«Me embaucó de tal forma que me timó más de 200.000 euros por ser inocente y buena persona»

GALICIA

21 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

No fue Miguel Rodríguez quien contactó con la denunciante, sino uno de sus socios, «un tal Roberto», el hombre que cuando estalló todo huyó a Brasil y nada se sabe de él desde hace dos años. Se lo presentó un buen amigo, alguien que había invertido un poco de dinero y en pocos meses lo había duplicado. La convenció de que había unas personas, asesores financieros, que ofrecían un interés mensual del 10%. La mujer, que tenía una importante suma de dinero en el banco, decidió probar suerte.

Entonces, el amigo de la denunciante la puso en contacto con Roberto. Así recuerda aquel encuentro: «Era un hombre agradabilísimo, educado, buena presencia y con buena retórica. Supo embaucarme. Había que ver cómo actuaba. Además, viéndolo con coches de alta gama, poseedor de varios pisos y negocios, nunca pude sospechar de él. Así que me animé». Luego le presentó a Miguel, quien le explicó las operaciones financieras que la llevarían a multiplicar su capital.

Primero, según denunció, puso 10.000 euros. Cuando al mes siguiente recibió el interés pactado, agregó otros 20.000. Y así, poco a poco, hasta rozar los 600.000 euros.

Tapar agujeros

Todo iba bien hasta que los mercados financieros dieron un vuelco y los pagos fueron menguando. Coincidió con la participación de Miguel en el concurso televisivo Pasapalabra . Los 240.000 euros del bote le sirvieron para tapar algunos agujeros. Pero eran tantos, que el premio apenas alivió a unos pocos. A la denunciante le pudo reintegrar 400.000 euros. Y se comprometió a entregarle el resto en pequeñas cuotas. Pero nunca las hizo efectivas, según denunció: «Me embaucó de tal forma que me timó más de 200.000 euros por ser inocente y buena persona».

Miguel Rodríguez dijo ayer al juez que su intención no era la de estafar. Prueba de ello es que con todos los inversores se comprometió a reintegrarles el dinero; llegando incluso a darles un adelanto a muchos, como es el caso de esta mujer. «Me cuesta mucho creer que me vaya a devolver algún día el dinero, pero no quiero que siga engañando a la gente, que estoy segura de que lo sigue haciendo. Tanto, como que tiene dinero para hacer frente a las deudas», afirma la mujer.