Nacido para heredar


Aunque, para evitar parecidos con su padre, prefiere que lo llamen Manuel Baltar, en su carné de identidad su nombre es José Manuel Baltar Blanco. Ese apellido, con el que nació hace 44 años, le ha abierto todas las puertas, pero también ha levantado suspicacias sobre su verdadera valía para el ejercicio de la política. Él, cada vez que se le pone en duda, saca a relucir su currículo, que incluye una licenciatura en Derecho, varios másteres y su experiencia profesional como funcionario de la Xunta. Le gusta especialmente recordar que él fue el número uno en sus oposiciones.

Su salto a lo política llegó en el año 1998, cuando fue nombrado delegado en Ourense de la Consellería de Agricultura. Tras un frustrado paso por la presidencia del Club Ourense Baloncesto, que se financiaba casi exclusivamente con las ayudas de la Diputación que presidía su padre, el verdadero punto de inflexión en su carrera política fue su ingreso como diputado autonómico en el Parlamento gallego en el 2001. La intención inicial de su padre era foguearlo para, más tarde, convertirlo en conselleiro, pero el gran valedor de la familia Baltar en los Gobiernos de Fraga, Xosé Cuíña, tuvo otros problemas de los que preocuparse, sobre todo tras la catástrofe del Prestige.

La Diputación, segundo plato

Así las cosas, José Manuel Baltar tuvo que conformarse con la Diputación de Ourense. De hecho, la operación para suceder a su padre lleva años preparada. Desde las elecciones municipales del 2003, en todas las convocatorias figuraba como suplente a diputado provincial. Fue en esa época cuando, en una entrevista a La Voz, dejó para la historia una de sus frases más célebres: «Haré lo que diga mi padre».

Y así fue. Siguiendo las órdenes de José Luis Baltar, su joven hijo encabezó la famosa «rebelión del pisito». Junto a su segunda mujer -María José Caldelas- y otros cuatro diputados autonómicos, puso en el año 2004 al Gobierno de Fraga contra las cuerdas. Con la excusa de reivindicar un discurso más galleguista, trataban de protestar por la defenestración de Xosé Cuíña. Finalmente, Baltar cedió y la amenaza de escisión se quedó en una simple pataleta.

En ese momento, el relevo en la Diputación ourensana estaba decidido y ponerlo en marcha era solo cuestión de tiempo. Primero había que situar al sucesor como presidente del PP ourensano. José Manuel Baltar asumió cada vez más responsabilidades en el partido hasta que, tras un polémico congreso provincial en el que la dirección autonómica apostó por su rival, accedió a la presidencia provincial en enero del 2010. Dos años después, la sucesión se ha completado. Baltar Blanco hereda el cargo, pero no las formas. Dicen que no posee el carácter dialogante de su padre. Además, cambió el trombón que hizo famoso a José Luis Baltar por el MP3 para pinchar a los Beatles en el pub que regentaba su mujer. Tan fan es que presume de poseer unos calcetines usados por John Lennon. Madridista acérrimo y obsesionado por los números como pocos -se casó el siete del siete del 2007-, seguro que no olvidará este año 2012.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos

Nacido para heredar