Si no hay arena, no hay oro

j. c. salvaterra de miño / lA voz

GALICIA

VÍTOR MEJUTO

Una de las explotaciones más singulares de Galicia, que extrae grava y separa metales, deja de producir ante el frenazo de la obra pública

17 sep 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace millones de años, la tierra por la que piso, formada por arena y cantos rodados, era el fondo del Miño. Hoy, el gran río discurre plácidamente a casi un kilómetro en dirección sur. El hecho no tendría nada de particular si no fuera porque durante todos esos miles y miles de años, la fuerza de su cauce fue arrastrando todo tipo de materiales que se quedaron allí depositados. Parece que estoy pisando arena, pero en realidad estoy pisando también circón, ilmenita, tierras raras y, sobre todo, oro.

La empresa Áridos do Mendo, que explota este yacimiento de arena, efectuó hace pocas semanas la que hasta el momento es su última venta de oro: casi tres kilos a un precio de 40,6 euros el gramo: «Foi o que nos axudou a salvar en parte o balance», admite el gerente, José Luis Fernández. Y eso es mucho decir, porque esta empresa, igual que muchas otras que se dedican a la extracción y comercialización de áridos, las está pasando canutas.

La actividad de Áridos do Mendo no varía mucho de la que desarrollan el centenar de empresas del sector: extracción de mineral, tratamiento y venta. «A nós avisounos unha consultoría. Pola situación do xacimento era moi posible que houbera ouro ou outros metais. Fixemos un análise e saíu ouro». Así que la empresa, al mismo tiempo que iba extrayendo arena, inició un proceso físico de separación por densidad hasta aislar el oro y otros metales que, alguno años después, toman peso en los balances de resultados.

Silencio

El gerente y el ingeniero explican el proceso al lado de las plantas que lavan, criban, separan y machacan el material. Una compacta y enorme estructura que provoca un ruido infernal. Hoy no. La explicación se oye claramente porque la planta está parada. Y lo estará durante algún tiempo. Frente a la intensa y sostenida caída de la demanda, la empresa prepara un ERE temporal y el cese de buena parte de su actividad: «Cuando yo empecé a trabajar aquí, en el 2007 -explica el ingeniero, Juan Ricoy- esto estaba lleno de camiones haciendo cola para cargar, pesar... Había una actividad constante. Y mire ahora». No hay mucho que mirar. Un vecino con un chimpín carga un pequeño remolque de arena. Es el único cliente que veré en toda la tarde.

La empresa mantiene su producción de hormigón -«Permanece estable desde hace un año. Hay que suponer que ya no se puede bajar más», admite el ingeniero- y las labores de extracción del mineral. Pero no lo trata. La implantación futura del puerto seco les obliga a liberar parte de la parcela, así que siguen extrayendo y amontonando. Y si la arena no circula, el oro tampoco. «Estamos todos máis ou menos igual», afirma el gerente, que forma parte también de la directiva que agrupa al sector. Se calcula que el descenso de la facturación ronda el 40 % desde el 2007 y casi la mitad de ese desplome corresponde a los últimos doce meses: «Isto é unha situación nunca vista. Hai varias empresas que xa están asfixiadas ou en concurso de acredores e, ademais, o sector afronta agora seis meses críticos», opina Fernández.

El gerente se refiere a la estacionalidad que marca la actividad económica del sector, más intensa durante el buen tiempo y menos en la época de lluvias. Sin embargo, el paso del 2012 ha sido nefasto y muchos dan ya el ejercicio por finalizado. A partir de ahora y durante los próximos meses, se verá la capacidad de resistencia de varias empresas. En la suya, estarán parados al menos dos meses este año: «E en decembro teremos que sentarnos a evaluar como está a situación». Así que el oro arrancado en los montes de Lugo y Ourense seguirá escondido entre la arena de Salvaterra esperando tiempos mejores.