Al echar la vista atrás para repasar 25 años de noticias es difícil abstraerse al crimen de la maleta que protagonizó, en Mahón (Menorca), una noiesa, a la que se acusa de asesinar a su hijo; a los incendios forestales que arrasaron los montes; a los naufragios que se llevaron la vida de tantos esforzados marineros; a las operaciones antidroga que acabaron con las mafias del narcotráfico... pero si solo nos ciñéramos a las tragedias estaríamos usurpando lo bueno que han deparado los municipios de Barbanza, Muros y Noia, el salto al progreso del que hemos sido testigos privilegiados.
Sería injusto que dejáramos en la hemeroteca el día en que Barbanza quedó comunicada con toda Europa por carreteras de alta capacidad cuando, en el 2008, se abrió la autovía, y más aún, teniendo en cuenta que la comarca aún sufría por las decenas de personas que perdieran la vida en la anterior vía rápida.
Solo podría calificarse de imperdonable quedarnos con lo trágico y no traer a la actualidad aquel día de 1997 que los barbanzanos pasamos a contar con un hospital; o que el año de los Juegos de Barcelona y la Expo de Sevilla se puso en marcha, en la cima del monte Enxa (Porto do Son), el Centro de Control de Salvamento Marítimo, que regula el tránsito de miles de buques frente a las costas gallegas, incluso de aquel Prestige de triste recuerdo por la catástrofe, pero emocionante por la lección de unidad de una sociedad barbanzana que peleaba contra el chapapote flotante cuando desde Madrid se negaba la marea negra.
Muchas noticias se han publicado tras aquella de los petroglifos que, en 1987, abría la edición, entre ellas la de la muerte de Ramón Sampedro, en 1998, que tuvo repercusión mundial.
LA VOZ DE BARBANZA