El repunte de población extranjera eleva el padrón en 10.500 vecinos

GALICIA

Galicia mejoró sus registros un 0,4% en el 2007, pero sigue como una de las comunidades con menor crecimiento

21 jun 2008 . Actualizado a las 02:44 h.

La llegada de población foránea salva de nuevo a Galicia de la crisis demográfica de la que no termina de sacudirse. La comunidad ganó el año pasado 10.567 ciudadanos, lo que supone engordar el padrón un 0,4% en doce meses hasta llegar a los 2.783.100 habitantes. Salva el crecimiento demográfico la llegada de foráneos, porque solo estos fueron durante ese curso 13.680 más. Es decir, si no fuera por la llegada del exterior, Galicia perdería población de forma continuada.

No es un fenómeno exclusivo el gallego. Sucede en el conjunto de España, donde más de un 11% de su padrón (5,2 millones de habitantes) proceden del exterior. Pero Galicia aún está lejos de esos parámetros. Pues pese al incremento en ese fenómeno, los inmigrantes apenas suponen hoy un 3,4% del total, a la cola de España, solo por delante de Extremadura (3,2%) y muy lejos de casos como Baleares (20,8%) o la Comunidad Valenciana (16,7%).

No se converge así con lo que sucede en otros puntos del país, aunque sí se va mejorando. De hecho, la llegada de extranjeros se elevó un 16,8% en doce meses, la undécima comunidad con mejor baremo. Por segundo año consecutivo, ese número supone estar por encima de la media española, que en el 2007 se quedó en un 15%. Y en cifras totales, el número de esos nuevos gallegos está cerca de los 95.200 en toda la comunidad. Proceden principalmente de tres latitudes: Portugal (uno de cada cinco foráneos), Brasil (uno de cada diez); y Colombia (ocho por cada cien). Le siguen rumanos, argentinos, uruguayos y venezolanos.

Esa llegada de población extranjera logra mitigar lo que, de lo contrario, sería un bajón demográfico. De hecho, ni con esos ciudadanos se sale del vagón de cola. Con ese 0,4% de incremento, Galicia es la comunidad que menos crece, empatada con Asturias y a una décima de Extremadura. Castilla y León, la comunidad que conformaba junto a las anteriores el eje del declive demográfico en España, ha duplicado esa cifra (un 1%), con 26.000 nuevos vecinos, propiciado en buena medida porque el número de inmigrantes se ha elevado en doce meses un 28%.

Aunque no hay una homogeneidad para las cuatro provincias gallegas. Ourense cede de nuevo padrón, algo que se repite en su caso desde el año 2000. Lugo se estabiliza por primera vez tras diez años a la baja. Es, con todo, un incremento mínimo y motivado por el tirón de la capital, hoy cuarta ciudad gallega, camino de los 97.000 empadronados. Su principal lastre es que un 27% de su censo está por encima de los 65 años, similar a lo que sucede en Ourense; en el resto de España no se llega al 17%.

La franja costera es caso aparte. Pontevedra, con Vigo acariciando los 300.000 vecinos, ganó casi un 0,6% en un año, rebajando además la edad media; hoy, un 12,8% de la población de la provincia tiene menos de 15 años, solo tres puntos por debajo de la media estatal. Mientras, A Coruña hizo lo propio, aunque algo menos: un 0,5%; mas se mantiene como primera provincia con 1,1 millones largos de habitantes. No hay así cambios en la dicotomía demográfica entre las provincias atlánticas y las otras dos.

Más de 46 millones en España

La llegada de esa población foránea ha propiciado a la vez, conforme a los datos que difundió ayer el Instituto Nacional de Estadística a 1 de enero del 2008, que España haya logrado un nuevo récord demográfico al superar los 46 millones de ciudadanos, mejorando un 1,9%. Las mayores subidas en ese último ejercicio se produjeron en Baleares y Castilla-La Mancha.