. La Justicia griega no es que no encontrara qué embargar: ni siquiera localizaba un domicilio social. No ha sido citada, pero... ¿Cómo citar a alguien que cambia de domicilio, vende todos sus bienes poco después del accidente y prácticamente no deja rastro? Ni siquiera fue posible embargar o al menos inmobilizar una indemnización -7 millones de euros- que recibió la armadora Effie Coulouthros en la Justicia británica.
José María Ruiz Soroa, el abogado de Mangouras, utilizó el nombre de Universe Maritime para poner al tribunal ante una diatriba: o suspenden el juicio o la expulsan, con lo que su responsabilidad económica quedaría en principio a salvo, a no ser que las partes la demanden por la vía civil. Pero la Abogacía del Estado le recordó que no estaría legitimado para hablar en representación de la armadora, pues no es su letrado. ¿Lo es o no lo es? En más de una ocasión alguno de estos abogados recurrió en el juzgado algunas de las decisiones de Universe Maritime. Es decir, actuaron como sus representantes sin serlo. «Con estas actitudes lo que demuestran es que representan a un todo que se ha ido fraccionando legalmente para complicar la acción de la Justicia», aseguran fuentes jurídicas. Otro de los abogados de la triple entente hablaba durante el juicio de Universe Maritime como una empresa vinculada casi en exclusiva con el capitán Margetis. Dio a entender que, una vez fallecido, la empresa se diluyó totalmente.
«Capitalismo delictivo»
Manuel Rivas aseguraba ayer a Efe que hay que desenmascarar al «capitalismo delictivo» del Prestige, pero no es tan fácil. La mayoría de las acusaciones lo tienen claro. «Mare Shipping y Universe Maritime son lo mismo», dicen. Pero no es tan fácil demostrarlo. La Voz ha podido saber que existen indicios en la causa de esta vinculación corporativa, pero los partes no quieren mostrar del todo sus cartas en esta partida de póker tan apasionante.
Todas las cuestiones planteadas por este experimentado equipo de abogados están siendo analizadas ahora por el tribunal. Se espera que la próxima semana decida en un auto sobre la suspensión del juicio o las nulidades parciales. Pero será solo el principio. El enredo griego promete.