Mariscar no es cosa de jóvenes

E. Abuín REDACCIÓN/LA VOZ.

GALICIA

Solo dos de los 4.281 productores de a pie gallegos son menores de 20 años y apenas cien bajan de los 30

18 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«No 82, cando empecei co carné, éramos en Mugardos 315 mariscadoras; agora non chegamos a 60», recuerda Isolina Montero, una de las 750 productoras gallegas que están a punto de jubilarse.

Como el campo, las playas gallegas han perdido brazos que las trabajen. Cuando extraer marisco de los arenales dejó de ser la costumbre arraigada que era para unos y la actividad complementaria de subsistencia para otros tantos para convertirse en profesión -ya pasado el ecuador de los noventa-, eran en torno a 12.000 las personas que explotaban los bancos naturales. La criba que supuso elegir entre cotizar o no a la Seguridad Social e involucrarse en las tareas de cultivo de las concesiones redujo a unos 9.000 la cifra de mariscadores de a pie. Hoy, 15 años más tarde, apenas quedan 4.281 personas en Galicia que se dedican a extraer molusco en los arenales y la cifra continúa cayendo, sobre todo, por la escasez de recurso y por la falta de relevo generacional.

Mariscar, desde luego, no es para jóvenes. Es lo que se desprende de los datos de la Plataforma Tecnolóxica da Pesca, según los cuales en Galicia solo hay dos mariscadores con menos de 20 años. Y no llegan a cien los que están por debajo de la treintena. El grueso de las 4.281 personas que a finales del 2009 disponían de un permiso de explotación (pérmex) para recolectar marisco a pie tienen entre 51 y 60 años (1.687 trabajadores) y otras 750 superan esa barrera y están a punto de pasar a ser pensionistas.

Retirada por edad

Precisamente ese, el de la jubilación, es el motivo de mayor peso en la pérdida de mariscadores en Galicia, junto a la retirada de profesionales por falta de rentabilidad de la actividad, porque lo que obtenían con la comercialización del marisco no llegaba ni para pagar la Seguridad Social.? Los planes de recuperación de zonas improductivas impulsados por Mar -una convocatoria de ayudas a la que han concurrido 45 proyectos- pretenden recuperar parte de esa nómina de mariscadores perdida. Una plantilla que hace cinco años era un 16,4% mayor que la actual, según la citada Plataforma Tecnolóxica da Pesca.

Ahora bien, será difícil alcanzar las cifras de antaño. Sobre todo en momentos de crisis como el actual, en el que el precio del marisco no sube y, por tanto, las rentas del trabajo tampoco dan como para permitir la entrada de más mano de obra.

Además, desde las cofradías apuntan que el hecho de que entre savia nueva a cultivar los arenales no es fácil. Y no porque el trabajo no sea atractivo, sino porque los baremos que Mar establece para cubrir las vacantes que se producen dificultan el acceso de personas jóvenes a un permiso de explotación.

Es la cofradía la que realiza la oferta de empleo, pero es la Xunta la que establece la puntuación en el proceso. Y en ese concurso se premia, sobre todo, la experiencia, algo que no abunda ni entre los menos de 20, que prácticamente acaban de abandonar la formación académica obligatoria, y ni siquiera entre los menores de 30, que solo ahora, con la crisis, empiezan a ver una salida laboral atractiva en el marisqueo. Aparte de que tampoco abundan demasiado los cursos de formación necesarios para acceder a la profesión.

Listas de espera

Así las cosas, las listas de espera para obtener un pérmex son la tónica general de las cofradías. Y estas abren su convocatoria muy de cuando en cuando. Según la Xunta, ahora hay seis procesos abiertos, uno en la provincia de Pontevedra y cinco en la de A Coruña. Portonovo ofrece 5 pérmex para poliquetos (miñocas), recurso para el que O Pindo otorga 4. Malpica, Ferrol y Laxe licitan seis, tres y un permisos para percebe, respectivamente; y Muros busca seis mariscadores.?