Galicia bascula hacia el occidente

GALICIA

Población, generación de empresas, oferta en comunicaciones e incluso el turismo se concentran en A Coruña y Pontevedra, mientras que el interior se desertiza

22 ene 2010 . Actualizado a las 02:07 h.

Galicia es, desde muchos puntos de vista, dual. Litoral e interior. Concentrada y despoblada. Urbana y rural. Provincialmente hablando, popular en el sur y socialista en el norte. Del Dépor o del Celta, e incluso a favor de la fusión de sus cajas o en contra de la alianza financiera. Pero si un hecho ha ido haciendo bascular la comunidad hacia alguna de sus dos partes, ese ha sido el aprovechamiento de la autopista AP-9.

Ideada como la columna vertebral de Galicia, ha hecho inclinar sin embargo la balanza hacia las provincias occidentales, A Coruña y Pontevedra, de tal manera que desde que se pusieron en marcha hace diez años las prolongaciones de la autopista hacia Ferrol y Tui, las 37 localidades que son atravesadas por el vial de pago han visto crecer su población de manera conjunta en un 6,60%. El resto, los otros 278 municipios, tuvieron un comportamiento diferente, perdiendo de hecho desde 1999 un 0,46% de su censo. El eje costero acoge así a algo más de cuatro de cada diez gallegos y eso se traduce inexorablemente en un desequilibrio en favor de la franja litoral en los índices de riqueza, desarrollo y oportunidades para sus residentes.

Concentración urbana

Y aunque realmente no existe un continuo urbano desde Ferrol a la frontera portuguesa, porque de hecho a menos de diez kilómetros hacia el interior desde la autopista surge en su trayecto ejemplos de la Galicia más profunda e interior, no deja de ser el eje que marca la AP-9 el que dibuja dos realidades diferentes en el país. De un lado, la Galicia urbana con diez de las doce mayores ciudades de la comunidad. Del otro, la mayor concentración de entidades colectivas de población de España con las 2.180 parroquias que suman las provincias de Lugo y Ourense.

Pero esa dispersión, o precisamente por ella, ambas provincias son las peor paradas en cuanto a posibilidades de comunicación. Sin hablar ya del AVE, o de que no cuentan con aeropuertos, pese a su extensión solo reúnen el 34% de los kilómetros de autovías y autopistas que recorren la comunidad. La falta de una malla de equilibrio que pudiera comunicar con vías rápidas y de manera directa A Mariña con Vilalba, Lugo, Monforte, Ourense y Verín es apuntada por expertos demógrafos como la gran carencia que de solventarse podría evitar la progresiva y preocupante desertización poblacional del interior, su creciente envejecimiento, las cortapisas para favorecer su dinamismo y la inexistencia de garantías para alcanzar un verdadero relevo generacional.

La evidencia de la densidad

Baste apuntar un elemento como el de la densidad de población para evidenciar las diferencias entre el occidente y el oriente gallego. Pontevedra cuenta con 213 habitantes por cada uno de sus kilómetros cuadrados y A Coruña con otros 144. Reflejando una realidad muy diferente, Ourense suma 46 personas por kilómetro cuadrado y Lugo 36. La primera consecuencia de la dispersión de las provincias del interior se presenta en la carestía que supone dispensar servicios a sus ocupantes y la segunda se ve matizada además por la edad de los que demandan esas prestaciones. Mientras los pontevedreses cuentan con una edad media de 42,4 años y los coruñeses de 44,2, la de los ourensanos se eleva hasta los 48,3 y la de los lucenses a 47,9.

Visto de otra manera y pensando en el futuro, el 10,2% de los pontevedreses y el 9,8 de los ciudadanos coruñeses están en edad escolar, mientras que en Lugo la ratio baja al 8,7% y en Ourense al 7,4.

Pero si los datos sociales y demográficos apuntan a un reiterado abandono y apatía administrativa respecto a la toma de decisiones que revitalicen el interior, el atractivo que para los turistas tienen las diferentes zonas de la comunidad reflejan una absoluta carencia de proyección exterior del oriente gallego. Entre las dos provincias atlánticas sumaron en el último año 2.760.801 viajeros con pernoctación pagada, mientras que en el interior ese parámetro solo alcanzó 935.636 casos.

Desde un punto de vista empresarial, el desequilibrio todavía resulta más sangrante por sus consecuencias y significación, porque el dinero se invierte donde en principio hay más posibilidades de recuperación y éxito. Las dos provincias de la fachada atlántica cuentan con 156.545 sociedades; las del interior solo con 49.361, lo que es un claro ejemplo de que Galicia bascula hacia el occidente social y también económicamente.