El secretario general del PSdeG autoriza movimientos dirigidos a prevenir las baronías y reforzar su liderazgo político
03 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Son muy diferentes en el estilo, tanto en el plano corto como en el largo. Pero aun así, entre Touriño y Zapatero, que el pasado viernes compartieron cartel en Ourense y se dieron un subidón electoral de adrenalina, existen elementos comunes. Quizás el principal es que ambos comparten una concepción similar del liderazgo, la del primus inter pares (primero entre iguales), que permite que se visualice claramente al jefe de entre todos los demás.
Zapatero administró perfectamente el modelo clásico desde su llegada a la secretaría general del PSOE, de tal forma que nunca se definió con claridad quién era su número dos. Blanco, Caldera, Rubalcaba, De la Vega... Se limitó a repartirles juego a todos, posiblemente para evitar aquella dualidad cainita de Felipe y Guerra de los ochenta.
De alguna forma, el secretario xeral del PSdeG se aplica el mismo esquema, con indicaciones dirigidas a construir dentro del partido su propia base territorial en la que solo exista un primus entre todos los demás.
La elaboración de las listas para el Congreso fue una buena prueba de esta dinámica, pues algunos cargos institucionales, que se consideran próximos a Touriño, vieron la oportunidad de desarticular estructuras de poder que amenazan con convertirse en baronías. En Ferrolterra, a Abel Caballero en Vigo, o a Pachi Vázquez, en Ourense, intentaron meter con palanca a un puñado de candidatos que acabaron en la cuneta.
Y esta semana pasado tuvieron, con más éxito, la reválida. La destitución del portavoz parlamentario de Sanidade, Modesto Pose, a la sazón secretario provincial del PSOE en Pontevedra, supone en realidad un movimiento más para mantener a raya al poder provincial del PSOE para que nada incómodo agrome bajo la secretaría general.
Pero esta vez, el golpe fue doloroso. Pose, que posee las riendas del partido en Pontevedra, optó por arrojar la toalla sin plantar batalla, pero tomando nota de la agresión. El tiempo dirá si hay nueva reválida o si el PSOE de Pontevedra acaba perdiendo, como de hecho ya ocurrió en la provincia de A Coruña, esa estructura de poder territorial que podría resultar incómoda al que manda.