¿Qué pasa en punta Langosteira?

GALICIA

Fomento sopesa si es necesario el contradique previsto en la ampliación del puerto exterior coruñés y el alcance del crédito para una obra con un sobrecoste estricto de 99 millones

25 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Las obras de punta Langosteira, como las de todos los puertos exteriores, rebajarán sensiblemente su ritmo con los temporales de otoño. El fuerte oleaje complica el trabajo en el dique de abrigo, que ya supera los dos kilómetros y medio, y la seguridad es prioritaria para los más de 800 operarios que trabajan en los períodos álgidos. A la dificultad de la infraestructura que liberará A Coruña del tráfico marítimo sucio -carbón e hidrocarburos, principalmente- se añade ahora el problema de la financiación y los 283 millones que en forma de crédito blando reclama la Autoridad Portuaria para poder terminar la obra en marcha y las ampliaciones previstas. El Ministerio de Fomento, mientras tanto, analiza si son necesarios todos los proyectos de ampliación propuestos -por ejemplo, el nuevo contradique- o solo aquellos que garanticen la plena operatividad del puerto que se planteó en un principio, algo que influiría en el montante final del préstamo que Fomento, con toda seguridad, avalará.

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¿Cuál es el sobrecoste estricto de la obra?

Se trata de una modificación del proyecto adjudicado que corresponde a la fase 1 y 2 de la obra, actualmente en marcha, contratada por 370 millones (sin IVA) a una UTE liderada por Dragados. Los cambios sobre la marcha son habituales en todas las grandes infraestructuras y en este caso el presupuesto del modificado asciende a 99 millones de euros, de los que 53,3 se emplean en las medidas de seguridad adicionales consensuadas con Inspección de Trabajo. Este dinero se ha destinado a aumentar -provisionalmente, mientras se ejecutan las obras- la altura y anchura del dique para proteger a los trabajadores del oleaje. También servirá para sufragar otras medidas de protección de riesgos, en unas obras en las que ya han muerto cuatro trabajadores. Otros 29,7 millones se deben a cambios introducidos para mejorar la calidad de los materiales de la cantera, y los 16 restantes, a la solución definitiva para el morro del dique, en la que los técnicos estuvieron trabajando en paralelo a las obras.

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¿Por qué la revisión de precios sube a 120 millones?

Las revisiones de precios son habituales en las obras públicas, y sus baremos están previstos por la normativa de la Administración. Pero siempre es mayor cuando la obra se prolonga más en el tiempo, como es el caso de un puerto, con seis años y medio de ejecución frente a los dos o tres que se emplean en autovías o en las plataformas ferroviarias del AVE. La Autoridad Portuaria ya está pagando este aumento de los precios y en los Presupuestos del Estado se consignan partidas para ellos en el 2010. Los 120 millones de euros, por tanto, son una proyección sobre el aumento de precios de materiales y mano de obra hasta finales del 2011, cuando está previsto que se termine la infraestructura contratada. Como sucede en muchas obras en España, el precio final está más cerca del presupuesto de licitación que de la baja que presentan las empresas para pujar por la adjudicación del proyecto. 3 ¿De dónde surge entonces la necesidad de refinanciación?

La clave no está en la obra contratada, sino en la ampliación que aún está pendiente de salir a licitación, en la que se incluyen aspectos necesarios para la plena operatividad del puerto que suman, en total, 200 millones. Lo que se denomina la fase 3 de punta Langosteira es un proyecto que salió a contratación en abril del año pasado -con la anterior administración portuaria nombrada por el bipartito- y que en realidad supone una reforma de la obra adjudicada. Así, se plantea la construcción de un contradique más largo (70 millones) que reduzca las 500 horas anuales en las que el puerto será inhábil por los temporales. Pero también abre la puerta a ampliar los metros practicables de amarre en lo que en el proyecto inicial solo era escollera (20 millones). Muchas de estas obras, si son aprobadas por Puertos del Estado, seguirán en marcha cuando en el 2012 lleguen los primeros barcos al puerto exterior, aunque en algunos casos, como el pantalán de Repsol (con un coste de 70 millones incluyendo la galería de graneles líquidos), se espera estén funcionando en el 2015. La ampliación global no estará terminada hasta el 2020 y este es el aspecto que más dudas suscita en Fomento, quizás más proclive a que proyectos como el contradique y su muelle adosado se acometan más adelante.

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¿Cuál es la postura de Fomento?

Los técnicos de Puertos del Estado están analizando el proyecto junto con los de la Autoridad Portuaria. El debate se centra en la parte que aún no ha sido licitada, para comprobar si son necesarias todas las ampliaciones propuestas y, concretamente, el contradique que costaría 70 millones. Fomento estaría dispuesto a buscar una solución «racional» que garantice la plena operatividad del puerto en los términos planteados en el Consejo de Ministros celebrado en A Coruña en el 2003 a raíz del accidente del Prestige . Eso no es óbice para que el ministerio no intente imponer una serie de condiciones técnicas y de planificación pues, a pesar de que el Gobierno central es minoritario en los consejos de administración portuarios, será en definitiva quien avale el crédito. En este contexto es en el que se discute el nuevo contradique propuesto y hasta qué punto esta obra está justificada por la eventual demanda. El Puerto cree que hay que cerrar mejor la dársena para llevar allí todas las mercancías y hacerlo ahora supondría ahorrar costes. También se discute la posición del pantalán petrolero, aunque en este caso no hay duda de que será financiado para que se termine a finales del 2014.

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¿Con qué dinero cuenta la Autoridad Portuaria?

En realidad solo le han proporcionado liquidez los fondos europeos, con los que se ha pagado la mayor parte de la obra certificada hasta ahora, aunque de momento no cubren la obra adjudicada (268 millones frente a 370). Además se cuenta con un crédito de 130 millones del Banco Europeo de Inversiones (BEI). El problema es que entre el modificado y la revisión de precios este dinero ya se habrá gastado a mediados del 2010 y se necesitarían con urgencia 57 millones para continuar con las obras, un problema que se da por hecho que se solucionará. Tampoco proporciona liquidez de momento la venta de los muelles, hasta que el Ayuntamiento decida abrir este melón urbanístico. Esta operación reportaría 200 millones, pero esta cifra es una estimación basada en que el convenio debería sufragar un tercio de la obra. 6 ¿Qué deuda podrá soportar la Autoridad Portuaria?

La deuda punta alcanzaría los 410 millones de euros si se concede el crédito blando -con intereses muy bajos-, probablemente a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y con el compromiso de reembolsarlo en 35 o 40 años. Puertos del Estado tiene entre sus competencias vigilar si la deuda es asumible por la Autoridad Portuaria, que tendrá un balance financiero negativo entre el 2012 y el 2016 a pesar de que su resultado de explotación siempre sería positivo. Fomento, por ley, no puede aportar directamente ni un solo euro a los puertos de interés general, pues su autonomía descansa precisamente en su concepción empresarial. Las inversiones, en cualquier caso, deben reflejarse en los Presupuestos del Estado y así sucede con las del 2010.

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¿En qué quedará la negociación?

Nadie se plantea que la obra se paralice por falta de financiación, aunque Fomento sí está interesado en definir el proyecto definitivamente, dejando quizás para un momento de más desahogo económico futuras ampliaciones portuarias. El crédito sería concedido en los mismos términos y condiciones -y quizás por un montante similar- al de los 215 millones con los que Puertos del Estado pretende solventar el sobrecoste de la ampliación del puerto de Gijón. Toda esta negociación técnica está sujeta a la decisión política, por lo que en este momento no habría que descartar ninguna opción, incluso que se acuerde un compromiso para agilizar la conexión ferroviaria, que debería estar en servicio en el 2015.