Nacido para heredar

La Voz

GALICIA

26 ene 2012 . Actualizado a las 14:58 h.

Aunque, para evitar parecidos con su padre, prefiere que lo llamen Manuel Baltar, en su carné de identidad su nombre es José Manuel Baltar Blanco. Ese apellido, con el que nació hace 44 años, le ha abierto todas las puertas, pero también ha levantado suspicacias sobre su verdadera valía para el ejercicio de la política. Él, cada vez que se le pone en duda, saca a relucir su currículo, que incluye una licenciatura en Derecho, varios másteres y su experiencia profesional como funcionario de la Xunta. Le gusta especialmente recordar que él fue el número uno en sus oposiciones.

Su salto a lo política llegó en el año 1998, cuando fue nombrado delegado en Ourense de la Consellería de Agricultura. Tras un frustrado paso por la presidencia del Club Ourense Baloncesto, que se financiaba casi exclusivamente con las ayudas de la Diputación que presidía su padre, el verdadero punto de inflexión en su carrera política fue su ingreso como diputado autonómico en el Parlamento gallego en el 2001. La intención inicial de su padre era foguearlo para, más tarde, convertirlo en conselleiro, pero el gran valedor de la familia Baltar en los Gobiernos de Fraga, Xosé Cuíña, tuvo otros problemas de los que preocuparse, sobre todo tras la catástrofe del Prestige.

La Diputación, segundo plato

Así las cosas, José Manuel Baltar tuvo que conformarse con la Diputación de Ourense. De hecho, la operación para suceder a su padre lleva años preparada. Desde las elecciones municipales del 2003, en todas las convocatorias figuraba como suplente a diputado provincial. Fue en esa época cuando, en una entrevista a La Voz, dejó para la historia una de sus frases más célebres: «Haré lo que diga mi padre».